Cedeño y la satanización “de baja intensidad” contra la disidencia y la acción creadora de los pueblos

guarura1Juan Carlos La Rosa Velazco
Wainjirawa.

Pasada una semana desde que llegara a nuestras manos y por fin termino de leer el comunicado de Francisco Cedeño sobre la política de Paz de la Revolución Bolivariana. Debo empezar por advertir que no conseguimos en este texto ningún análisis aproximado ni una explicación cómo parte si fuera el caso de la política de paz del gobierno, el texto de aproximadamente 10 cuartillas se limita a decir que es necesaria y buena, sin describirla ni criticarla, entendemos en virtud de una serie de consideraciones sobre la actuación y la polítca de dominación imperial actual.

Tampoco el gobierno ha argumentado su política claramente más allá de l publicidad, por eso el reclamo al texto, que da cómo cosa sabida los argumentos de esta.

Inicialmente parece un texto crítico cuando pide superar desde el chavismo las consideraciones sobre la posibilidades de una intervención militar imperial abierta del imperio para asegurar que dicha intervención ya está sucediendo desde hace algún tiempo de manera no tradicional en el marco de un estado de guerra global declarado por el imperio.

Eso lo compartimos hace mucho tiempo quienes desde territorios concretos hemos hecho parte de una política concreta de resistencia al plan de dominación imperial y hemos tenido que tratar de entenderlo por fuerza de comprender claramente la cara que estamos viéndole a este en nuestra confrontación concreta, en el caso nuestro ha sido la resistencia a los mega proyectos, al a explotación minera en la Cuenca Occidental del Lago de Maracaibo y a la IIRSA, Plan de infraestructura imperial para Nuestramérica. Y lo compartimos porque hemos podido ver cómo funciona una política militar y de control territorial genocida de baja intensidad, maquillada incluso de acción política gubernamental socialista y porque hemos visto su clara relación con los planes impulsados por la multilaterales contra los que lucha nuestros pueblos en todo el continente.

Sin embargo es ahí donde empieza el problema del documento de Cedeño. En medio de una abundante retórica donde va desde una definición de una soberanía vista desde los estado gobierno de América latina hasta el uso conveniente, pero muy incoherente de los argumentos de los nuevos teóricos de la gobernabilidad imperial, olvidando que el principal argumento de esa nueva configuración de las relaciones de poder es que el capital imperial ha abolido y está desmantelando su antiguo instrumento de administración distrital, los estados nacionales, por considerarlos obsoletos e ineficientes para su fines actuales. No vamos a abundar en el esfuerzo retórico abstracto e intrascendente de Cedeño, cuya única finalidad parece ser el de dar densidad a su esfuerzo de análisis. Por ahí creemos solo logra dos cosas: que la gente no lo lea, a nosotros nos costó, por fastidioso y mal redactado, y que aún así consiga quién lo suscriba para esas ocasiones inútiles en que el debate político es adorno y no dolencia de urgencia de los que luchan.

Hay otra posibilidad a las dos anteriores que leamos a Cedeño y nos saltemos lo que no entendemos y nos detengamos en algunos párrafos e ideas que inesperadamente aparecen clarísimas: que hay una izquierda, un cierto movimiento de globalización y unas organizaciones de derechos humanos que con sus críticas trabajan para los intereses imperiales justificando la “Guerra Justa”, en efecto las hay, y son operaciones claramente denunciadas por el movimiento antiglobalización y el movimiento contra la guerra a nivel mundial, sin embargo en el texto de Cedeño le costaría a cualquier incauto o nuevo en el tema, ver la diferencia entre estas operaciones y los que luchan e incluso las han denunciado, por supuesto en el texto tampoco encontraremos ninguna referencia sobre cómo gobiernos progresistas o de izquierda en todo el mundo suscriben y aplican operaciones y planes diseñados por el imperio para afianzar su dominación.

¡Atención!: Cedeño no hace ninguna referencia a organizaciones en Venezuela, sin embargo sus pocas luces de entendimiento en el texto van claramente a señalar a quienes desde la lucha social y desde la izquierda cuestionamos las políticas del gobierno nacional o nos atrevemos a proponer una visión desde el movimiento popular y desde los pueblos en lucha de lo que está sucediendo.

Deberíamos terminar nuestro texto aquí, ya que estamos convencidos de que el texto de marras no tiene otra intención más relevante que señalar con una aparentemente abundante argumentación documental a los que cuestionan desde la lucha social al gobierno o a los llamados gobiernos de izquierda en América Latina, pero, toda la carreta retórica sobre los escenarios de guerra a nivel mundial, sirve además y así lo propone sin decirlo Cedeño que es tan complejo el panorama de la operación militar imperial, que no hay otra cosa que hacer que apoyar “una política bolivariana de paz” que el no se preocupa en analizar de ningún modo.

Es decir Cedeño no propone que se haga algo en esta coyuntura, sino que se hable que jode inútilmente, más o menos en el tono de sus 10 cuartillas y no se haga nada. Esto contradice a los autores de las nuevas teorías del orden imperial mundial a los que el usa sin citar, que le dan una relevancia en la lucha contra esta nueva hegemonía a las multitudes, desechos por su propio dueño los mecanismos nacionales y regionales de intermediación y administración territorial, además contradice aquella ya vieja conseja del movimiento anticapitalista mundial que dice: ante la globalización del capital, globalicemos las resistencias. Cedeño niega la capacidad creadora de los pueblos para insurgir y dar propia respuesta, mucho menos sui estas entran en contradicción desde la autonomía con los estados gobiernos.

