La sociedad mestiza y sus valores occidentales frente a la posibilidad de una nueva civilización

Categoría: Guarureando |

subcomandante-marcos-ezln-ndigenas-zapatistas-mayas-nueva-eraGuillermo Sira

Para cuestionar a occidente se necesita dejar de mirarnos desde occidente.

Con todos los sentidos percibimos nuestra realidad desde occidente y al decir occidente nos estamos refiriendo a la  civilización occidental, o como también la nombran, la civilización universal. La etiquetan de universal para invalidar y anular cualquier intento de pensar el mundo de otra manera. Al actuar así estamos aceptando que no hay otra perspectiva de análisis y negamos de paso la posibilidad de existencia de cualquier otro paradigma civilizatorio. Hoy está claro que la civilización occidental está en bancarrota, que es una barcaza que hizo aguas por todas partes y ha producido una crisis ambiental conocida por todos, que amenaza a los seres vivos por igual, porque el sistema económico sobre el que descansa -el capitalismo privado o capitalismo de estado- no puede dejar de crecer, de producir riquezas y de progresar, porque esos son sus principios rectores.

La población presente hoy en Abya Yala es, desde el punto de vista biológico, un mestizaje con aportes étnicos de todos los continentes, pero culturalmente abrazada en su mayoría por la cultura occidental, sujeta a su determinismo depredador y controlada por ella de tal manera que es incapaz de soñar-ver-prefigurar un rumbo diferente al trazado por la lógica de esos principios. Gracias a ese control esta mayoría también, hasta ahora, ha sido incapaz de rebelarse frente a un sistema que sigue prometiendo mejoras en el porvenir a una humanidad que siente el peso creciente de la desigualdad, esa que todos los días se parece más a una política de exterminio fríamente calculada. Aunque el discurso occidental sigue insistiendo en que somos países en vías de desarrollo o países emergentes, la realidad dice más bien que somos países sobrantes.

Como mestizos, cuestionar a occidente y a su civilización se nos hace muy difícil y complicado porque hemos estado sujetos por más de cinco siglos a un control absoluto, primero de los invasores europeos y después de sus generaciones posteriores nacidas en este continente, que se independizaron de las monarquías, conservando íntegramente el modelo cultural occidental y asumiendo plenamente su evolución republicana hasta nuestros días. Esta mayoría mestiza ha hecho suya la cosmovisión occidental gracias a los mecanismos de control religioso, educativo y mediático, y por lo tanto ha percibido a los pueblos indios como sinónimo de atraso, como gente a la que hay que incorporar a la sociedad civilizada porque no son “civilizados”, y en el peor de los casos ha apartado la vista para ignorarlos. Los vemos y en verdad lo son, gracias a un sostenido etnocidio que no cesa (¿Qué es la explotación del Arco Minero del Orinoco?) como una minoría sin importancia. Será por ello que desde nuestra visión eurocéntrica aspiramos más el modo de vida de la clase media norteamericana que al retroceso de vivir una vida más sana, sencilla y en armonía con la naturaleza.

Cuando aparece el planteamiento de buscar otra alternativa civilizatoria ante la catástrofe en desarrollo causada por occidente, cuando se visualiza otra civilización o una nueva civilización, vale hacerse la pregunta de si habrá que inventar una civilización completamente nueva e inédita, o si será pertinente volver los sentidos hacia los modelos civilizatorios que se desarrollaron y recrearon durante milenios, antes de la invasión europea; si habrá que inventarlo todo o habrá que rescatar valores ancestrales negados durante estos cinco siglos. En este punto se nos presenta un importante desafío a la mayoría mestiza: tendremos que aceptar con modestia que para solucionar la crisis planetaria hay que acudir a la conseja del mundo indígena, incivilizado y atrasado. Y para aceptar este nuevo escenario va a ser necesario cuestionar a occidente y para cuestionar a occidente tenemos que empezar a dejar de mirarnos y percibirnos desde occidente. Será sumamente difícil para tod@s, y más aún para quienes se creen todavía, a estas alturas de la historia (con la arrogancia natural de occidente) que constituyen vanguardias revolucionarias esclarecidas y portadoras de la verdad científica, que tienen el deber y el derecho de conducir a las masas hacia su emancipación definitiva.

En principio, entender la necesidad de una nueva civilización que suplante a la depredadora es ya un paso bien importante al que tienen que seguir otros, que definan por lo menos los contornos de lo que será la nueva. Plantea Gustavo Esteva que los primeros burgueses y proletarios murieron sin saber que lo eran, porque a pesar que ya vivían en el capitalismo, tenían la mentalidad en el pasado feudal y no tomaban conciencia de que estaban inmersos en un nuevo régimen social de producción sobre el que nadie había reflexionado ni escrito. Esteva continúa su reflexión afirmando algo que han dicho los zapatistas acerca de que el mundo nuevo ya nació, pero que no tenemos todavía conciencia de ello. Ya existen movimientos antisistémicos inspirados en valores distintos al capitalismo y al socialismo, que no anhelan el poder ni mucho menos luchan por él. El Movimiento Zapatista mexicano ha dado en más de dos décadas los primero pasos en este sentido, demostrando en la práctica que los protagonistas de su propia redención serán los de abajo, que es posible vivir con autonomía del poder de los de arriba y que se puede gobernar obedeciendo. Sin embargo, aún con los pequeños logros alcanzados en sus zonas, asediadas constantemente por el gobierno, entienden que el capitalismo no deja de avanzar y han sostenido en el V Congreso Nacional Indígena: “…estamos golpeados, con muertes, desapariciones, secuestros, encarcelamientos, despojos, injusticias, territorios enteros destruidos y otros en vías de extinción. Estamos acorralados, sin esperanzas, sin fuerzas, sin apoyos, débiles, agonizantes. Para los políticos y los medios, aunque sean de izquierda o progresistas, no existimos.” En base a esto han propuesto iniciar una ofensiva política que está bien documentada y disponible en http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/11/17/una-historia-para-tratar-de-entender/.

Concluimos que el concepto de una nueva civilización no está tan lejos ni es tan utópico porque ya se está materializando en algunas partes y gana la adhesión de grandes contingentes de personas y grupos en todo el mundo. Hace falta empezar desde cada una de nuestras comunidades a generar espacios de reflexión y de acción, que pueden tomar cualquier nombre. Desde aquí los hemos llamado Espacios Convivenciales donde pequeñas experiencias de autogestión económica y política, no dependiente de los poderes constituidos, se comiencen a consolidar y armen una trama popular que contagie entusiasmo. Parece ser un momento estelar en la historia de Venezuela donde se vive una crisis total que era impensable hace pocos años.

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