Miriam Romero, rostro y grito de los pueblos en lucha.

Categoría: foto plana,Por los Nuestros |

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La Guarura, Wainjirawa

Ha muerto Miriam, una hija de Sabino Romero Izarra, una de sus más aguerridas compañeras, en una sociedad como la yukpa, donde las mujeres también van a la guerra, Miriam no dudo junto a otras mujeres de su pueblo con sus muchachitos, con su compañero, recién parida amamantando en viajar por largas horas y participar en todas la movilizaciones que se hicieron en estos años en la lucha por la tierra yukpa y buscando encontrarse y conocer la de otros y  de otras luchas para apoyarse y acompañarse. Así la fotografiamos en la movilización del 09 de noviembre convocada por la UNETE, aún unida, en la que fuimos invitados a levantar nuestra voz cómo pueblos en lucha por la libertad de su padre.

Su comunidad Sakthapa también está enferma cómo ella, su comunidad también se está muriendo, fundada por su padre en una antigua finca recuperada después de más de 100 años de despojo de la oligarquía ganadera, es casi la última en el camino de la cuenca del Yaza, camino en el que los ojos de un luchador, que no solamente ven la miseria, sino las esperanzas de una tierra recuperada por un pueblo que se movilizó por su cuenta, mientras la burocracia chavista, hacia todo lo estatalmente posible para impedirlo, incluyendo la compra de dirigentes, la limosna presupuestaria y a represión, la creación de comisiones y “planes de desarrollo” para cambiar el plan de vida y la memoria de lucha y organización de esas comunidades, la criminalización de los que no se vendieron y la complicidad intelectual y actual en los crímenes contra ellos. Shaktapa también muere lentamente de todas estas enfermedades que Sabino intentó detener con su dignidad mientras permaneció vivo, y también muere de malaria, de permanentes diarreas, de gripes interminables, de paludismo, de otras traídas por los criollos en estos siglos, a las cuales sin embargo este y otros pueblos se sobreponen y luchan.

Pero la muerte de Miriam y de los suyos por sicariato, hambre y enfermedades también es responsabilidad de los que hemos luchado junto a ellos, si no vemos que parte importante de lo que hacemos es la continuación de la colonización en su versión mas criminal, porque mata a los hombres y a las mujeres y mata su cultura y su memoria: la misionera. Estas crítica o autocrítica ( según la aceptación de quién lea) no descalifica lo que hemos logrado impedir juntos, esas tierras siguen condenadas a la explotación minera por todos los gobiernos de mierda de este país y del mundo y sus padres y dueños corporativos, y para eso deben matar a todos los que en ellas viven, matarlos de hambre, de memoria, de muerte cultural y de muerte física que frente a las otras parece ser la más blanda de las muertes. Está crítica no descalifica el acto de solidaridad y acompañamiento, porque contribuimos a la detención por un tiempo de los planes, sin embargo clama por lo que podemos crear y construir con los pueblos al frente de su propio proceso.

En estos años, la relación con el gobierno ha convertido a la mayor parte del esfuerzo de ayuda y solidaridad en un ejercicio de intermediación con las política gubernamentales, si tal misión no quiere llegar a los indígenas, nosotros vamos y la llevamos y forzamos al gobierno a estar, si nuestros hermanos tiene hambre, nosotros buscamos la comida en los mercados del gobierno y la llevamos, para que la “revolución” también llegue a ellos. Si el gobierno habla de Paz, nosotros hacemos un penoso esfuerzo intelectual en meter a los indígenas en el plan de paz y nos quejamos de que el gobierno y la paz del gobierno no lleguen a Shaktapa, creemos que esa paz, dirigida por ladrones cómo Pepe Rangel pudiera salvar de alguna de las muertes a nuestros hermanos. Nos olvidamos convenientemente a nuestra falta de humildad que fue Sabino quien impidió que mucho de lo que llevamos llegara a Shaktapa y eso sin odiar a nadie, ni ser de oposición. Si revisamos el plan de Vida se ellos, registrado por algunos compañeros, ellos, con Sabino al frente, hablaron de sembrar de hacer una escuela propia, de que el bosque bajara de nuevo de la montaña.

Si la paz del gobierno no incluye ni siquiera a toda la oposición, si para nada incluye a los pueblos de Venezuela, a menos que creamos que el circo de carpita de las conferencias de paz obrera e indígena es algo más que vitrinas miserables de la publicidad oficial. ¿qué paz pudiera ir más allá de Machiques o superar el desvío de cuesta del padre?¡la paz de gobierno ya llegó a los yukpa, se llama plan Perijá y Plan yukpa y su éxito es la tierra de el cementerio donde descansan nuestras hermanas y hermanos, la muerte de Miriam es su indicador más preciado.

Para nuestros pueblos depender de la ayuda y la dádiva es morir de peor muerte que la que ofrecen las balas. Eso lo sabíamos desde que Tarek Aisami se convirtió a fuerza de bolsas de comida y de repartir limosnas en el segundo cacique de Shirapta, primara cuenca que abandonó la lucha por los territorios, sin embargo no pudiéramos saber que impulsa a algunos de nosotros a escribir más clamores y peticiones a un gobierno que está montado para desmantelar y destruir lo que no pudieron por la fuerza los 500 años de destrucción.

Todo nosotros moriremos también, los hermanos yukpa tienen “suerte” de enfrentarse directamente a la violencia, al hambre controlada y a la enfermedad desatadas contra ellos, pero nosotros moriremos de vergüenza y de impotencia, si sabemos lo que ha sucedido y la pobre conciencia misionera, la caridad mal entendida, el hablar de siembra y no sembrar, de lucha sin luchar, nos pierde definitivamente en el mundo de opciones de infierno que nos da el poder rentista de esta Capitanía General Petrolera con su soberanía de banderitas.

Hermana Miriam, bella para siempre, en guerra para siempre, el dolor yel amor de conocerte valió la pena, no te olvidaremos en lo que hacemos.

El camino es el de las comunidades

#DondeEstáAlcedoMora

2 respuestas a Miriam Romero, rostro y grito de los pueblos en lucha.

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  2. PERIJÁ LLORA A LA ORILLA DEL RÍO
    9 de mayo de 2014

    Chorros de tinta sobre un papel,
    adorno de bolsillos y axilas,
    vana palabrería y derroche malsano del árbol
    al que le arrancaron la vida para imprimirle letras muertas.

    A la orilla del Padre río, se nos fue Miriam,
    una bala de 500 años, silente, la arrebató de un tajo,
    nuevamente sin pompa, sin adornos, sin días de luto,
    es que hace rato la habíamos matado en nuestro discurso borracho,
    en nuestra Academia, en nuestro derecho de autor,
    en nuestra falta de acción.

    Otra vez viraremos los ojos a la sierra,
    para enterrar con la charara y el mea culpa
    al asesinato de la tierra y sus hijos.

    Eso rueda por nuestra conciencia,
    y nos dá como una cosquilla extraña,
    mi abuela negra, decía,
    que eso se llama remordimiento,
    y que solo se cura cuando pongo en acción la palabra.

    JOEL LINARES MORENO
    9 mayo, 2014 at 11:17 AM
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