Por ningún lado este texto integraliza un análisis de la operación imperial más allá de lo militar, como si esta no fuera el complemento de un esfuerzo de dominación que pasa por el campo diplomático, comercial, financiero y monetario, de infraestructura. Es conveniente ignorar esto si son los gobiernos y su relación con el capital imperial los que monopolizan este campo de relaciones en un claro camino de entrega de los restos de nuestras soberanías sin consultar o pasándole por encima a la opinión de nuestro pueblos.

Sólo una vez menciona a China y Rusia, aliados y acreedores del Gobierno de Venezuela. el Sr. Cedeño, para destacar que EEUU y la UE obtuvieron incluso sus votos en el Consejo de Seguridad para la destrucción de Libia, votos obtenidos, según Cedeño, bajo el argumento de la violación de derechos, daños ocasionados al pueblo por la guerra civil y la represión estatal y por padecimientos sociales ocasionados por el colapso institucional del estado. No hay más, si no eres un lector al menos ocasional del panorama internacional o si no vez al menos Dossier todas las noches te queda que a Rusia y China los convencieron como tontos. Pero si viste Dossier en esos tristes y dolorosos días, tal vez te salves recordando que mientras bombardeaban Trípoli, el club imperial se reunió en Francia y de ahí China, que tenía 27 mil técnicos trabajando con Gadafi, salió con el contrato de reconstrucción de Libia asegurado y al menos en recursos humanos su presencia en Libia que le debía ya mucho dinero, la presencia China quedaba triplicada, como lo explicó el conocido comentarista internacional del canal del estado venezolano. Dirá Cedeño que no tenía porque mencionarlo porque su importante texto es para otro fin distitnto al de denunciar el carácter imperial de la política internacional China, pero este texto evidencia su trampa para incautos en cada escaza coherencia referencial que tiene.

La única manera de aceptar este texto como valioso y de “obligada consulta” es la ausencia de ejercicio político concreto, propio o creador, típica del movimiento social alineado a la política gubernamental o de individuos que ven desde la especulación conceptual de la clase burocrática. Es decir para los que la política es discurso. También puede ser que agarre a algún lector incauto, pero en ese caso la clave es ver ¿para qué sirve este análisis en lo que pudiera hacerse desde la posición de cada quién?, alineados o no al gobierno, seamos críticos o defensores a ultranza de este. Para nosotros la prueba es que es un texto no solamente estéril, desde el solo es posible un no hacer, un paralizarse de miedo y de vergüenza, tal vez un culpar y señalar a los incómodos, sino esterilizador de la fecunda crítica, inicio de la acción creadora.

Todas las posibilidades de vivir y resistir, de crear alternativas ante el imperio están en el corazón de la carne y la voluntad creadora de conocimiento de los pueblos, en sus ciencias y sobre sus tierras, no en la especulación de quienes hacen escenarios desde teorías mal leídas.

El camino es el de las comunidades.

Este es el texto que cuestionamos:

Política militarizada, guerra civil  y estado de excepción: la política de paz de la Revolución Bolivariana

FRANCISCO CEDEÑO LUGO

1.- La guerra civil y el estado de excepción son el resultado directo de la militarización de la política. Esto es,  la resolución de los antagonismos y conflictos sociales,  mediante  estrategias políticas que posicionan la guerra y la violencia extrema, con la finalidad de   sustituir o desplazar el campo  común que es el resultado de los desacuerdos políticos (la lucha de clases) fundamentados  en las relaciones sociales que configuran y centralizan la vida de las sociedades.

2.- Quizás la frase más evidente que nos  permite  delimitar la militarización de la política, es    “La guerra es la paz” (de  George Orwell).   En este punto es indispensable destacar que el proceso de guerra sistemática y permanente está mediado por la transformación de los “asuntos militares” o la revisión, a fondo, de las doctrinas militares clásicas. Y un contenido clave de tal transformación o revisión, es el desplazamiento y abandono de la idea de que la guerra puede apalancar una situación o coyuntura política dada, esto es, del principio de que la guerra es la continuación de la política;   abandono que  tiene  consecuencias  decisivas y un riguroso impacto en las estrategias de contrainsurgencia de los ejércitos imperiales y de la OTAN, y en las “técnicas” de golpe de Estado

3.- Desde abril de 2013, un sistema de acciones insurreccionales y terroristas rige la gestión política de las  fuerzas sociales  y económicas  hegemonizadas por el bloque  neofascista, por el  conjunto de organizaciones de naturaleza fascistas y  de extrema derecha que movilizan y desarrollan  la estrategia imperial y oligárquica  “Salir de Maduro, Ahora o nunca”. El proceso  del golpe de Estado continuado,   ha sido redimensionado y reestructurado, con suma eficiencia y eficacia, con la finalidad de construir el escenario de la guerra civil y del Estado de excepción.

4.- Todas las expectativas políticas, desde el campo del chavismo, cimentadas en una “intervención militar”, abierta del imperio, son equívocas; y además en sí mismas están basadas en la incomprensión de que ya estamos en guerra, que ya “la intervención militar” está en marcha. La cuestión crucial es precisar qué tipo de guerra  y de intervención militar es ya realmente efectiva. Y en base de tal hecho o realidad, definir las políticas y estrategias del chavismo,  la organización y movilización del pueblo.

