Tiempo de hordas (I): Saqueo

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José Ángel Quintero Weir

“Esto se acabó, vida,
la ilusión se fue, vieja,
el tiempo es mi enemigo.
Y yo pa’vivir con miedo,
prefiero morir sonriendo
con el recuerdo vivo”.
El último día de Adán García

El último día en la vida de Alan García, Rubén Blades

La noche ha caído sobre nosotros y es de día.

Mientras el gobernante muestra sus colmillos de perro con sed, la gente sin rostro camina apresurada, otros corren, hombres y mujeres sin edad van como impulsados por un viento que no es soplo.

La ciudad es una olla vacía sometida al fuego y la presión del calor y la falta de electricidad. 

Todos corren como ola en mar de leva, levantada en un marullo sin destino: un mercado, una tienda de comida, un almacen de muebles, una panadería, cualquier licorería, todo almacen con productos es atacado por el ventarrón humano que, frenético, golpea y sacude las santamarías.

El pelotón de perros enviados por el gobernante se anuncian rumiando en sus motocicletas. El pelotón de perros tampoco tiene rostro. Enmascarados, cubiertos de antibalas y cascos protectores, avanzan salvajes sobre la muchedumbre haciendo tronar sus armas. 


La marea humana grita, busca protegerse, pero no abandona su embestida sobre los edificios a pesar de los disparos que van dejando regados en el fuego de la carretera, uno, dos, tres, cuatro…cuerpos que aún convulsionan en el suelo sin soltar de sus manos el paquete de arroz o de harina con el que huían antes del disparo de los perros, que atraviesan la ola humana y pasan de largo sobre la avenida y, a los lejos, dan vuelta y se preparan para una nueva embestida, haciendo roncar sus motores y traqueteando sus fusiles.

En el marullo de la marea, alguno grita la retirada, otro llama a buscar piedras para la defensa, muy de cerca escucho a la rabia decir: ¡Veinte días sin agua!, ¡Cuatro días sin luz!, ¡Tres días sin comer! ¡Tanto tiempo si saber qué hacer, sólo recibiendo el tormento de la plaga! ¡Se acabó esta verga! ¡Vamos nojoda!

Mientras me alejo, la marea humana, decidida, ruge, y nuevos disparos se escuchan.

La noche ha caído sobre nosotros y aún es mediodía.

#DondeEstáAlcedoMora

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