José Ángel Quintero Weir | Los mayores nos dejaron la semilla de algo nuevo. 1era Entrega

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Niña añuu de la Laguna de Sinamaica. Foto: Juan Carlos La Rosa Velazco

A Francisco Manuel Godoy, que empezó antes esta conversación y el camino que andamos.

Juan Carlos La Rosa Velazco| Org.Wainjirawa-FUINCEP

Esta no es la 1era vez que José va contándome las cosas, son años escuchándolo y luego leyendo y contestando sus cartas o mail desde México, luego a su regreso, a conversar de nuevo, no puedo cansarme de escucharlo y preguntarle, lo trato cómo amigo y hermano en lucha pero no dejo de saber en mi corazón que es un privilegio el estar sentado aquí con el. Ha sentido en el cuerpo y en su corazón cada palabra que ha escuchado, cada aprendizaje, y los ha convertido en acción e iniciativa. Para los cristianos comprometidos con los pueblos en los barrios viejos de Maracaibo, el Padre Acacio Belandria es la mayor referencia de consecuencia, para el resto de los que luchan y aprendieron a luchar en esta ciudad, la referencia de esfuerzo integral , creador y consecuente es José.

Pero no quiero hablar de eso con el ahora ni de tantas historias que se que podría querer que contemos juntos, sino del tiempo y de la madre de agua, del canto de la casa, de lo que le contaron los mayores y de lo que haremos en los años que vienen ahora que está publicado El Libro de los Añuu.

JCLRV: ¿Cómo comenzó tu trabajo con la lengua añuu?

JAQW: En 1972 nos convocó Francisco Prada, egresado de la 1era promoción de la escuela de Antropología de la UCV, alumna de Miguel Acosta Saignes, a un grupo de activistas a concretar un criterio surgido en el Congreso Cultural de Cabimas (que fue en 1970) de incorporar a los pueblos indígenas con sus planteamientos al movimiento para la transformación del país. Prada aún en ese tiempo estaba ubicado frente a la realidad desde el pensamiento marxista y eso suponía que esta incorporación de los indígenas estaba supeditada a una revolución dirigida por la clase obrera que es una formación social correspondiente a la etapa del capitalismo en las sociedades occidentales. Esto hay que estudiarlo mucho y tratar de comprenderlo.

En el libro de los añuu cuestionamos esta visión cómo contraria una visión propia y latinoamericana de la realización de un proceso de transformación y emancipación de nuestras sociedades, puesto que el pensamiento indígena no puede ser encasillado, tal cómo lo hizo el marxismo ortodoxo, que dice que los pueblos indígenas ya desaparecieron, fueran una formación social ya superada de comunismo primitivo cuyos vestigios subjetivos tienen que someterse a una integración al proceso de transformación que desde la sociedad occidental se les señalaba desde el marxismo cómo el pensamiento más crítico surgido en Occidente. Esta es una de las teorías mas lamentables del peruano José Carlos Mariátegui, que era un marxista ortodoxo que desarrollo el asunto indígena latinoamericano a principios del siglo 20.

Desde esa perspectiva, en aquel tiempo, antes de incorporarme al movimiento indígena, me incorporé mas bien al movimiento revolucionario y me hice militante del PRV-FALN (Partido de la Revolución Venezolana-Fuerzas Armadas de Liberación Nacional) del cual era Francisco Prada uno de su principales dirigentes. Entonces era estudiante de secundaria en el Liceo Baralt de Maracaibo y aún no entendía bien de que se trataba esto de iniciar un punto de partida indígena, planteado por el Flaco Prada y posteriormente explicado por Esteban Emilio Mosonyi que era compañero de promoción de Prada, aunque no militante de los compromisos orgánicos del mismo que llegó a ser 2do comandante de las FALN.

En 1972 llega a Maracaibo Esteban Emilio Mosonyi y uno de los planteamientos que traía era la inminencia de la desaparición de la lengua del Pueblo Añuu. Lo habían señalado ya otros autores cómo Alfredo Hans en 1922 y Johannes Wilbert en 1934.

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José Quintero Weir. Foto Juan Carlos La Rosa Velazco

Lo que dijo Esteban Emilio Mosonyi sobre la desaparición inminente de una lengua y un pueblo fue para mi un punto de inflexión en el hecho de ¿quién era yo?. Era un revolucionario que quería transformar el mundo, como todos los jóvenes de 1968 en adelante, pero cuando comenzamos a entender lo que era el Partido Comunista y los comunistas. Viví todo el proceso de cómo fue fusilado Roque Dalton, comprendí cómo de los que se llamaban revolucionarios en Venezuela muchos se fueron haciendo elementos contrarios a cualquier pensamiento des las comunidades o de los pueblos. Pero, el planteamiento de regresar y ver quién era yo, lo disparó definitivamente en mi las palabras de Esteban Emilio Mosonyi.