5.- El escenario de  guerra civil y de  estado de excepción, de una situación de desestabilización y de ingobernabilidad  generalizada y de escala nacional, es el producto de una derrota política del chavismo y el pueblo venezolano.  Si la actual escalada neofascista, de extrema violencia e intervención militar imperial, establece una situación bélica masiva e intensiva, y genera la necesaria e inevitable medida del estado de excepción,  es porque se ha hecho efectivo un real desequilibrio en la correlación de fuerzas políticas, en la coyuntura nacional-mundial, que pudiera dar lugar a la derrota de la Revolución Bolivariana:

6.- En las últimas tres décadas, todas las “guerras civiles” y las intervenciones militares del poder imperial, son el resultado o el alcance de un período más o menos prolongado (mínimo de tres a cinco años) de  alta conflictividad, de la masividad e intensificación de  acciones militares e insurreccionales. Y en todos los casos, tal  escenario  está mediado por la construcción o imposición de determinados  acuerdos y consensos políticos (a nivel nacional, regional y mundial) con la suficiente fuerza que permiten la realización, en situaciones concretas y específicas,  de los objetivos de la dominación imperial y oligárquica

En la segunda guerra  contra Irak (2003), EEUU se vio forzado a una agresión armada sin soporte político (y diplomático), a una intervención militar unilateral que no fue respaldada por la Unión Europea, y sin el “visto bueno” del Consejo de Seguridad de la ONU”. Así como ampliamente repudiada, a escala, mundial, por las manifestaciones anti guerra y antimilitaristas, más importantes y significativas del movimiento por la paz, en el período post Guerra Fría.

En la intervención militar contra Libia, EEUU articula y moviliza el “respaldo o acuerdo político”, de la Unión Europea, el Consejo de Seguridad de la ONU; lanza una campaña militar con fuerzas bélicas multinacionales y de la OTAN; y esta vez, el  movimiento pacifista y de no a la guerra, no genera protestas masivas, ni sostenidas en el tiempo.  Ya sabemos del terror, la muerte, y la fragmentación social, destrucción económica y criminalización cultural que ha lacerado la vida del pueblo libio. De una guerra altamente destructiva y caótica, que a final de cuentas no constituye una victoria militar de los ejércitos imperiales; pero que define lo que con propiedad puede denominarse: “UNA DOMINACIÓN GUERRERISTA”.

7.- No puede pasar desapercibido que importantes voceros y sectores del movimiento pacifista mundial (y en especial de EEU y Europa) avalaron la segunda guerra contra Irak y la intervención militar en Libia, en tanto,   una “guerra justa”. Y que también  emerge con fuerza, una vez más, el sintomático quiebre  de cierta izquierda que apoya y justifica las guerras imperiales. En esta ocasión, sectores de la izquierda mundial consideraron que la “guerra contra las dictaduras” diseñadas y dirigidas por el Pentágono y la OTAN, serían “benéficas” o “saludables”,  para la democracia de los países desestabilizados por insurrecciones de derecha e invadidos militarmente por los ejércitos imperiales.

David Rieff, en “A PUNTA DE PISTOLA. SUEÑOS DEMOCRÁTICOS E INTERVENCIONES ARMADAS”, ha denunciado, ese  “impasse” de sectores democráticos, progresistas y de organizaciones de los Derechos Humanos” como el espejismo  del “intervencionismo militar progresista” o de la nueva etapa “del imperialismo progresista”. Y admite que  “…he dejado de ser intervencionista, y, en una época en que el intervencionismo está a la orden del día tanto en la izquierda…como en la derecha…”

8.- Entre otros, Howard Zinn y Alex Callinicos evidenciaron la impostura en cuestión del movimiento pacifista y de la izquierda, respecto a las intervenciones militares imperiales en África y países árabes. El primero, en el artículo “Una causa justa, no una guerra justa,  escribe “…voces procedentes de todo el espectro político, incluidas  muchas de la izquierda, han descrito esta guerra como justa. Un veterano pacifista, Richard Falk, escribió en  The Nation, que esta es “la primera guerra verdaderamente justa desde la Segunda Guerra Mundial”. Y Callinicos rechaza tres ideas infundas de las Izquierdas que apoyan las intervenciones de los ejércitos y servicios de inteligencias del poder del capital: PRIMERA,  la invasión militar es una demanda  “de los pueblos y el movimiento popular”; SEGUNDA, si bien es cierto que las intervenciones militares “no respetan la soberanía nacional”, lo importante es que aseguran  la “no violación de los derechos humanos”; y TERCERA, las intervenciones militares establecen “las condiciones políticas para que emerja la democracia”. Y el último en defender tan deleznables  argumentos ha siso Samir Amin, entusiasta defensor de la invasión militar de Francia a Mali.

Quizás la invasión (2011) y continuada destrucción de Libia, sea la demostración más evidente del consenso político que ha ido construyendo la dominación guerrerista y LA ESTRATEGIA OBAMA: la intervención de fuerzas militares multinacionales en Libia  es aprobada por consenso en el Consejo de Seguridad  (lo que incluye a China y Rusia), en base del supuesto de que el pueblo libio sufre graves e irreparable daños por la guerra civil y  la represión estatal, así como “por los padecimientos” del  colapso institucional del Estado. Amparado en ese acuerdo, la elite imperial lacera a Libia con  un caos masivo e intensivo,  que es más que anarquía: la espiral, hasta ahora, imparable  de violencia destructiva,  la criminalidad y la crueldad sin límites, que padece el pueblo libio, es el testimonio fehaciente de como la  guerra puede ser más que  el infierno.

LA ESTRATEGIA OBAMA (NO DE OBAMA): No es desacertado afirmar que Obama y los demócratas derrotaron dos veces a Bush y a los republicanos con el triunfo electoral de 2008. Y  esas derrotas son un triunfo del poder imperial estadounidense y las finanzas mundiales. Del extremismo unilateral de Bush, se hace efectivo el tránsito,  con Obama,  a la estrategia militar  imperial  multilateral. Con la estrategia Bush,  la envestidura de “las guerras humanitarias y por la democracia” no encajaba: con los retoques y el perfil de Obama (premio Nobel y demás) se deja de lado el extremismo formal y discursivo de Bush en torno a  la guerra sistemática y permanente, pero sin renunciar (para nada) a la dominación guerrerista.

