De las dolencias a la redefinición de una identidad. La espada penetró a la tierra.

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image (1)“Alguien ha encontrado su verdadera voz y la prueba en el mediodía de los muertos. Amigo del color de las cenizas. Nada más intenso que el terror de perder la identidad”.

(La Noche, el poema de Alejandra Pizarnik 1969)

Si América no se adapta ¡peor para América! En el fondo, este hombre sufre un gran vacío. Siente que no puede alcanzar lo que anhela; que no puede hacer de América otra Europa. América, pese a todos sus esfuerzos, se resiste siempre a ser lo que no es.

(Leopoldo Zea, 1953)

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron:” cierren los ojos y recen” Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

(Eduardo Galeano, 1992)

A más de medio milenio que Occidente se abalanzó en su empresa de colonizar territorios, aún es pesaroso para las y los pobladores de estos territorios vernos al espejo sin entrar en contradicciones.

La expansión territorial de Europa –que tuvo como anclaje lo que después denominaremos “las Américas”– se produjo a pólvora y espada. ¡Cómo no tener unas dolencias ancestrales por un pasado que nos remonta al dolor de la vida y a la humedad de la tierra sangrienta!. Pero, la historia; la historia de nuestra tierra, de este terruño que vemos con ojos celosos, tiene un inicio mucho más antiguo que un mera fecha como 1942. Aun cuando queremos apelar a lo que somos nos referimos a este año, pero anterior a este, ¿Qué sucedía en esta geografía? Hablamos de una resistencia indígena. Pero ¿Qué significa? ¿Quiénes resistían y frente a qué?

Previa mirada desde lo Caribe:

“1700 años antes de ahora, año 300 de la era (d.c.), incursionaron en el Orinoco nuevas poblaciones, de posible filiación caribe, conocidas arqueológicamente como Tradición Arauquín. Para el siglo 12 de la era cristiana ya habían sometido a su control a todas las poblaciones del Medio y Bajo Orinoco, las de la costa oriental y las de la costa central de Venezuela, incluyendo las de las islas caribeñas venezolanas” (Sanoja, Mario, 2010)

La migración de la Macro-etnia Caribe y la conquista de gran parte del territorio que habían ocupados etnias de filiación Arawac va a introducir un nuevo conjunto cultural que constituirán diversas parcialidades. Los Caribes van a constituirse en 3 áreas culturales, la del cauce del Río Orinoco, la del litoral costero desde el Lago de Valencia hasta la Costa de Paria, y en el extremo nor-occidente de Venezuela.

Los Caribes introdujeron el cacicazgo como jefatura política de cada comunidad, y especialmente como dirigentes en momentos de guerra: “La guerra especialmente desarrollada por los caribes, incluían danzas de excitación y se utilizaban macanas, escudos, dardos, cerbatanas, arcos y flechas, eventualmente envenenadas.” (Strauss, Rafael 1993)

En el área del cauce del Orinoco se dieron procesos de incipiente esclavitud con modalidades específicas de esta región, esta práctica se dá desde la presencia de grupos Arawacos, pero es reproducida con mayor fuerza y extendida por los grupos Caribes. A los esclavos o posibles esclavos, es decir gente de otros pueblos les llamaron itotos:

“Cada año se juntaban grupos Caribes y remontaban el Orinoco y sus afluentes para atacar a los moradores de las tierras cercanas a los ríos. Como acabamos de ver, en algunos casos contentábanse con tener algunos pueblos como proveedores de los productos que necesitaban. A los demás les atacaban sin misericordia, eliminaban a los ancianos y recién nacidos, así como a los guerreros de ambos sexos.”  (Sanoja, Mario. 2010)

Los Caribes constituyeron uno de los grandes pueblos guerreros que lograron conquistar diversos territorios desde el Amazonas hasta las Antillas ocupando violentamente y desplazando a antiguos pobladores que en el caso de Venezuela en muchos casos fueron los grupos Arawacos. Entre las características del pueblo Caribe se destaca su carácter militar y expansionista mediante el cual lograron abarcar gran parte del Norte de Suramérica y las Antillas. Entre estos elementos se presenta el uso de unidades navales:

“Idearon las famosas flecheras, que fueron sus más valiosas unidades ligeras de combate naval, con capacidad para transportar hasta cien indios de guerra, dispuestos de a dos en fondo, de modo que al dar el frente sólo presentaban dos combatiente…” “…Cada flechera de éstas evolucionaba son faltarle nunca el flanqueo rápido de otra unidad  que pasaba de un segundo orden al de vanguardia, con la precisión de la táctica de línea…” “…Con ayuda del fuego y del agua, convertían en embarcaciones marinas los grandes troncos de los árboles más corpulentos de la selva americana. De una de aquellas moles milenarias sacaban sus flecheras.” (Terrero, Monagas 1933)

Posiblemente los desarrollos marítimos lo tomaron de las poblaciones autóctonas que se desarrollaron en la costa oriental, sin embargo parece evidente que los Caribes se desenvolvieron en esta práctica, dándoles un uso además del comercial, uno militar.También desarrollaron el uso de veneno en las flechas y armas siendo un avance tecnológico en el empleo del armamento:

“Los venenos empleados en las flechas era ordinariamente extractos vegetales concentrados. Además contenían otros ingredientes dispuestos para darle consistencia y una larga observación; estos venenos eran parduscas de una gran viscosidad. Los indios lo conservaban resguardado del aire después de su preparación, en pequeñas vasijas de calabaza y cuando se usaba para recubrir las flechas, se aplicaba en los vaciados del pedernal de las puntas que después recubrían con otro preparado a base de la goma de la carapa.” (Terrero,1933)

Se tiene registrado también  la existencia de una funda especial para cargar las flechas envenenadas. En los pueblos del Orinoco y el Amazonas se originó y aplicó el uso del curare, un veneno de origen vegetal compuesto “principalmente de la liana que llamaban Mavacure, planta que proporciona la estricnina, que los indios llamaban Guachamacá, veneno concentrado de tan potentes efectos que sólo se aplicó para la defensa inmediata, cuando eran sorprendidos por el enemigo.” (Terrero, Monagas 1933)

Antes de la llegada de los españoles, ya este territorio se encontraba en disputa por las guerras internas provocadas por la expansión territorial Caribe. Sin embargo, la conquista europea significa otro sistema de pensamiento que se instaura, es la ruptura histórica y civilizatoria. Se produce la colonialidad con violencia, arrancando cualquier pasado que se conecte con la cultura desplazada, representado así una nueva forma de hegemonía.

 

Relación entre el Poder y Europa:

 

El nuevo patrón de poder se forjó a partir de la invasión de los europeos en nuestro continente y fue cimentado por la explotación, opresión y dominación de España sobre sus colonias y posteriormente de Portugal, Inglaterra y Francia, lo cual le permitió a Europa erguirse como centro del mundo y extender la colonización sobre África y Asia. La grandeza de Europa fue cimentada sobre nuestros sufrimientos:

Las colonias de Europa, primero en América y luego en África, le aportaron mano de obra, productos agrícolas, y recursos minerales. Igualmente, le presentaron a Europa una variedad de culturas en contraposición a las cuales Europa se concibió a sí misma como el patrón de la humanidad -como portadora de una religión, una razón y una civilización superiores encarnadas por los europeos. A medida que la noción española de “pureza de sangre” dio paso en las Américas a distinciones entre razas superiores e inferiores, esta superioridad se plasmó en distinciones biológicas que han sido fundamentales para la auto-definición de los europeos y siguen presentes en los racismos contemporáneos. (Coronil, 2000)

Como lo menciona la historiadora María Elena Gonzales, la visión de “encuentro de dos mundos” está muy alejado de lo que fue el proceso real. Nosotras/os no estábamos buscando a nadie, así que no los encontramos, y ellos tampoco nos estaban buscando a nosotras/os. Colón quiso llegar a Asia, y murió pensando que había llegado allí, por tal motivo no hubo “encuentro de dos mundos”. Además, rescatando lo que dice la autora, ningún encuentro se da de forma pacífica, ya que la visión de encuentro encubre el exterminio ocasionado.

A partir de la V celebración del mal llamado descubrimiento de América, en 1992, comenzaron a surgir posturas que lograron generar controversias con respecto a este hecho. Como es sabido tal descubrimiento no se produjo, más bien se realizó una invasión a tierras pobladas a partir de un genocidio, el más grande de la historia de la humanidad, y en su lugar, se invisibilizó la noción de invasión para dar cuenta los verdaderos hechos de exterminio y extracción de las riquezas naturales.

