¿A quién le duelen los parias? (Una generación silenciada)

Categoría: Guarureando |

ovejasEditorial Las Comadres Púrpuras

Me dijeron que nacer iba a ser distinto,
no iba a sufrir,no iba a llorar.
Ahora simplemente tengo hambre de esperanza s
ueños 
comida para el alma.

Hace rato me encontraba con la comadre Gumersinda, conversando sobre esta nueva población joven, esbelta y audaz denominada por muchos como los millennials. Los nacidos en este siglo XXI, que no han servido para más que adoptar todas las formas tecnológicas. Sumergidos en un mundo meramente virtual, individualizados, deshumanizados, esperando a que salga el nuevo robot que masturba con su boca, para así de una vez por todas olvidarse de la sociedad y de las relaciones afectivas. Una generación completamente consumida por los vicios electrónicos, embrutecidos por la industria musical del reggaetón. Recuerdo con pena, una conocida me dijo: -Maluma, se declaró feminista, pero es que eso no da dinero, por eso se ve obligado a crear música de fácil consumo. ¡Ay!, que bello. Cuestión que me hizo validar más mi posición de desterrarla de mi círculo afectivo, tildarla de conocida y borrarla de mi Facebook, esto último desde una postura profundamente política.

Los jóvenes venezolanos nacidos hace 17 años con el arquetipo del Estado benefactor y bondadoso, aspiran trabajar en el aparato estatal, esa es su suerte; la suerte de los desafortunados. El Estado se convirtió en el primer empleador del país, donde todas sus fortalezas se basan en servicios, que a su vez son aprovechados para propaganda política y… política que es usada como servicio. Al final terminamos dependiente de una estructura que emplea a más de 3.000.000 millones de venezolanos a nivel nacional. Cuestión que al Gobierno no le viene nada mal esa masa de laboral en un horario comprendido de 8:00am a 4:00pm. obligada a estar presente en cada acto político, que los miren con los ojitos aguaditos pidiéndole que los metan en las listas de Mi Casa Bien Equipada. Es un grueso humano que sirve para el discurso oficial y así validar su poderío político afirmando que “aquí hay fuerza”.
Esa dócil masa sigue siendo parte de la base política esclava del actual Gobierno. Esclava en todo su sentido, son contratados para ofrecer un servicio por su calidad profesional, que no puede ser brindada porque deben acudir al llamado ministerial de presentarse frente a la Asamblea Nacional a defender a Héctor Rodríguez de los improperios de la “derecha rancia e imperialista”. Sí, no se hagan los inocentes; usted la que me lee sabe que más de una vez tuvo que dejar de dar clases en la Bolivariana porque debía presentarse en la marcha o debía dejar de atender a un usuario para acudir a una concentración. Sí, así mismo; usted es parte de esa masa, ese bollo que sirve como la levadura de torta al discurso Oficial “pa´que se vea gente”. Lo sé, en este momento se siente muy sucia. Pero, ya los borregos no quieren seguir siendo arreados.
Considero que estamos en épocas de gestación de algo serio, está naciendo un brote contra-cultural, un nuevo lenguaje político y un nuevo feminismo con perspectiva de clase. Muchos grupos de mujeres se reúnen a construir una propuesta política que difiere completamente de lo que argumenta el Estado Conservador, es un movimiento que está viviendo el desapego a la política de Gobierno y empieza a tejer lazos con las afectividades sociales. Las mujeres se empiezan a autoconvocar para exigir, empiezan a gritar. Estamos en tiempos donde la voz femenina venezolana crea y hace política, rescatando referentes y señalando a sus antagónicos de clase. Empieza a aislarse de lo constituido para constituirse en algo nuevo. Este brote de voz vive un momento de definiciones políticas, debe potenciarse y organizarse, para no ser censuradas en un mundo político que te execra, que no se conviertan en Las Parias Políticas silenciadas en la rabia, la del cuerpo individual y la del cuerpo histórico de clase, contemplando el desastre, la derrota de éste, nuestro tiempo. Y ¿cuál es el problema en reconocer esa derrota? Eso supongo nos aleja de la malsana idea de “la generación de oro”, ¿tenemos miedo acaso de quedarnos sin el piso discursivo que el poder constituido nos dio para hacer el bulto de su espectáculo? A muchas complejidades nos enfrentamos, no es fácil la ruptura. No es fácil rebelarse al padre o a mi juicio “Divorciarse del Padre” , son símbolos que prevalecen en nuestro acervo político, un ejemplo a lo que se acerca nuestra situación es la madre que defiende al padre de haber violado a su hija, 1.Porque no lo cree capaz. 2. Dependencia Afectiva. 3. Mi hija usaba pantaloncitos muy cortos y ella se lo buscó. Hay cosas en nuestro panorama político militante que no deben seguir justificándose, Por qué unos son más malos que los otros, señores o son iguales o peores. Esos son los algunos de los retos a los que se enfrenta nuestro orgánica feminista.