LA ESTRATEGIA OBAMA toma nota  que la reconfiguración del poder mundial y  la hegemonía de USA, pasa por el reconocimiento y aceptación de la imposibilidad, para el imperio (y cualquier potencia mundial) de asegurarse  por sí mismo (o exclusivamente) el dominio y control del mundo. Y se plantea la reformulación de la tesis del poder mundial de la TRIADA (EE.UU, EUROPA Y JAPÓN). Reformulación, que para el imperio, significa el reconocimiento de “un estado de cosas” que cuestiona  (y hasta inhabilita) la supremacía absoluta  de los EEUU.

En el campo militar, en el espacio de la supremacía indiscutible de los EEUU, un hecho demasiado evidente,  constituye una rigurosa limitación política de las intervenciones militares y la  dominación guerrerista. Limitación que inciden en el debilitamiento de los EEUU, para configurar un “orden mundial” en torno al imperio. USA no gana una sola guerra en los últimos 25 años (dos décadas y media). En especial un efecto de las intervenciones militares del imperio, se ha constituido en un factor que, en gran medida, nulifica la eficacia política de las mismas. En un análisis comparativo entre la situación de Ucrania con la invasión militar en Afganistán, Irak y Libia,  los estrategas militares y de seguridad norteamericanos (así como analistas de la temática en cuestión), colocan en evidencia,  la presencia  de “fuerzas político- militares de extrema derecha”,   que pueden imposibilitar (como en el caso paradigmático  de Libia) la estabilización del gobierno impuesto por la intervención militar. Esto es, del fracaso de la política del “caos constructivo”, en tanto un contenido central de la Estrategia  Obama.

En Siria, acontece una situación similar: Catar y Arabia Saudita, constituyen un hueso en la garganta de la estrategia Obama, dada la excesiva peligrosidad del extremismo de sus castas gobernantes (las cuales, aliadas con Israel) tienen planteado desencadenar una guerra inmediata contra Irán y Siria. Ese peligroso extremismo, presente en África y diversos países árabes”, incide en la posibilidad de establecer gobiernos, más que legítimos, estables, en los países intervenidos militarmente por Estados Unidos, la OTAN, Francia e Inglaterra. Pero fundamentalmente significa que la estrategia del caos es sumamente volátil,  se escapa del control de USA y vulnera sus “alicaídas” potencialidades hegemónicas.

09 .- SI LA MODALIDAD DE GUERRA TRADICIONAL ESTÁ AGOTADA, NO ES MENOS CIERTO QUE TAMBIÉN LA MODALIDAD CLÁSICA DE GUERRA CIVIL ESTÁ PERIMIDA.

10.- Es indispensable enfatizar el hecho de que las guerras civiles constituyen la modalidad de conflicto bélico más generalizado durante las últimas décadas. Los investigadores y analistas de la guerra civil, han registrado alrededor de 300 guerra civiles, desde 1945 a la fecha.

11.-Esquemáticamente: La guerra civil tradicional es un conflicto interno entre fuerzas políticas y sociales de un Estado nación, conflicto que puede tener como consecuencia  “un poder dual” (el establecimiento del control de espacios territoriales y la proclamación de un gobierno en los mismos), esto es, de un “Estado paralelo”.  La guerra civil tradicional que da lugar a un Estado paralelo, plantea la cuestión de la  aceptación activa y/o pasiva (por la población nacional,  los gobiernos  regionales y  organismos multinacionales) del hecho de que una modalidad de gobierno específico, no asegura, dada la correlación de fuerzas políticas y militares,  el control del monopolio de violencia y las armas, ni  de la protección y la seguridad del pueblo. Esto es, que se ha producido la ruptura del acuerdo político-ideológico entre el gobierno y la mayoría.

12. El estatus de Estado de excepción, el decreto del Estado de excepción, en determinadas condiciones políticas, puede significar  un  intento postrero, para intentar imponer lo que política no ha podido producir, esto es, la paz y la legitimidad del gobierno y el Estado. En ese sentido, el  estado de excepción  más que un dispositivo de  defensa y/o contra-ofensivo, es el reconocimiento de una derrota política.
AUNQUE, SI DE UNA INVASIÓN MILITAR EXTRANJERA SE TRATA,  SI  UNA AGRESIÓN MILITAR DE  TAL NATURALEZA ES LA CUESTIÓN A CONFRONTAR, EL ESTADO DE EXCEPCIÓN TIENE UNA CONNOTACIÓN DISTINTA.  EN ESTE CASO, EL DISCURSO EMBLEMÁTICO ES DE LENIN: “LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO”.
12. Esquemáticamente:   las guerras civiles de “última generación”  emergen  en el escenario de debilitamiento del Estado nacional (de la soberanía nacional) y  del poder del aparato estatal.  Estas condiciones facilitan la pérdida del “monopolio de la violencia y las armas”,  de la legitimidad gubernamental y el desdibujamiento de la democracia liberal o burguesa.  Las políticas insurreccionales y las estrategias de ingobernabilidad confrontan,  tanto, gobiernos electos democráticamente como dictaduras militares, que de entrada tienen sus fuerzas políticas, económicas y militares mermadas. En ese hecho, radica una de las razones básica que explica el desmoronamiento de las dictaduras militares en África y de las intervenciones militares en diversos países africanos y árabes.

El debilitamiento de la soberanía nacional y del poder del aparato de Estado, se acentúa o enfatiza con la idea avalada y aceptada en la ONU de que los “derechos humanos” de los pueblos privan sobre la soberanía estatal. Como sabemos la base de las “guerras humanitarias” está fundamentada en ese derecho que tiene una carga ideológica neoliberal. Y no está demás puntualizar que Samantha Power (la embajadora de EEUU en la ONU), es una de las postulantes más destacadas del derecho de intervención militan en base de  la “protección de los pueblos”.  Es decir, del derecho de los EEUU a  utilizar su “poder económico y militar” independientemente de la juridicidad de los Estados-nación.