Tal y como plantea Dussel (1977) el ego cogito cartesiano del “yo pienso luego soy” está precedido por 150 años del ego conquisto europeo de “yo conquisto luego soy”. Es decir, la expansión europea produjo la universalización del conocimiento queriendo eliminar el lugar de enunciación de las y los habitantes originarios e imponiendo una visión del hombre blanco occidental (el género es a propósito) para autorepresentar su conocimiento como el único capaz de adquirir universalidad y descartar los conocimientos no occidentales (Grosfoguel, 2009)

Esta visión del mundo permitió crear argumentos políticos e históricos para justificar las acciones violentas dentro del continente americano.

La visión oficial forjada en el marco del V Centenario propone la idea del encuentro, evocadora de una feliz y equilibrada unión entre dos pueblos que ha intercambiado a lo largo de los siglos su sangre y su cultura. Se celebra así en 1992 la fecha aniversario de la boda, civil y religiosa, entre las dos culturas, americana y europea, que inauguró una exitosa convivencia. Nada más lejos de la historia de América que esa visión (Gonzalez, María, 1993 ) 

Esta manera de interpretar la historia, niega el proceso abrupto y violento que significó la llegada de Colón a nuestras tierras. Hace referencia a un pasado romántico, y en cierta manera heroica, que posteriormente se impregnó de eufemismos históricos: “el intercambio de dos mundos”, “el choque de dos mundos”, “el descubrimiento”. Son algunas de las expresiones históricas que se han implantado en nuestra memoria, sin embargo, cada una de ellas tienen una fuerte connotación ideológica y una visión del mundo eurocentrada y colonial.

Ante esto, podemos decir que nosotras y nosotros no intercambiamos nada,  porque el saqueo, la violación y la rapiña, no son ningún intercambio. Son prácticas violentas de obtención de recursos materiales naturales que no les pertenecían. En ese supuesto intercambio, ¿qué nos dejaron los otros?: enfermedades, imposición de una religión monoteísta creando una jerarquía espiritual que privilegia a los cristianos sobre los no-cristianos, una jerarquía epistémica que privilegia el conocimiento occidental eurocentrado y eurocentrista sobre los conocimientos no-occidentales, la jerarquía etno/racial global que privilegia a los hombres europeos sobre los pueblos no-europeos (Quijano, 1993, 2003, c.p. Grosfoguel, 2009), entre otros

Diversas autoras y autores del continente han propiciado teorías y visiones del mundo que resurgen y reconstruyen la identidad nuestraamericana, sin embargo, es penoso ver que actualmente continúa la hegemonía del pensamiento occidental eurocentrista, que domina el ámbito educativo y por ende el cultural. Vemos con pesar cómo en las escuelas se les habla a niñas y niños del “descubrimiento de América” y “el encuentro entre dos mundos”, inclusive en las universidades, lo que reproduce en las generaciones futuras la continuación del pensamiento colonizador occidental y peor aún se estimula en la búsqueda del Norte en identidad norteamericana, o como dice Grosfoguel una identidad euronorteamericana, y en ese intento pareciera que nos perdiéramos en la búsqueda incierta de una identidad propia que parta del autoconocimiento y el reconocimiento de nuestras raíces, nuestros orígenes y nuestra memoria histórica

Mientras en Venezuela y Latinoamérica conmemoramos el día de la Resistencia Indígena, en España se celebra el Día del Nacionalismo. El rey de España realiza un desfile apoteósico donde celebran el genocidio de un pueblo entero y los seguidores de Colón se vanaglorian de un supuesto descubrimiento, agradeciendo a los españoles los crímenes cometidos en nuestras tierras, agradeciendo el oro y la plata usufructuada de las minas del Potosí y de todo el continente que hoy es llamado “América”.

En la historia venezolana reciente es ineludible mencionar la contribución del presidente Chávez a través de su discurso el 12 de octubre del 2003 en su programa “Aló, presidente” numero 167, en conmemoración del mal llamado “Día de la raza” (como se conocía históricamente), y en su lugar decreta, el Día de la Resistencia Indígena para conmemorar la lucha de los pueblos indígenas durante la invasión de la península Ibérica en nuestro continente. A cinco años de su mandato este hecho marca un quiebre y un rehacer de nuestra historia, abre la posibilidad de reconstruir nuestra historia y por ende, de reconstruir y reivindicar nuestra identidad como pueblo nuestroamericano.

