Mi último libro recién publicado en los USA, por José Millet

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José Millet

Mi libro recién publicado en los USA, por José Millet Me levanto con el Sol y me acuesto con la luna; estar en contacto con el universo refuerza la alegría de vivir. Hoy comparto con Ustedes la salida de un libro largamente gestado en el transcurso de varias décadas de mis estudios en relación con los pueblos del Caribe y del que no me arrepiento de haberlo escrito: Espiritismo, variantes cubanas. Con él se están haciendo justicia a gentes sensibles de pueblo, también fallecidas y se rectifican algunos absurdos como los que paso a comentar. Del mundo terrenal a las fuerzas ocultas, publicado por el escritor Rafael Carralero en México DF en 1993, es un libro que debió haberse publicado en Cuba hace tiempo: es parte de la memoria de este sistema de pensamiento religioso relacionado con la historia patria en boca de sus protagonistas desde Manzanillo, Bayamo, Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey y esos seres humanos a quienes entrevisté para publicar su testimonio como lo hice en dicho libro …todos murieron. Hay cosas absurdas con las que me ha tocado convivir y ser tolerante, pero las que tienen que ver con la recuperación de la memoria colectiva de un país, me sacan del paso. Igual que con los “falsos positivos” intelectuales. Así, rompo en carcajadas cada vez que abro las páginas de las enciclopedias y leo, por ejemplo, “Haití, religión oficial: fulana de tal”, cualquiera menos la creada por su pueblo, la nacional-popular, que es el vodú. Hasta cuándo los autores, editores y publicistas mienten, incluso en textos oficiales y hasta cuándo tendremos que calarnos el “imperio” que esos poderes fácticos imponen, hasta en los cuadernos para los estudiantes? El caso de Cuba es el mismo de Haití: colocan no sé cuál por ciento de católicos, absteniéndose del hecho del que el más alto por ciento de creyentes religiosos—activos o pasivos—pertenecen a los sistemas religiosos calificados de diabólicos por religiones universales y algunos medios de prensa: de católicos populares, por general alejados de la Iglesia; voduistas, cordoneros, santeros, paleros, muerteros, abakuá o ñáñigos y espiritistas de algunas de las congregaciones, en las que se enfoca mi libro. Espero pacientemente el día en que se les permita a estos religiosos hacer una de sus celebraciones en una Plaza de la Revolución en ocasión de la visita de un jefe de Estado o del Sumo Pontífice. La política cuando se ejerce desde grupos posesionados en el trono, es conveniencia e interés; máscaras que se ponen y se quitan en un teatro donde titiriteros y payasos han entrado y salido de la escena como si nada pasara. Y el pueblo? Ejerce diariamente sus “poderes creadores” en cada instante, ajeno a esos escenarios del teatro al que dirige su repulsa sin siquiera mencionarlo.