Recordé entonces que cuando era niño mi abuelo José Quintero era hijo de una indígena convertida en esclava en los años 30, Ella se llamaba Selmira, Mamá Selmira que realmente era la Abuela de mi abuelo, era y así mi familia paterna, de Isla de Toas.

Mi abuelo cada vez que quería emborracharse y estar con su gente iba a Isla de Toas y allá una familia lo recibía. Nunca mas supe de ellos pero en su casa recibían a mi abuelo para que bebiera, comiera.

Toas es una variación castellana de To´u, que es el que vigila, el vigía, es el punto de donde se observa. Yo tengo mi ojo literalmente traducido. To´u es el punto del vigía el lugar desde el que se vigila o desde el que se ve. Toas era la Isla mas alta en el antiguo territorio insular añuu, ya en la actualidad no es así, esa cualidad ha ido desapareciendo porque los gobiernos de la industrialización o de la sustitución de importaciones de los años 50 y 60, es decir, después de derrocamiento de la dictadura de Perez Jiménez iniciaron ahí una explotación de piedra para fabricar cemento, para la construcción de carreteras, de viviendas, etc. Todo el cerro, toda la montaña se destinó a desaparecer, la isla misma ha ido desapareciendo y llegará el momento en que las aguas del Lago van a terminar cubriendo la Isla. Ya perdió su cualidad de lugar del vigía en todo caso.

De ahí era de donde era una parte de mi familia, de ahí venía la madre de mi abuelo paterno. Por la parte de mi madre era mas bien wayuu, eso lo descubro muy posteriormente por investigación y reflexión en el seno de mi familia materna que partieron de conversaciones durante mucho tiempo con mi abuelo paterno y mi abuela materna y por supuesto con mi padre, antes de morir y con madre que aún vive. Mi padre me contó sus recorridos familiares para poder entender el transcurso de vida de mi familia y eso me llevó a la Laguna de Sinamaica. Doña Selmira Soto, mi tatarabuela era de ahí de Isla de Toas, pero su familia no era de allí, cundo yo voy a buscar a la familia de Selmira Soto me indican que Soto era un apellido asumido por una familia que llegó de la Laguna de Sinamaica. Entonces cuando yo voy a la Laguna es cuando comienzo a reconstruir la historia no sólo de mi familia sino la de la comunidad añuu y es lo que da origen a lo que hoy entrego y comparto en El libro de los añuu.

JCLRV: ¿Cuando se hace consciente que haces una investigación? ¿qué tipo de investigador eres ahora?

JAQW: Yo empecé eso en los años 80, porque en los años 70 el flaco me había entusiasmado y yo era un militante, mi militancia acaba en 1979 ¡y se acaba porque se acabó el partido pues! se acabó todo el proceso comenzado a finales de los 50, el PRV se divide y se acaba y para mi se extingue todo pensamiento marxista para entender el mundo, pero tampoco tengo claro en ese momento quien soy y pa donde voy a coger. Empiezo a generar un proceso de formación propia a partir de la recuperación de la memoria anterior y te hablo de la memoria de los abuelos, no del comunismo ni del marxismo, porque desde entonces yo comprendí que definitivamente somos otra cosa.

Sin tener muy claro pa donde voy y motivado por las palabras de Mosonyi; arranco y mucho tiempo después tomo conciencia de que la investigación no es un problema académico, no es un problema de la ciencia antropológica, ni lingüística, ni nada por el estilo, ni siquiera es un asunto político en el sentido clásico, sino que parte de la necesidad de saber quién coño soy para poder luchar por lo que soy. Tomo conciencia de eso ya en 1995, 96 casi 20 años después de mi relación, de mi búsqueda de la familia.

Durante todo ese tiempo estuve visitando la Isla de Toas, La Maraca, Isla Zapara, Moporo, Tomoporo, Ceuta, Ceilán, Motatán del Agua, Sinamaica puros pueblo palafíticos, es decir añuu de la Cuenca del Lago, durante todo ese tiempo estuve visitando y conversando con la gente que ahí conocí, vi morir pueblos, los vi desaparecer, vi nacer nuevos pueblos añuu en el Lago desplazados por la presión de la sociedad nacional sobre sus espacios territoriales que son las aguas, es decir las aguas del Lago, el río Limón, la Laguna de Sinamaica.