El discurso del presidente Chávez en esta fecha tan importante dentro de la memoria histórica de nuestro pueblo, intenta romper con los paradigmas hegemónicos occidental/moderno/colonial e intenta dar un quiebre a la historia impuesta a partir de la visión y quehacer de otros que no pertenecían a nuestra realidad y que por la fuerza y el saqueo se impusieron a ella a través de la imposición de un sistema de vida en lo económico, cultural, social y espiritual,  desligado de nuestra realidad y de la historia de un pueblo, marcan una huella transcendental en nuestro proceso histórico:

“Yo por ejemplo me niego a decir que España sea la madre patria. (…) No se pongan bravos, no tienen por qué ponerse bravos, más bravos tendríamos derecho nosotros a ponernos. Si de ponerse bravos se trata, seríamos nosotros los que tendríamos que ponernos bravos. Y no nos ponemos bravos, solo que estamos, oye, rehaciendo nuestra historia. Permítannos con todo respeto rehacer nuestra historia. En una ocasión estaba yo en alguna parte del mundo diciendo cosas como estas, y el embajador de España se paró y se fue. Se puso bravo. Y reportó al Rey de España tal y cual cosa, y en alguna reunión por aquí, una cumbre pues, también, dije algunas cosas y parece que en España se molestan y algunos en Inglaterra también. Y parece que en Portugal también. Hoy, después de 500 años se molestan. Amigos de Europa, estamos diciendo la verdad. Es nuestra verdad. La ideología colonial es una ideología, que vino junto con la invasión, invasión que constituyó un saqueo, no solo nos invadieron y nos atropellaron, y violaron a nuestras indias y mataron a nuestros indios y los redujeron, y los exterminaron, sino que nos saquearon, el objetivo era el saqueo, detrás de la invasión venia el interés económico.”(Chàvez 2003)

Aun hoy nuestro continente continúa en la búsqueda de la identidad que les fue arrebatada y por la cual impusieron un modelo europeo muy alejado de nuestras realidades. El mito del desarrollo nos ha perseguido por siglos y ha sido la dependencia histórica de las sociedades latinoamericanas producto de la colonización europea la que nos ha empujado por una vertiginosa vertiente de penalidades. Tal como lo señala  Aníbal Quijano (2007) la dependencia en principio colonialista devino en la dependencia imperialista de los Estados latinoamericanos, lo cual nos sumió en el perenne estado de opresión y dominación de las grandes potencias extranjeras. Seguimos dominados por los intereses de las metrópolis dominantes.

America Latina es pues, un resurgir de voces oprimidas que dan cuenta del sufrimiento de un pueblo, las voces acalladas violentamente por el proceso de conquista que aun desde el pasado resuenan como ecos incansables en la memoria de nuestros pueblos que hoy buscan la manera de redefinir sus rumbos, dentro de los embates a los cuales nos vemos subyugadas/os. El grito de la negra se mezcla con la de la indígena nuestras raíces resuellan en la resistencia del pueblo. Somos el legado violento de la injustica, somos producto de la violación, somos el último aliento de vida de un pueblo mártir. Nuestra sangre es la mezcla de opresor y el oprimido somos contradicción andante y se nos impuso un modo de vida, una religión distinta, unas costumbres diferentes.

Somos una identidad en redefinición.  Somos el salvaje, la mujer pagana, somos el negro, la india, la esclava, somos tierra de gracia y de caníbales, los barbaros, los indefensos, somos las otros y los otros… Pero de algo estamos seguras que somos:

¡pueblos en resistencia, pueblos en disidencia!.

 

Referencias bibliográficas.

Acosta, M. (1983) Estudios de Etnología Antigua en Venezuela. Casa de las América. Habana.

Coronil, F. (2000) “Naturaleza del poscolonialismo: del eurocentrismo al globocentrismo” en La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas.Buenos Aires; CLACSO.

Dussel, E. (1977) Filosofía de la Liberación. México: Edicol.

Gonzales, María Elena (1993) “Reflexiones sobre el concepto de la historia de América”. Fondo Editorial de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela. Caracas

Grosfoguel, R. (2009) Descolonizando los paradigmas de la economía –política: transmodernidad, pensamiento fronterizo y colonialidad global. En Pensar Decolonial. Caracas, Venezuela: Fondo Editorial La Urbana.

Sanoja. M. (1979) Las Culturas Formativas del Oriente Venezolano. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas.

Strauss,R. (1993) El Tiempo Prehispánico de Venezuela. Editorial Grijalbo. Caracas, 1993

Terrero M, J. C. (1933) Ana Carina Rote. Editorial Elite, Caracas.

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