Profesionales reiteran amenazas ambientales irrecuperables con el AMO

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4484c2ffcd47226dc2146beb125b9421_XLOriana Faoro/ Correo del Caroní/ Laboratorio de Paz

El severo daño ambiental que supone el solo planteamiento del Arco Minero del Orinoco no deja de causar alarma en Venezuela, y la necesidad de mantener informada a la colectividad sobre la amenaza que representa la aplicación de este proyecto sigue motivando iniciativas.

El jueves pasado un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) de la maestría en Ciencias Ambientales, organizó y presentó un foro con el nombre Arco Minero del Orinoco: La lucha por el agua, la vida y el territorio, en la sede de posgrado de esta casa de estudios en la urbanización Chilemex.

El riesgo al que se expone la reserva de agua dulce de la cuenca del Orinoco que pretende explotarse es altísimo. La veterinaria Katherine Morales, ponente de este foro, explicó que en esta cuenca -la segunda más biodiversa de Latinoamérica- hay 939 especies corroboradas. En la cuenca del río Cuyuní, igualmente involucrada en el territorio del Arco Minero del Orinoco, hay 186 especies corroboradas.

Según Morales, los químicos y otras sustancias contaminantes como mercurio y cianuro afectarán, no solo el suelo, el ecosistema y las poblaciones asentadas en esta área al sur del estado Bolívar, sino que las corrientes del Orinoco podrían arrastrarlas hasta la corriente del océano Atlántico, donde desemboca el río padre.

La sierra Imataca, un Área Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae) decretada por el Estado, está en riesgo con la explotación del plan minero. Aunque ya se encuentra afectada por la deforestación indiscriminada, el Arco Minero supondría una mayor devastación.

Esta importante reserva forestal, hábitat natural del águila arpía, produce una biomasa de 500 toneladas al año por hectárea. Su aniquilación no solo representa el daño a las especies allí asentadas, sino “que reduce la capacidad de absorción de los gases efecto invernadero, acelerando así el calentamiento global”, explicó Morales.

Recordó que el Estado no consultó con las comunidades indígenas sobre este plan que plantea intervenir nada menos que 12 por ciento del territorio nacional y que, a largo plazo, también representará problemas sociales como el desarraigo de las comunidades y enfrentamientos armados, como ya se vive en las zonas mineras.

Papel del Estado

#DondeEstáAlcedoMora

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