El Nuevo Asalto al Congreso y la Muerte de la Democracia

Categoría: Guarureando |

hemiciclochavistasEl Disidente

Hasta hace poco podíamos decir que existía un ápice de legalidad y democracia en Venezuela. La democracia como sabemos no es el ejercicio al voto, como nos han querido obligar a creer los ideólogos del chavismo.

La democracia es la libre concurrencia en el juego político de todos los tipos de pensamiento, la tolerancia de cualquier forma de expresión, incluso de aquellas que la critican y hasta la niegan. En democracia todos deben tener derecho a expresarse, a participar, elegir y ser elegidos.

Por eso siempre he criticado duramente a quienes dentro de la oposición, o siendo ciudadanos comunes que adversan al chavismo, aplauden como en otros países se ilegalizan partidos de signo nazi-fascista o comunistas. Todos tenemos derecho a participar del juego político en igualdad de condiciones.

En Venezuela hace tiempo la democracia se encuentra enferma y cada día en deterioro. Desde el gobierno se ha ejecutado una malintencionada campaña de desinformación y mal educación sobre los valores democráticos. Así como se creó el reduccionismo histórico que se transformo en la peor vulgaridad de la lengua castellana, llamando al período chavista V república y IV república a los gobiernos anteriores.

Se ha creado un reduccionismo político simplificando el hecho de la democracia al bombardeo de propaganda vacía y hueca, con propuestas incoherentes, contradictorias y llenas de imprecisiones y medias verdades; sazonada con cursilería sentimentalista para conectar con las poblaciones largamente abandonadas por las clases dirigentes. Finalizando, luego de una orgía de despilfarro económico y clientelismo, en el ejercicio del voto.

No un voto democráticamente ejercido, si no un voto que tiene que ser constantemente luchado y defendido, incluso días antes de la elección. Un voto donde se mueven las manipulaciones y donde las reglas del juego nunca se han respetado.

Esta democracia maltrecha, moribunda, era nuestro último baluarte de civismo y republicanismo, el cual debíamos defender con uñas y dientes. Sin embargo esta semana pasada ha recibido los tiros de gracia. Es llover sobre mojado ponernos hablar sobre las decisiones del T.S.J con respecto al parlamento, y el referéndum revocatorio, al igual que las maniobras cada vez más descabelladas del C.N.E para evitar la realización del mismo.

Pero si quiero hacer hincapié en lo sucedido este fin de semana en el Palacio Federal Legislativo. Ya muchos han rememorado el hecho a la época de las autocracias liberales, específicamente al gobierno de José Tadeo Monagas, en la época cuando “la ley está hecha para romperse” o “nosotros hacemos la ley para que se nos acomode”, se volvieron las infames verdades políticas.

Lo triste de todo, es la incapacidad eterna de la dirigencia de la oposición institucionalizada en los partidos mayoritarios, de hacer frente a estas vejatorias deformidades a nuestra democracia. Esto es, porque ellos mismos son partes del grave problema.

La esperanza del pueblo venezolano se deposito en un grupo de dirigentes el 6 de Diciembre del 2015. Sin embargo no han podido ganarse la “auctoritas” para ejercer efectivamente el Poder Legislativo. Y a pesar del enorme descredito que día a día gana el gobierno, esto no se traduce en apoyo popular a la oposición parlamentaria.

Es por eso, que, ante esta situación tan adversa que atraviesa el país, se han dado ya los últimos golpes a los símbolos que mantenían viva la ilusión de democracia en el país. Los militares, verdaderos dueños del chavismo gubernamental, ya no tienen el pudor de continuar con mascaradas.

Se renueva el deleznable legado militar venezolano, el de tiranía, desprecio por la ley, por el pueblo y las formas democráticas de gobierno. Es innumerable la lista de militares venezolanos que han escrito vergonzosas líneas en nuestra historia, y otros más los civiles que les sirven de marionetas lastimosas para sus poco altruistas fines. Pero ahora esta lista se llena con nuevos nombres, en pleno siglo XXI, donde se creía que estas formas de gobierno tan descaradamente ejecutadas habían quedado enterradas en el olvido ignominioso.

Por eso renuevo el llamado a la organización popular, a la unidad nacional, de todos los sectores del país, al encuentro de todos los venezolanos. Las cúpulas políticas nos han llevado a un camino sin retorno, estamos a las puertas de un escenario semejante a los países del África sub-sahariana. Determinar quienes nos han empujado hasta este punto, no es el objetivo primordial de nuestra intervención.

El objetivo es evitar que sigan destruyendo nuestro país, que trastoquen el renacimiento del civismo, republicanismo y la democracia. Es hora de todos unirnos, las bases, sin someternos a los intereses de individuos y de grupos de poder. Si la guerra era como decía Clemencau demasiado sería para dejársela solo a los militares, la política mucho más; y no solo dejársela solo a los militares, si no a este grupo que ya por 17 años, tanto en gobierno como en oposición se han mostrado incapaces de atender las necesidades de los venezolanos.

Voces del Partenón

#DondeEstáAlcedoMora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.