Por otro lado, desde hace tiempo veníamos observando la consolidación de una situación que pensábamos erradicada, tiene que ver con Los Parias de la Renta.
Los Parias de la Renta es la generación que quedó al margen de ese gran aparato empleador que es el Estado y deben buscar otras formas para ganarse la vida. Son quienes no participan del festín rentista ni de sus migajas, pero son víctimas de la sociedad de consumo. Son los grandes marginados en estos 17 años que buscaron formas para sobrevivir en un país donde se han acrecentado las desigualdades sociales (buscar en la basura, se convirtió en un forma rapaz de sobrevivencia) Si hacemos un estudio sociológico de los mal llamados “bachaqueros”, éstos se convirtieron en el bullying político y objetivo de desprecio social. Siendo este un fenómeno que responde a una causa procedente del desabastecimiento y al poco acceso en los departamentos de distribución de los bienes primarios de la cesta básica, significa una forma de ganarse la vida. El bachaqueo significa el resuelve en una dinámica social donde una salario mínimo te alcanza para mantener un solo pico (de vaina) y no a una familia completa. Los Parias se han tenido que adaptar y desarraigarse de las estructuras educativas para buscar formas de hacer dinero y el dinero fácil lo obtienes a través de la delincuencia; está ultima es una empresa delictiva que los contrata como mano de obra barata para mantener el Emporio del narcotráfico en los bajo fondos. Los Parias son el sector que observa y se resuelve frente a la desindustrialización del país; la cual mezclada con la gran desvalorización del trabajo asalariado, ha producido una generación silente, despolitizada.
La cultura del malandraje es un poder cada vez más constituido mediante la figura del Pran, un símbolo que es aceptado y respetado por el entorno social dominado por el miedo, “ser malandro es tener respeto” y es ganarse unos billetes fáciles a costa del terror y de la vida de más de uno por allí. Es un enganche cada vez más fortalecido en una sociedad con un Poder Judicial hondamente impune, puedes hacer lo que quieras y “aquí no ha pasado nada”. Vale la pregunta ¿Sí todo el armamento lo controla el Estado, por qué tenemos un sector del país con acceso a armamentos de guerra?. No son esos chopos que mostraron una vez en un Plan Desarme, tenemos a unos Pranes con arsenales de armas cortas, largas, fusiles dorados hasta drones que se dan el lujo de lucirlos en las redes sociales. Aquí es donde una pregunta ¿Dónde están los órganos de inteligencia del Estado? Ah, verdad están pendientes de quien se mete con Daniela Cabello por twitter y de atrapar a ladrones de Auyamas y Ruffles.
Estos Pranes dominan los hemisferios dentro de la Policía y el Ejército, para muestra un botón de la realidad de las cárceles venezolanas. Hace unos meses uno de los actos más brutales que he escuchado en el Cuartel de Prisiones de la Polícia del Táchira “ “A mi hijo lo agarraron entre 40 personas, lo apuñalaron, aparte de eso lo colgaron para que se desangrara; lo bajaron y el señor Dorangel –alias “el comegente”- fue el que lo descuartizó para dárselo de comer a todos los detenidos de Politáchira, y al que no lo hiciera –los que encabezaban el motín- los golpeaban, les quitaban dedos, les partieron las piernas, les perforaron pulmones, los golpearon en la cabeza con un martillo; fue atroz y desastroso lo que vivieron esas personas allá”,http://www.diariodelosandes.com/ind… En la Penitenciaría General de Venezuela (PGV) fueron halladas fosas comunes y para colmo una fiesta de cumpleaños de un “pran” de la misma PGV en el estado Guárico, se interrumpió momentáneamente cuando una granada fragmentaria explotó y desató el caos. “ Leer más (http://www.el-nacional.com/sucesos/Fiesta-PGV-termino-muertos-heridos_0_921508029.html) Existe una clara desconposición del sistema carcelario, no existe Ley, Ah sí “la ley del plomo sino te como”. Esto es posible por esas alianzas que se realizan con los órganos represores, toda esa utopía del policía bueno, terminó en pequeñas guerras de territorio entre el Ejército y la Policía Nacional Bolivariana.