EN TÉRMINOS DE LA SOBERANÍA NACIONAL, DEL PODER DEL APARATO DE ESTADO Y DE LAS GUERRAS HUMANITARIAS,  SE IMPONE REDEFINIR LA NATURALEZA DEL “CONFLICTO INTERNO ENTRE FUERZAS POLÍTICAS Y SOCIALES DE UN ESTADO NACIÓN”, DE LA GUERRA CIVIL EN LAS FRONTERAS DEL ESTADO NACIÓN O COMO UN CONFLICTO BÉLICO INTRA-ESTATAL

13.- En sentido estricto ya no existe eso de la realidad nacional (o totalidad nacional) en sí misma, sino una realidad (o totalidad) nacional-mundial. La unidad de análisis pertinente es el mundo, la totalidad mundial capitalista. Ya no estamos en el campo del análisis y las intervenciones políticas que se hacen efectivas en la ya superada división de espacios nacionales e internacionales, en la visión espacial del mundo que percibe lo internacional como el contexto o marco de lo nacional.  Han caducado, en gran medida, los análisis en términos de la relación centro-periferia, mercado interno y mercado exterior, geopolítica nacional e internacional, la rentabilidad o valorización  del capital en el espacio cerrado de las “economías nacionales”. También, tiende marcadamente hacia la obsolescencia  las relaciones de dominación, explotación y exclusión, que son el alcance de las contradicciones directas entre la burguesía (la oligarquía)  y los trabajadores (y el pueblo), en el campo social típico de las sociedades nacionales clásicas.