En 1994, 95 96 tomo conciencia de que es lo que debo investigar por un efecto exterior que es el levantamiento de los zapatistas en 1994, cuando los zapatistas dicen que ellos son zapatistas lo que los hace mexicanos, pero son mayas.

tomo conciencia de que la investigación no es un problema académico, no es un problema de la ciencia antropológica, ni lingüística, ni nada por el estilo, ni siquiera es un asunto político en el sentido clásico, sino que parte de la necesidad de saber quién coño soy para poder luchar por lo que soy.

JCLRV: ¿Cual es el acumulado y la naturaleza de tu registro para entonces?

JAQW: Desde 1980 yo había registrado las palabras de los viejos, porque si algo aprendí de los abuelos es a conversar con los abuelos. Creo que es lo máximo que me enseñaron mi abuela materna cómo mi abuelo paterno. Yo podía sentarme con ellos y lograr que contestaran mis preguntas, a lo mejor ellos lo hacían porque eran mi familia, mis abuelos, pero posteriormente yo he sentidos eso con todos los abuelos que he conversado sean indígenas o no, porque por ejemplo mi tarea política en el PRV-FALN era precisamente hacer movimiento social en los barrios pobres de la ciudad. Y, antes de establecer relación con jóvenes, estudiantes, gente adulta o cualquiera que dijera que era revolucionarios yo hablaba primero con los abuelos, con la gente mayor de las comunidades, siempre tuve esa facilidad tal vez, inducido por mis abuelos.

Cuando empiezo a ir a la Laguna de Sinamaica y a las Islas de Maraca y Zapara empiezo a grabar y a registrar la palabra de ellos, Esto lo hacía yo por tener la palabra de ellos, sobre todo porque me pasó en los inicio que una vieja que se llamaba Trina Rosa que vivía en la Laguna de Sinamaica, yo fui porque me dijeron que era ella la que mas sabía de la lengua y la cultura añuu. Le dije “yo vengo a que usted me enseñe, yo quiero aprender la lengua de mi abuela y ya mi abuela no me la va a enseñar porque murió” y ella se sintió muy entusiasmada y empezó a enseñarme.

Pero en la siguiente visita cuando fui fue a su velorio, porque ella murió casi inmediatamente después de conocernos, pero lo poquito que me dijo en esa conversación que duró dos días, llegue el viernes y hablamos el viernes, el sábado y el domingo antes de regresar a Maracaibo, cambió el panorama de lo que yo pensaba, aunque no tenía claro hacia donde podía ir, no se trataba ya en mi corazón de un problema personal de saber quién soy, sino de quienes somos. 

Ya sentía en mi corazón que la revolución que habíamos intentado en en los años 50 y 60 no era la que el marxismo nos indicaba, sino la vuelta a lo que las comunidades y pueblos previas a la existencia de estos estados nacionales tenían previsto y desarrollado.

Esto se aclara de hecho a partir de 1996 cuando los zapatistas dicen para todos todo, para nosotros nada, cuando dicen no queremos el poder, queremos poder, en fin empiezan a decir palabras que yo le había escuchado a mi abuelo cuando decía: no somos indios, ni somos negros, pero resulta que somos indios y somos negros. Ahí empecé a entender lo que no entendía y entendí que los mayores nos habían dejado la semilla de algo nuevo.

Trina Rosa me dijo: no aceptes que te hablen en castellano cuando estés en una comunidad indígena y le he hecho caso. Voy a que los barí y pido que por favor no me hablen en castellano así no entienda, pero yo debo obligarme a entender; voy a que los wayuu y les pido sólo háblenme en wayuunaiki, y yo debo obligarme a entender. Es la única manera de aprender la otra lengua aprendiendo el otro pensamiento.

JCLRV: Dos caminos para continuar: cuno es el camino de Trina Rosa, de los ancianos que conversaron contigo, eso debemos hacerlo en las siguientes entregas de la entrevista, y seguir desde 1994 una reconstrucción de los hechos que te hicieron tomar conciencia de lo venias cargando contigo.

JAQW: Te lo explico así, por el lado de Trina Rosa, se me puso la circunstancia de descubrir lo que para cualquier investigador llamaría el árbol genealógico, lo que para los añuu se llama mirar o ver atrás, keiraa ayunká, o piensa hacia atrás. eso es lo que me propuso Trina Rosa, pero en el 94 fue cuando realmente lo entendí cuando el Subcomandante Marcos cita al viejo Antonio que era un viejo maya que le dice: “cuando tu no sepas que es lo que viene hacia adelante, entonces mira para atrás”. No sólo entendí el sentido de lo que había hecho todos esos años, sino que evidencié que el pensamiento indígena en todo el continente tiene una enorme correspondencia pese a que un añuu y un maya no se habían visto probablemente nunca hasta entonces. Otra forma de ver el mundo.

