Luisa Ortega: La justicia contra la deslealtad.

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Las Comadres Púrpuras 

 El deslinde de la fiscal Luisa Ortega Díaz de las filas del gobierno, hace notar por parte de los altos funcionarios del gobierno que la fiscal y sus allegados -en el caso puntual su esposo-  son unos mafiosos, extorsionadores y corruptos. Al parecer, esta pareja, durante todos los años  junto al gobierno nacional fueron promotores de redes de extorsión, tráficos de influencias, y de un sin números de hechos penados por nuestro Estado Venezolano. Así es el caso de German Ferrer, esposo de la fiscal, que en sus años mozos fue guerrillero, diputado del Psuv por el Estado Barquisimeto, cercano a Chávez, el cual lo llamaba el “chino”.

Luisa Ortega, la fiscal que sentenció a Leopoldo López, el hombre que desencadenó los hechos del 12 de Febrero de 2014, suceso que generó un clima de desestabilización que provocó  43 muertos y más de 800 heridos en nuestro país.

Después de tantos años en el poder, a última hora se dio cuenta de la incongruencia y desafinaciones que estaba teniendo el gobierno de Maduro. Luego de que ella misma avalara la designación alocada de los magistrados y magistradas para el Tribunal Supremo de Justicia.

Por otro lado,  al parecer, la fiscal como los otros poderes del Estado Venezolano fueron presas del engaño de uno por el otro. El gobierno a estas alturas es que se da cuenta que Ferrer es un corrupto, que tiene cuentas en dólares, que hay que meterlo preso, y que la fiscal no servía para nada después de estar más de 7 años en su cargo. Que los niveles de impunidad en el país son alarmantes, que las fiscalías municipales no sirven para nada, etc.

Vale la pena destacar que esa no son las acusaciones que se le atribuyen. Al contrario la juzgan por ser una  “traidora” a la patria por decir que efectivamente había abuso de poder y fuerza por parte de los organismos de seguridad del Estado durante las manifestaciones de estos últimos meses, y por denunciar el desenlace autoritario y anti-democrático del actual gobierno. Pero, tampoco la fiscal se pronunció en mencionar que por parte de la oposición venezolana habían grupos que estaban siendo controlados y dirigidos para el accionar  violento que hubo durante estos meses. La fiscal se quemó y la quemaron.

Si a lo mejor Carlos Osorio se hubiese manifestado en contra de Maduro, estaría preso por los miles de casos de corrupción y la destrucción de todo la cadena de alimentos del Estado Venezolano bajo su cargo, pero, no, él no es corrupto porque no ha alzado su mano contra Maduro y la Revolución Bolivariana. Esto significa que:

El que siga en nuestras filas, puede ser un corrupto, incluso un ladrón, pero “leal” al legado. No importa que tan corrupto seas, lo importante es que no hables mal.

Que terrible la posición de juzgar las acciones de corrupción en nuestro país y en nuestra revolución. Ojalá todos los corruptos comenzaran a deslindarse del legado para que realmente sean penados (imaginamos que ese es nuestro acto de fe y esperanza). Todo indica que esa es la única forma que en este país se haga justicia y que la revolución haga justicia también.

No importan si robas dinero, si dejas podrir comida, si dañas una red de distribución de alimentos, si dañas el pulmón vegetal del mundo por medio de la extracción de oro y coltán, si traficas droga. No importa nada de eso, lo que importa es que te pares y digas que estas  a favor del gobierno. Así funciona la justicia de este país. La justicia contra la deslealtad.

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