EL PROCESO DE RESTAURACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEL CAPITAL, EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, HA CONCLUIDO EN UNA SERIE DE CRISIS RECESIVAS: ES EVIDENTE, PARA PROPIOS Y EXTRAÑOS QUE ASISTIMOS A UN FUNCIONAMIENTO CAÓTICO Y ERRÁTICO DEL CAPITALISMO TARDÍO.
LA RESISTENCIA Y LA LUCHA  DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO POR LA APROPIACIÓN  DE LOS BIENES COMUNES,  LA REINVENCION DE LA DEMOCRACIA,  EL ORDEN MUNDIAL MULTIPOLAR Y LA PAZ MUNDIAL, TIENE POR REFERENCIA INMEDIATA E INSOSLAYABLE LA TOTALIDAD MUNDIAL CAPITALISTA.
LA SUPREMACÍA MILITAR DE LOS EEUU ES EL ANCLAJE CALIENTE DE LA SUPERVIVENCIA DE LO QUEDA DEL YA OBSOLETO POLO HEGEMÓNICO POST SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y POST GUERRA FRÍA.
14.- El imperio ha impuesto una modalidad  de guerra estrictamente no estatal. La vida interna de los países capitalistas no experimenta un estado de guerra:   El conjunto de la población de las potencias capitalista está en “paz”  o vive en” paz”, mientras los Estados imperiales hacen la guerra contra otros pueblos y naciones. Y USA ejecuta sus planes de guerra contra Estados y naciones, sin la ya innecesaria formalidad de declararles la guerra
EN LA MODALIDAD VIGENTE DE INTERVENCIÓN  MILITAR IMPERIAL, LOS EJÉRCITOS NACIONALES, CADA VEZ MÁS, YA NOS SON LOS PROTAGONISTAS CENTRALES DE LA ACTIVIDAD BÉLICA: LA “REVOLUCIÓN EN LOS ASUNTOS MILITARES”, ESTABLECE  NUEVAS FORMAS O SISTEMAS DE COMBATES,  TÉCNICAS DE GOLPE DE ESTADO Y DE ACTORES DE LA GUERRA.
LA GUERRA DE BAJA INTENSIDAD, UNA MODALIDAD COMPLEJA DE GUERRA,  ARTICULA LA GUERRA CIVIL INTERNA CON INTERVENCIONES MILITARES. Y  LAS OPERACIONES MILITARES SON REALIZADAS POR REDUCIDAS UNIDADES DE COMBATES DE LOS EJÉRCITOS IMPERIALES, SUS ORGANISMOS DE INTELIGENCIA Y “FUERZAS IRREGULARES” (ORGANIZACIONES POLÍTICAS Y MILITARES INTERNAS, BANDAS DELICTIVAS Y CRIMINALES, MERCENARIOS Y CONTRATISTAS DE LA GUERRA).
NO EXISTEN CONFLICTOS “NACIONALES”  EN TORNO AL PODER Y AL ESTADO, EN LOS CUALES NO GRAVITEN CON FUERZA LOS ELEMENTOS ENUNCIADOS.  ELEMENTOS QUE DESDIBUJAN, POR REGLA GENERAL, EL CARÁCTER  NACIONAL DE LAS GUERRAS CIVILES.
15.- A MODO DE CONCLUSIÓN: LAS NUEVAS GUERRAS CIVILES SON EL RESULTADO DE LA  EFICACIA POLÍTICA DE LA GUERRA SIN FIN Y DE BAJA INTENSIDAD.
16.- Entonces, las guerras civiles pueden estallar, a pesar de que no estén cerradas las alternativas políticas que posibiliten gestionar y establecer los acuerdos políticos que regulen los conflictos; persista la vigencia del monopolio estatal y gubernamental de la “violencia y las armas;  no exista  un estado generalizado de ingobernabilidad; y la mayoría de la población asuma la preferencia por la paz.
Desde diferentes posiciones políticas (diversidad que incluye izquierdas y  derechas), se ha demostrado como las potencias capitalistas (particularmente EEUU), la OTAN y la ONU, frente a diferentes casos de genocidio (como en Kosovo, la mayor masacre en Europa, después de la II Guerra Mundial y el genocidio de la etnia tutsis Ruanda),  nada o casi nada hicieron para impedirlos. Kosovo y Ruanda, son tristemente emblemáticos de la destrucción de un estado multi-étnico y una guerra inter-étnica sumamente autoflagelante. En Ruanda, durante 100 días, “800.ooo tutsis y hutus moderados” fueron asesinados”, y EEUU, Francia, Inglaterra, Alemania, el Consejo de Seguridad de la ONU, literalmente no tomaron iniciativas para  impedirlo. Y en Kosovo, se hizo más que evidente como “la comunidad internacional no moviliza su atención más que avalar soluciones impuestas por las armas.”
EN AMBOS CASOS, LAS POTENCIAS CAPITALISTAS, LOS ORGANISMOS MULTILATERALES, LA OTAN Y EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU, SE CONSTITUYERON COMO  VERDUGOS CÓMPLICES DE GENOCIDIOS.
LA NUEVA GUERRA CIVIL QUE MOVILIZA EL IMPERIO Y SUS ALIADOS, NO TIENE LA DIMENSIÓN, NI EL TALANTE HUMANITARIO, PARA IMPEDIR LOS ASESINATOS  O ÉTNICOS MASIVOS.
17.-  Desde abril de 2013 se redimensiona la estrategia de ahora o nunca o  del golpe de Estado continuado.   NO SE TRATA DE UNA EXCEPCIONALIDAD HISTÓRICA:
Asistimos a la encrucijada insoslayable de derrotar “el látigo contra-revolucionario” que amenaza la paz de la patria y desafía la voluntad democrática del pueblo venezolano. Y ubicados en ese lugar: la organización y movilización del pueblo y la unidad cívico militar es la clave, para imposibilitar que sea efectiva la estrategia o la política “Salir de Maduro ya”.
18.- Los reales alcances de la guerra imperial y de la estrategia “Salir de Maduro ya”,  dependen de si la elite  imperial  y la oligarquía derrotan la política de la paz,  dinamitan la posición política de defensa irrestricta de la Revolución Bolivariana, doblegan la voluntad democrática y de paz del pueblo venezolano y aseguran la construcción del consenso político (nacional, regional y mundial) que exige toda guerra.
DADO QUE  DE LA POLÍTICA DE PAZ SE TRATA:   es imprescindible precisar  que la cuestión  no es la predica de un pacifismo abstracto y “demodé”, pacifismo de ninguna manera aceptable. Tampoco es avalar la reducción esquemática de decidir por  la paz o la guerra. Y es imprescindible decir, por aquello de  la guerra de baja intensidad; la estrategia “Salir de Maduro ya”; y la aceleración de las acciones insurreccionales y terroristas, lo que sigue:
LA POLÍTICA DE PAZ NO ES REDUCIBLE A LA OBSERVACIÓN “PASIVA Y CÍNICA”  DE  COMO LA VIOLENCIA,  EL TERRORISMO  Y EL  NEOASCISMO, DESTRUYEN LA NACIÓN  Y  LACERAN  AL PUEBLO VENEZOLANO. ENTONCES: SE IMPONE EL USO “DE LOS MÉTODOS CONSTITUCIONALES E INSTITUCIONALES, LA  APLICACIÓN DE LA LEY Y LA JUSTICIA”. EXISTEN LAS CONDICIONES DEMOCRÁTICAS Y POLÍTICAS PARA EMPLAZAR DISPOSITIVOS LEGALES, CON FUERZA Y RIGOR, PARA DERROTAR LAS FASES INICIALES DE LA ESCALADA INSURRECCIONAL Y FASCISTA.
Y ADEMÁS,  NO PODEMOS  RENUNCIAR, DE ANTEMANO, A LA POSIBILIDAD REAL DE UNA GUERRA DEFENSIVA. YA QUE, DESPUÉS DE TODO, ES UNA ILUSIÓN INACEPTABLE PRETENDER HACER UNA REVOLUCIÓN Y NO ASUMIR EL HECHO REAL DE SU DEFENSA IRRESTRICTA,  DE CONSUMIRNOS EN  LA BANALIDAD DE “QUERER HACER UNA REVOLUCIÓN SIN LA REVOLUCIÓN”.
19.- La identidad política de los pueblos oprimidos y de los gobiernos revolucionarios y democráticos, es ese perfil que delimita su diferencia radical  con los fascistas, los demócratas de medio pelo y los grupos oligárquicos: los enemigos del pueblo necesitan de la guerra, hoy  más que nunca, para reconfigurar el poder mundial del capital y paliar la crisis del capitalismo tardío.  Y para los pueblos del mundo, la alternativa es la paz, la mundialización de la paz.
LA PERSPECTIVA DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO NO ES LA PAZ FRENTE A LA GUERRA, NI LA GUERRA CONTRA LA GUERRA: ES LA PAZ, EL CAMINO DE LA PAZ, AUN EN EL CASO DE QUE SEA URGENTE Y NECESARIO ECHAR PA’LANTE CON UNA GUERRA DEFENSIVA.
EXISTE UNA DIFERENCIA RADICAL ENTRE LA POLÍTICA IMPERIAL DE LA GUERRA Y LA DOMINACIÓN GUERRERISTA Y LA  GUERRA DEFENSIVA DE LOS PUEBLOS, FRENTE AL INTERVENCIONISMO MILITAR DE LOS EEUU, LA OTAN Y LOS EJÉRCITOS IMPERIALES.
2o.- Estamos ante un dilema político que no admite equívocos. Desde abril de 2013 están sometidas a la prueba del ácido, tres tradiciones políticas socialistas y democráticas: si “quieres la paz haz la guerra”; el pacifismo; y la política de la paz. Y en esas tradiciones, gravita con fuerza, el talante democrático y de paz del pueblo venezolano.