Esto se aclara de hecho a partir de 1996 cuando los zapatistas dicen para todos todo, para nosotros nada, cuando dicen no queremos el poder, queremos poder, en fin empiezan a decir palabras que yo le había escuchado a mi abuelo cuando decía: no somos indios, ni somos negros, pero resulta que somos indios y somos negros. Ahí empecé a entender lo que no entendía y entendí que los mayores nos habían dejado la semilla de algo nuevo.

Es entonces cuando decido irme con mi trabajo a México y lo logro en el 1999, buscando no solamente el proceso político revolucionario que sin duda estaba en mi búsqueda, sino entender como los maya estaban proponiéndose recuperar no sólo su espacio territorial sino reconstruirse y rehacerse a si mismos. allá me involucré definitivamente en esa experiencia viendo lo que yo pensaba que podíamos hacer aquí.

Aquí no es igual ni tan firme como con los mayas zapatistas, porque por un lado tenemos a un estado que tiene gran capacidad de sustentación de políticas de liquidación de cualquier subversión de cualquier pueblo a partir de los recursos que la renta del suelo le permite. En todo caso cuando yo busco acercarme a ellos aparte de  acercarme a lo político quiero entender su experiencia de mirar atrás, tuve mucha actividad de trabajo con ellos y hable dos veces con el Subcomandante Marcos, en Asamblea y reuniones abiertas, las dos veces pregunté sobre el cómo mirar atrás a la luz de lo que estaba viviendo con ellos. ¿Cómo mirar atrás en favor de la transformación de nuestras sociedades actuales? y la otra pregunta fue cómo enseñar o ¿cómo aprender mirar atrás?, ya que yo en ese momento era un colaborador del proceso de la construcción de la educación autónoma, por eso para nosotros era pertinente entender ¿cómo el mirar atrás nos permitiría cómo construir el proceso pedagógico desde la autonomía?. Las respuestas nunca vinieron de Marcos sino de otros compañeros del Comité Revolucionario Clandestino Indígena, miembros de las comunidades que formaban parte de la comandancia general del EZLN.

Nota: Decidimos contar estas respuestas de los zapatistas en un entrevista subsiguiente porque nos apremiaba la hora y para darle una justa dimensión en los aportes de la Pedagogía del Nosotros en la que estamos empeñados.

JCLRV: ¿En que consiste el libro de los añuu?, ¿que te traes ahí?, ¿qué estas entregando a las comunidades?

JAQW: Lo comencé a escribir en 1996 con tres historias que me contaron sobre las que escribí tres ensayos, una me la contó el Tío Alberto Sánchez de la familia Sánchez de Puerto Cuervito, otra me la contó Adelita Rodríguez que era de la Ponchera que es otro sector de la Laguna de Sinamaica y la última historia me la contó la vieja Guardina que era de El Barro, del Sector El Barro, son sectores en la Laguna Puerto Cuervito, El Barro y la Ponchera son sectores, hay otros sectores cómo La Bombita, La Morita, Caño Junquito, Nuevo Mundo, etc, hay unos siete u ocho sectores más en la Laguna porque cada sector corresponde al territorio de una familia particular que se va configurando alrededor de ese espacio. La sustentación teórica de esos ensayos era lo que la academia universitaria me había enseñado y lo que me habían enseñado era coño, Claude Levi Strauss, francés; Clifford Geertz, un antropólogo norteamericano; o un tipo también francés, Alumno de Levi Strauss que hizo un libro sobre los Yanomami, no recuerdo su nombre ahora, pero resulta que era un pedófilo que lo que hacía era violar a los Yanomami y que fue apoyado por el estado venezolano. Esos eran los sabedores de la ciencia antropológica con su interpretación de lo que pensaban y eran los pueblos. ese 1er libro de los añuu lo hice con esos instrumentos.

Pero, cuando voy a México, voy buscando a los zapatistas, pero también me voy buscando a  un maestro que vivió con las comunidades mayas zapatistas, mucho antes del levantamiento de los zapatistas, el estuvo 25 años viviendo en esas comunidades, sin saber que esas comunidades estaban preparando un levantamiento y contribuyendo con su pensamiento a la consolidación de su autonomía, este fue el Maestro Carlos Lenkendorft. Se de el a través de un amigo poeta, Aníbal Rodríguez, que murió recientemente, que me hace llegar el libro Voces y Testimonios de los Toljolabales, Los hombres verdaderos.

