El pueblo Yanomami amenazado por brote de sarampión

Categoría: ¡Ahí están, esos son!,foto plana |

Wataniba | Las comunidades Yanomami de Alto Orinoco se enfrentan a una nueva amenaza para su supervivencia: un brote de sarampión. Desde el mes de marzo de este año hay reportes de indígenas enfermos y aún se desconoce el número total de afectados.

Indígenas Yanomami se acercaron a Wataniba en días recientes para compartir su preocupación y alarma por la existencia de un brote de sarampión, desde hace más de tres meses en las comunidades de Alto Ocamo – Parima, en Venezuela, y en la región de Ônkiola, del lado brasileño. La alarma es grande por la vulnerabilidad epidemiológica de este pueblo ante esta enfermedad.

La primera alerta llegó de parte de miembros de la organización Yanomami Hutukara, asentados en Brasil, quienes en marzo de 2018 le reportan al personal de salud Yanomami, en Delgado Chalbaud, por radio, que había personas enfermas con sarampión en el sector de “Hokomawe y Momoi”, una región que para los integrantes de la organización Yanomami Hutukara abarca una extensa área con más de 11 comunidades en Venezuela y otras tantas en Brasil. Del lado venezolano incluye a poblados como Tokori, Hokomawë I, Hokomawë II, Koaiampu I, Koaiampu II, Koaiampu III, Irotha y Oroshi, todos de difícil acceso. Luego, supieron que 23 Yanomami llegaron a un Hospital en Boa Vista, capital del estado Roraima en Brasil, y que de ellos un caso está verificado para la enfermedad, mientras 22 se mantenían como sospechosos. Los afectados provenían según miembros de la organización Yanomami Hutukara del sector Hokomawë y Momoi, antes mencionado.

Yanomami de Alto Ocamo
con evidencias de sarampión,
abril 2018

Reseñan los Yanomami venezolanos, que a raíz de una entrada a Alto Ocamo-Parima, en mayo, de organismos de salud del estado Amazonas, se supo que había otros 25 casos pertenecientes a las comunidades de Oroshi e Irotha. Es preocupante que de esos casos, 52% tienen más de 25 años. Además, la mayoría (88%) son de sexo masculino. Por tratarse de áreas de muy difícil acceso (distancia, condiciones ambientales, costos de traslado), no se tiene precisión de cuál es el número real de indígenas afectados por esta enfermedad en esta zona fronteriza. Los esfuerzos de vacunación de los organismos de salud del estado han estado enfocados en lo que tradicionalmente son el grupo etario de mayor sensibilidad, que son los niños. Sin embargo, dado que estas comunidades en particular son de contacto reciente no han podido ser vacunados contra ésta y otras enfermedades que no les son naturales; por el contrario, están asociadas al contacto con garimpeiros y como se sabe, en este momento la minería de oro ilegal tiene un auge importante. Los organismos de salud regionales, según indican los indígenas, no han podido volver a entrar a la zona.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en su informe de marzo 2018, indicó que Venezuela está en el primer lugar de casos de sarampión en América Latina. Sin embargo, el grupo que reportan con mayor incidencia está conformado por menores de 15 años. Esta desviación del patrón es muy alarmante porque habla de la vulnerabilidad de comunidades enteras, razón por la cual las organizaciones Yanomami están muy preocupadas. Aunado a eso, llama poderosamente la atención, de acuerdo a la información proporcionada por los Yanomami, que los hombres en las comunidades visitadas, con edades entre 15-39 años (edades donde reside la mayor fuerza de trabajo) representan sólo 18% del total de la población masculina y 8% de la población total, mientras las mujeres en ese mismo grupo etario constituyen el 40% de las mujeres y 21% de la población total. Preocupa que una población que no ha recibido vacunación esté o bien saliendo de sus comunidades a áreas donde el sarampión se encuentra como virus latente en pobladores vacunados, o bien en contacto con otros individuos enfermos, a los que presta “cuidados” durante la enfermedad. Esto constituye una grave amenaza para el pueblo Yanomami.

Por otra parte, cabe mencionar que el gobierno nacional implementó en 2017 el Plan Nacional de vacunación contra el sarampión y la rubéola, el cual buscaba vacunar a más de 4 millones de niños y adolescentes entre seis meses y 15 años de edad. Dicha campaña se inició el 6 de abril del mismo año, según lo anunció Luis López, ministro del Poder Popular para la Salud de Venezuela, y los estados considerados como prioritarios fueron Anzoátegui, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Distrito Capital, Miranda, Monagas y Zulia, para luego extenderse a todo el país con 11 millones de vacunas. En esta campaña el estado Amazonas no fue considerado como prioritario y en el informe de la OPS no hay mención a planes de vacunación específicos para pueblos con contacto reciente o aislamiento voluntario, como es el caso de muchas comunidades Yanomami.

A nivel del estado Amazonas, como los mismos Yanomami indican, sabemos que los organismos de salud regionales han llevado a cabo acciones para atender la mayor cantidad de comunidades posibles con los recursos y medios a los que tienen acceso. Sin embargo, hace falta contar con el apoyo nacional para que estos organismos puedan expandir sus actividades y atender esta emergencia sanitaria. Desde Wataniba, junto con los pueblos originarios con los que trabajamos, hacemos un llamado a los responsables nacionales de salud para que tomen medidas lo más rápido posible, de manera que pueda brindarse atención médica a todas las comunidades afectadas y realizar nuevas jornadas de vacunación que alcancen a todas las comunidades de contacto reciente y que las mismas puedan atender a toda su población.

 
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