He vuelto a repasar las páginas de mi libro, que son el homenaje a toda aquella gente bella que me abrió las puertas de sus casas, siendo yo niño, cuando mi madre Olga Batista (Mayabe, 1916-Holguín, 2002) me llevó a la casa-templo de “unos negros y mulatos” liderados por Nemesio Patterson, ubicada en el barrio Pueblo Nuevo fundado por los franceses de los que descendía mi padre y de las casas de tantas gentes humildes de cada una de esas formas en que se expresa su vida espiritual, enfocadas en su existencia sin dejar de atender un instante a cada una de las tantas entidades de su cosmogonía espiritual que les proporciona las fuerzas necesarias para no hundirse en esa absurda luchita por el día al día a que se dejan reducir muchos seres humanos. Ellos son el modelo de Humanidad que no se deja aplastar por las circunstancias, aun las más adversas y que es capaz de los más altos sacrificios personales y familiares con tal de vivir esa vida que tiene que ver con la confirmación de una identidad nacional en la que se negó el aporte sustantivo de las filosofías, cosmogonías, ideas, prácticas culturales sistemáticas y sentimientos que permitieron el surgimiento de un pueblo que—como el haitiano antes y el venezolano—se distingue con rasgos muy singulares del resto de los pueblos que formamos parte de eso que los europeos llamaron el Nuevo Mundo, siendo uno de los más antiguos y desarrollados del planeta. Siempre Europa mirándose al ombligo, sin hacer justicia a mayas, aztecas e incas, ni tampoco a arawac y caribes con cuyos descendientes en ocasiones convivo aquí en Venezuela.
Justo algunas expresiones de la espiritualidad del pueblo venezolano, como las del mal denominado culto a María Lionza y del baile de las Turas, cuyo estudio me ha permitido rectificar algunas de las tesis con que operamos en el Equipo de estudio de las religiones caribeñas que dirigí desde la Casa del Caribe, como aquella que la base del mal denominado espiritismo de cordón era de origen kongo o bantú. De ello he dejado testimonio alguna de las publicaciones del Atlas Etnográfico del Estado Falcón, a cuya elaboración he dedicado mis últimos años de vida profesional conectada institucionalmente aquí en Venezuela y el cual puede ser leído y bajado libremente en varios sitios de Internet, en particular el último tomo dedicado a las fiestas y el folleto dedicado a las Turas, con la voz en alto de sus portadores originarios de origen ayamán.
Mi libro recién publicado contiene otras novedades, como la del descubrimiento de un nuevo sistema religioso creado por nuestro pueblo, al que el filósofo y pensador Joel James Figarola (La Habana, 1942-Santiago de Cuba, 2006) denominó Muerterismo y que describo en él, subrayando su surgimiento al amparo de los espacios que los amos españoles proporcionaron al africano esclavizado y sus descendientes directos en ese despreciable sistema de plantaciones, con sus hediondas ergástulas del barracón, esclavitud denunciada por el Barón Alexander von Humboldt a su paso por la Isla. Sus prácticas tuvieron que realizarlas a escondidas, en lo más intrincado del monte—de ahí la aparición del Bembé de sao, capítulo de la obra–, como lo hicieron con la Regla de Palo, la Regla de Ocha y el ñaniguismo, entre otras. Este descubrimiento se suma al de la existencia del vodú haitiano implantado desde el siglo XVII en el Oriente de la Isla y de una variante de vodú cubano a la que el propio Joel denominó Ogunismo, por la preeminencia de los loá o espíritus del vodú en ella. Siempre hemos reconocido que nuestros estudios pisaron tierra firme en la obra de glorias de las ciencias sociales y humanísticas de la estatura del padre de la antropología del Caribe, don Fernando Ortiz, Lidia Cabrera, Rómulo Lachateñeré y Teodoro Díaz Fabelo, este último muerto en el exilio, creo que aquí en Venezuela, pero—salvo Lachatañeré—ninguno de ellos atisbó hasta qué punto la cultura franco-haitiana, el vodú y las variantes del espiritismo fueron fuerzas determinantes no sólo en la configuración de nuestra nacionalidad , sino de la conformación de nuestra nación, no tanto en contraposición de la cultura de la clase dominante española y de la oligarquía esclavista criolla, sino desde dentro, como fuerza centrípeta que dibujó una Axiología cimentada en bases propias, una psicología social y una espiritualidad que ni el mismo cubano de la Isla ha logrado desentrañar en cada una y todas sus claves filosóficas. Si el lector, ávido de conocer aspectos mantenidos en secreto por el pueblo cubano o a los que ni siquiera muchos estudiosos cubanos y extranjeros han tenido acceso, le saliera al paso la liebre de la duda acerca del valor del libro que entra en circulación, lo invito a hacer búsquedas en internet de los temas de que trata y comprobará fehacientemente que, salvo en la obra de Joel James, es la única obra en la cual encontrará información y análisis concienzudo de asuntos que ni Fernando Ortiz alcanzó a presentar, como los del Muerterismo y la relación de las restantes variantes del espiritismo con los aportes sustantivos de los franco-haitianos y de los haitianos que se establecieron en Cuba a partir de las primeras décadas del siglo XX a la configuración definitiva de nuestra identidad nacional. Y de ello da cuenta cabal el Glosario de voces y expresiones relacionadas con el espiritismo que, junto con la Bibliografía, hemos colocado al final de la obra para que el lector amplíe en esas fuentes lo que busca. Ver para creer.
Mi libro se nutrió de esas fuentes primarias entrañables del pueblo a las que rindo homenaje y de las enseñanzas de muchos especialistas de La Habana, cuyos nombres omito para reducirlos a quien tuve a mi lado y de quien soy un seguidor: a Joel James, cuya obra publicada lo trasciende y a quien honro con la continuación de estos estudios a los que él nos inclinó, colocando a un lado el mundo de la literatura en el que me había movido, aun habiendo iniciado mis estudios formales de Filosofía en la Universidad de La Habana. Cada vez que puedo, subrayo su esfuerzo sobrehumano por trascender la impronta positivista que recorre los libros de todos aquellos ilustres estudiosos que nos antecedieron para dar paso a dos disciplinas que en ellos no están presentes: la historia, la filosofía de la Historia y la Metafísica, disciplina de la Filosofía a la que Joel prestó mucha atención.
Agradezco al Instituto de ciencias culturales de la diáspora cubana y a Ediciones Exodus que preside el pensador e historiador Dr. Ángel Velázquez su voluntad profesional para que mi libro viera la luz, en medio de una difícil circunstancia personal en que me encuentro en Venezuela y que resulta espuela para continuar con la obra que ahora me ocupa: un Diccionario enciclopédico temático que resume todos mis estudios en materia de las religiones afrocaribeñas y el espiritismo en sus numerosas y enriquecedoras variantes nacionales, obra que comencé por lo que conozco un poquito: por Cuba. A todos quienes me han ayudado en la elaboración de esta obra vayan mis sinceros sentimientos de gratitud, alguno de cuyos nombres van en el libro, primero que dedico a quien me acompaña desde el reino donde moran los espíritus de nuestros aborígenes masacrados, los de los africanos que convivieron en el palenque con ellos y de los de familiares, amigos y vecinos con quienes compartimos, ella y yo, desde que me llevó por primera vez a una sesión del Orilé: a mi madre, cordonera, curandera, adivina y gente cuya nobleza es parte de mi armadura como soldado de la fe y de la esperanza de una Humanidad más humana.
Los Teques, Guiacaipuro, Venezuela, noviembre 15.2016.
Milletjb3000@gmail.com y milletjb2014@gmail.com Móvil: (58) 0416-2168703 y 0412-5960330 http://cienciasculturales.com/espiritismo-variantes-cubanas-jose-millet