21.- En las dimensiones estratégicas de las tres tradiciones, el actual desempeño   militar de los Estados Unidos en  nuestro continente, constituye un dato decisivo. A tal extremo, que un conjunto de analistas, a escala mundial, consideran “que América del Sur debe prepararse para una posible acción militar estadunidense”, ya  que el imperio está militarizando el territorio latinoamericano: fortalece la presencia militar del Comando Sur; incrementa  la actividad de sus organismos de inteligencia y  de los contratistas  de la guerra; acrecienta la masividad e intensidad de la guerra mediática; aumenta el número de  bases militares y construye decenas de nuevas bases militares; y ha reactivado la IV flota.

Quizás debam0s enfatizar la dimensión  militar y referirnos con cierto detalle a la transformación de los sistemas de combate por la idea de la guerra asimétrica y al desplazamiento de la estrategia de “contrainsurgencia” por la guerra imperial “desde abajo”  (en código imperial: “actividades clandestinas y encubiertas  asignadas a  fuerzas  especiales de los ejércitos imperiales, que desarrollan tácticas y métodos semejantes  a las de las guerrillas comunistas del III Mundo”), etc.

NO OBSTANTE, VAMOS A INSISTIR EN DOS CUESTIONES CLAVES QUE GRAVITAN CON FUERZA EN LA CONCEPCIÓN DE LA POLÍTICA DE LA PAZ: LA PERSPECTIVA POLÍTICA E IDEOLÓGICA DE LA GUERRA IMPERIAL Y LA RELACIÓN ENTRE POLÍTICA DE PAZ Y GUERRA DEFENSIVA.

22.- La militarización de la política es en sí misma una operación política que  tiene dos finalidades. PRIMERA, colocar las luchas anticapitalistas de los pueblos,  a los gobiernos democráticos y revolucionarios, en un campo de fuerza político militar  absolutamente desfavorable y desventajoso. SEGUNDA, borrar la diferencia radical entre paz y guerra, y convertir a los pueblos del mundo en meros instrumento de la violencia.
23.- Establecido el campo absoluto de la guerra, la militarización de la política, la relación política amigo-enemigo: entonces, ya existe un acuerdo político, una base común, entre el pueblo y sus enemigos, dominada por el dispositivo de la  guerra imperial. Y en consecuencia,  la política no supera el consenso (el arreglo) entre fuerzas políticos-sociales antagónicas que están direccionadas por la guerra. Y en este caso, la victoria es de la elite imperial y su dominación guerrerista, ya que la lucha de clases, ha sido transformada en una guerra de clases.
LA GUERRA SISTEMÁTICA Y PERMANENTEOBEDECE A UNA CONCEPCIÓN  POLÍTICA E IDEOLÓGICA  ) DE LA ELITE  IMPERIAL QUE ASEGURA LA CONSTRUCCIÓN DE SUBJETIVIDADES GUERRERAS (SUBJETIVIDADES DE GUERRA Y NO SIMPLEMENTE PARA LA GUERRA) Y EL CLIMA POLÍTICO-SOCIAL, PARA QUE LA MILITARIZACIÓN DE LA POLÍTICA SE NORMALICE Y LEGITIME:
ESTO ES,  LO QUE  ACONTECE ES LA PRODUCCIÓN DE  LA DETERMINACIÓN REFLEXIVA DE LOS HOMBRES Y MUJERES, DE TODAS LAS COLECTIVIDADES E INDIVIDUALIDADES Y DEL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD, PAUTADA POR EL DISPOSITIVO DE LA GUERRA.
Y DESDE LA IZQUIERDA RADICAL Y LOS GOBIERNOS REVOLUCIONARIOS, ENTONCES LO QUE SE IMPONE ES EL LUGAR COMÚN, DE SIEMPRE,  QUE NO PODEMOS OBVIAR, SIEMPRE Y EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS:  LA BATALLA ES, ANTE TODO, POLÍTICA E IDEOLÓGICA.
LA “PROPAGANDA ENEMIGA” TIENE COMO BLANCO NEURÁLGICO  LA CONCIENCIA (EL ALMA, EL ESPÍRITU…) DE CADA UNO DE NOSOTROS Y NOSOTRAS. DE EMANERA PSICOLOGISTA,  LAS TÁCTICAS Y ESTRATEGIAS MILITARES, SON TENDENCIALMENTE MOVILIZADAS Y DIAMIZADAS  POR DISPOSITIVOS  DE CONTROL SOCIAL, “MEDIANTE LA MANIPULACIÓN INFORMATIVA Y LA ACCIÓN PSICOLÓGICA ORIENTADA A DIRECCIONAR CONDUCTAS GUERRERISTAS Y VIOLENTAS INDIVIDUALES, COLECTIVAS Y MASIVAS.”

24.- EL PRINCIPIO  POLÍTICO ESENCIAL  ES “NO HAY GUERRA JUSTA SINO CAUSA JUSTA” Y LA CAUSA JUSTA ES LA PAZ. Y la cuestión a definir es la naturaleza y el alcance de la política de paz (entendida en el sentido de NO A LA GUERRA Y RECHAZO A LA SOLUCIÓN MILITAR DE LOS ANTAGONISMOS  SOCIALES), aun en los casos de invasión militar extranjera y de las nuevas guerras civiles. Y de la inevitable, así como necesaria e ineludible guerra defensiva de los pueblos.