Al leerlo entiendo que lo que había estado haciendo desde la antropología francesa y norteamericana er un pensamiento colonial donde el pueblo indígena no hablaba sino que hablaban los interpretes, ellos se convertían en los intérpretes de la palabra verdadera que ellos ni siquiera  realmente conocían ya que ellos ni siquiera hablaban o podían escuchar la propia lengua.

Cuestiono desde entonces todo lo que me había formado y comienzo a rescatar todo lo  que había desechado y el valor del pensamiento de los mayores, la palabra de mis abuelos, de los viejos con los que conversé a lo largo de mi experiencia vital.

Eso lo entiendo con Lenkendorft, que el decidió hablar lengua maya y durante 25 años antes de ponerse a escribir, antes aprendió y escuchó en la lengua de los propios mayas.

El libro que recibo de manos de Aníbal Rodríguez ve la luz porque ya Lenkendorft es un hablante de la lengua Maya y conocedor de su cultura, el ya forma parte de la comunidad y esta la había asumido cómo parte de ellos mismos. El se había Toljolabalizado al punto de que cuando el habla, la comunidad refrenda diciendo: esa es nuestra palabra.

Eso para mi fue ver otra manera de estudiar y aprender. La academia de México nunca pudo negar a Lenkendorft, pero nunca lo aceptó propiamente. El daba clases una vez a la semana y lo hacía por los estudiantes, tal cómo ahora estoy yo en La Universidad del Zulia que voy por los estudiantes, no por la Universidad. Esta definitivamente está ya para ser transformada porque es algo que está allí para mantener un personal con sus sueldos y una burocracia pero no existe cómo posibilidad de crear algún conocimiento.

Cuando le entrego a Lenkendorft lo que ya había escrito, el me lo tira a la papelera y comienzo con su orientación, a rehacer y ordenar mi trabajo desde una nueva concienciación, porque todo lo que había escrito estaba sin necesidad respondiendo a la colonialidad, me doy cuenta de mi propia colonialidad y comienzo primero a transformarme yo antes de intentar cambiar o explicar a otro.

Cuestiono desde entonces todo lo que me había formado y comienzo a rescatar todo lo que había desechado y el valor del pensamiento de los mayores, la palabra de mis abuelos, de los viejos con los que conversé a lo largo de mi experiencia vital.

El libro está dividido en tres partes: 1.- El sentipensar de los hombres de agua; 2.- Libro de Aarei (los cantos); 3.-Diccionario etnográfico de la Lengua Añuu

Por cierto todavía cuando estoy cerrando la redacción yo todavía estoy hablando del filosofar de los hombres de agua, pero, el compañero Carlos Walter, de Brasil, me envía un artículo de Arturo Escobar, colombiano que trabaja con las comunidades negras del Chocó y el libro se llama Sentipensar con la Tierra, y ese término es sobre el que me llama la atención Carlos Walter. Gracias a eso descubro que definitivamente ese es un término mas apropiado para la manera de pensar y saber de las comunidades indígenas y africanas y de muchos indocampesinos en toda América Latina. El corazón de la población que piensa. Cambié así y revisé todo lo que antes había llamado filosofar y su desarrollo argumentativo.

Este término fue acuñado por Orlando Fals Borda, compañero de estudios de Camilo Torres, uno de los fundadores del ELN en Colombia. Orlando Fals Borda descubrió este criterio ya al final de su experiencia de investigación al final de su vida cuando reflexiona sobre todo su trabajo antropológico, que lo llevó incluso a la cárcel por su cercanía con Camilo y porque siempre trabajo con comunidades indígenas y campesinas, y concluye que su trabajo antropológico nunca vio realmente, pese a los valiosos registros, desde el sentipensar de la comunidad y deja esta valiosa autocrítica cómo legado.

Coño, Orlando no pudo desarrollar y revisar su trabajo desde ese criterio fundamental porque murió, y Arturo si lo hace años después. Yo comprendo desde ellos que lo que había venido haciendo no tenía nada que ver con la noción y nominación de pensamiento filosófico occidental y que requiere esto al menos otro nombre en castellano para lo que hacen las comunidades indígenas, negras, indocampesinas e incluso las comunidades muy pobres de las ciudades de este continente.

 
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Una respuesta a José Ángel Quintero Weir | Los mayores nos dejaron la semilla de algo nuevo. 1era Entrega

  1. Artículo y crónica que muchos estudiantes deberían analizar a profundidad para de verdad tener un desarrollo crítico no desde el academicismo, el eurocentrismo y el antropocentrismo ideológico sino desde sus raíces americanas de verdad eres un maestro y cuenten con mi apoyo irrestricto para cualquier proyecto.

    Lenin Gacía
    3 abril, 2017 at 4:25 PM
    Responder

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