Bembé de Sao, Cordon, Regla Muertera, son las nuevas reglas religiosas expuestas en este libro, que ha sido editado por Ediciones Exodus gracias a la iniciativa y colaboración del ICCCD.

El fascinante mundo del Espiritismo en Cuba,es el libro más completo
sobre este tema publicado jamás, incluye un amplio glosario de términos

Espiritismo: variantes cubanas promete dilucidar, de forma ecuménica y rapsódica, las principales diferenciaciones del Espiritismo en la región oriental de Cuba —Santiago de Cuba, Guantánamo, Bayamo, Manzanillo y Holguín—. El autor, de formación filosófica-antropológica con más de cuarenta años de experiencia investigativa, nos relata a lo largo de este libro la relación entre las variantes del Espiritismo de Cordón, el Espiritismo Cruzado y las diferencias intrínsecas con la Regla Muertera y el Bembé de Saocuyas particularidades religiosas son analizadas y descritas desde la configuración de un sistema de representación en el marco de la formación cultural de la nacionalidad y la nación cubana. (Texto de Ángel Velázquez Callejas)

Sobre el autor:

José Millet, (Cuba, 28 de enero de 1949). En 1975 se graduó en la Universidad de Oriente, con sede en Santiago de Cuba, en la carrera de licenciatura en Lengua y Literatura; estudió Filosofía en la Universidad de La Habana, y en ambas universidades se desempeñó como docente desde 1969 hasta 1980. Como etnólogo, ha realizado investigaciones de campo en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Barbados, Haití, Polonia, Galicia, R.P. de Angola. Brasil y en la República Bolivariana de Venezuela. En 1985 obtuvo el premio en poesía y ensayo en el Concurso Nacional de Literatura José María Heredia, convocado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el libro El vodú en Cuba se alzó con el premio nacional en investigaciones socioculturales otorgado por el Ministerio de Cultura de Cuba. Ha publicado 18 libros, uno de los más recientes apareció en Estados Unidos, bajo el título de Sacred Spaces and Religious Traditions in Oriente Cuba, pero con la firma de la profesora, Dra. Jualynne Dodson de la Michigan State University quien se adjudicó la autoría del libro, siendo ésta compartida con Millet. También es autor del libro Alí Primera. Biografía documentada y testimonial, publicado en el 2016, acerca del cantautor venezolano Ely Rafael, “Alí” Primera Rossel (1941-1985). Ha escrito numerosos estudios, artículos, ensayos para distintas publicaciones tanto en Cuba como en otros países, y muchos de ellos pueden ser accesados en la Internet. Jubilado del Instituto de Cultura del Estado Falcón, donde creó en el año 2005 y dirigió el Centro de Investigaciones Socioculturales con cuyo equipo de investigadores venezolanos, que él formó, elaboró el Atlas Etnográfico del Estado Falcón, obra pionera en Venezuela por su enfoque original y trascendencia en los estudios etno-sociológicos.

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