Mientras tanto, el Chavismo Joven Pop (véase https://www.facebook.com/notes/las-comadres-p%C3%BArpuras/me-dijeron-que-era-hasta-el-2021/168493886926426), los hijos del clientelismo y la renta, los primos acomodados de aquellos parias cierran filas con los declarados culpables Efraín Campos y Francisco Flores donde el pasado viernes 18 de noviembre los acusados de conspirar para traficar 800 kilos de cocaína a los Estados Unidos fueron declarados culpables unánimemente por un jurado de 12 personas. Al parecer lo que les preocupa a este sector juvenil es el hecho de retención forzosa por la Administración para el Control de Drogas (DEA) y no que los “muchachitos cuchi” tenían más de 12 años traficando cocaína desde el hangar presidencial del aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, la rampa 4. Todo lo que pasa allí es responsabilidad del Presidente de la República; dejo abierta la cantidad de años que tenían transportando la harina adictiva y las responsabilidades presidenciales (para que les dé en el corazón).
Es triste ver a una juventud irse con la marea de la felicidad incipiente mediante argumentos “sí comes de la basura es que no sembraste en el techo de tu casa” y “le quieren hacer la guerra a la familia presidencial” que no se aprecie la decadencia política económica y social que vivimos actualmente. La masa política del chavismo, bajo los ideales y símbolos de la izquierda, nos llevan a su llegadero político de show polarizante entre los intereses de dos elites y la sonrisa obligada que debes tener al comer un poquito de mierda cada día. Que fácil se le hace hablar a estos jóvenes desde su mundo rentista de comodidades y lujos.
Por otro lado tenemos a los hijos de la burguesía, los niños gordos que levitan frente a la actual situación del país, son los afortunados de desplazarse por cualquier parte del mundo para realizar su segundo curso de alemán en Berlín, porque tienen a una familia que le puede costear esos lujos y de protegerlos de los desmanes deplorables del Gobierno Autoritario (El Coco). Representan la fuga intelectual y participativa en nuestro país. Son parte de una generación vieja y enquistada hace rato en el léxico y en el comportamiento más sifrino y desvinculado de la política. Criados para ser fieles a un comportamiento que sataniza a los sectores populares “son pobres porque quieren” y “Sí mi papi pudo hacerlo porque ellos no”. A su vez son los herederos de la renta, los antiguos ricos que querían matar a las cucarachas. Ese comportamiento de la vieja clase social acomodada representada en Diana D’Agostino mostrando el lado más frío, blanco y ario de la sociedad. Me recuerda a esa época del blanqueamiento alemán, la trementina y las camisas pardas. Los Parias de la Renta los venimos arrastrando desde el puntofijismo, son los marginados de la renta. Han crecido a espaldas, ausentes, observando por los cristales todo el mundo que les fue arrebatado. Quedaron al margen en las montañas o en las quebradas, ni siquiera esperan a un salvador, son autómatas de la sobrevivencia.
Mientras la clase media reclama su papel como “herederos de la renta”, la juventud popular se divide entre los hijos predilectos y los parias de la renta o por lo menos eso creemos. Este sistema rentista sólo nos ofrece la salvación del dinero individual y fácil (que a la final ni tan fácil es) o el confort burocrático. ¿Es posible que desde esa gran mayoría sin voz nazca “nuestra” generación que exprese toda la miseria y salir a quebrar las opciones que nos ofrece la renta? Hasta ahora nos han moldeado a su antojo, a sus necesidades, pero también hay una “nosotras” que ha despertado. Un sentido de colectividad, de inventiva rebelde, que espera salir a romper cualquier arquetipo diseñado para nuestra explotación.
¡Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente!
Editorial Las Comadres Púrpuras.

#DondeEstáAlcedoMora

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