La escritora Mará Zambrano configura una idea fundamental del principio LA CAUSA JUSTA ES LA PAZ: “…la paz es ante todo la ausencia de guerra, pero es algo mucho más, la paz es un modo de vivir, un modo de habitar el planeta”. Este modo de vivir y de habitar el planeta, puede implicar no renunciar al mismo, de “no abdicar” del pacifismo (que no es lo mismo que política de paz)  en casos de conflictos armados puntuales y en el actual escenario de guerra sistemática y permanente.  Las prueba extremas de tal modo de vivir y habitar, la significan el fascismo y las dos Guerras Mundiales.

25.- LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA ES UN CASO PARADIGMÁTICO DE LA RELACIÓN ENTRE PACIFISMO, POLÍTICA DE PAZ Y GUERRA CIVIL.  El fascismo (la aberración franquista) hizo efectivo dos formas políticas específicas  de percibir la paz: la posición política de mujeres y hombres pacifistas que se asumen como “conscientes” guerreros  republicanos; y la de los pacifistas que afirman sus posiciones de no violencia, pero que participan activamente en la política de la Resistencia Española.

La política de no a la guerra, en el período de la Guerra Civil (1936-1939), es radicalmente  puesta en duda.  La escalada guerrerista del fascismo (a lo Franco), no deja espacio, para oponerse a la guerra (en términos del pacifismo absoluto de no a la guerra). Y La certeza más fuerte del pacifismo (la no violencia/no a la guerra) se fractura. Y esa fractura, no se limita a España, sino que alcanza, a todos los movimientos pacifistas de la época.  Los cuales son fuertemente impactadas por el ascenso del fascismo, el desarrollo de la II Guerra Mundial, la política del movimiento comunista internacional frente al fascismo y la Resistencia Española

José Brooca, pacifista y antifascista español, radicalmente negado a la violencia, escribe:

“DESDE EL PRIMER MOMENTO ME PUSE SIN RESERVAS AL SERVICIO DE LA LIBERTAD, SIN RENUNCIAR NO OBSTANTE A MIS PRINCIPIOS DE ABSOLUTA RESISTENCIA A LA GUERRA, ES DECIR, HE HECHO Y CONTINUO HACIENDO CUANTO PUEDO DE PALABRA Y OBRA, PERO SIN PARTICIPAR EN ACCIONES VIOLENTAS, PARA LA CAUSA ANTIFASCISTA Y DENTRO DE LAS ORGANIZACIONES PROLETARIAS Y DEMOCRÁTICAS QUE ESTÁN LUCHANDO PARA SALVAR A ESPAÑA DE ESTA TIRANÍA REACCIONARIA.”

Por su parte, Albert Einstein, lamentó no haber ofrecido su apoyo oportuno a la resistencia a la guerra. E hizo un desplazamiento en su posición pacifista. Topado con la guerra civil española y el fascismo, afirma que la esperanza de  la paz depende de   condiciones específicas;  asume la solidaridad plena con la Resistencia Española: y exige públicamente: “EL LEVANTAMIENTO DEL EMBARGO DE ARMAS EN APOYO DE LA REPÚBLICA”.

Fenner Brockway,  presidente de la Internacional de Resistencia a la Guerra, asume su participación activa en la guerra civil española, lo que incluye el suministro de armas: “SI ALGUIEN DESEA QUE LOS TRABAJADORES TRIUNFEN, NO PUEDEN EN MI OPINIÓN, DEJAR DE HACER CUANTO SEA NECESARIO PARA HACER ESE TRIUNFO POSIBLE”.

Y no puede eludirse el hecho de los miles de luchadores pacifistas,  que durante el período  del fascismo clásico y las dos guerras mundiales, participaron activamente, desde posiciones políticas y éticas, que con valentía y coraje, reafirmaron  la paz como su modo de vida. DIETRICH BONHOEFFER, EL PASTOR LUTERANO PACIFISTA, AHORCADO POR LOS NAZIS EN 1945, SIGNIFICA ESA ALTERNATIVA POLÍTICA DE LUCHA  CONTRA LA GUERRA Y EL FASCISMO.

26.- VEAMOS AHORA, LA CUESTIÓN DE LA POLÍTICA DE LA PAZ, NO DESDE LOS MOVIMIENTOS PACIFISTAS Y ANTIMILITARISTAS, SINO COMO UNA POLÍTICA DE ESTADO,  Y DESDE UN PROCESO DE TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD CAPITALISTA.

Hasta hoy, no ha existido una auténtica política de paz estatal, una política de paz que sea asumida por un Estado-nación  o un conjunto de Estados-nación. Se hace necesario, en esta cuestión política decisiva que precisemos tres registros:

PRIMERO.  La izquierda radical, ha asumido dos ideas básicas en torno a la paz: el capitalismo es un sistema de guerra o antagónico a la paz y es imposible detener o parar las guerras sin derrotar el capitalismo, mediante la guerra.

SEGUNDO.  Es una tradición del movimiento revolucionario y  popular la lucha por la paz: las luchas anticapitalistas  (incluye las luchas armadas y las insurrecciones militares) siempre han sido postuladas como combates por la paz.

TERCERO. En términos  de la política de paz, los contenidos políticos de los movimientos pacifistas y antimilitaristas constituyen elementos centrales de las luchas, anticoloniales, anticapitalistas y antiimperialistas de los pueblos por su emancipación.

Fidel Castro, en un balance de la crisis de misiles y de la política de la URSS respecto a dicha crisis, evalúa dos factores que incidieron, para que los EEUU no invadiera Cuba: la gestión soviética del impasse y  “…el esfuerzo de nuestro pueblo y la capacidad de lucha, su fuerza,  su firmeza y determinación para defender al país frente a una invasión…”.  Mao, frente al chantaje de un ataque nuclear por los EEUU a China, sostuvo su “NO LE TENEMOS MIEDO”. En ambos casos se asoma con fuerza la guerra nuclear. Y quizás,  sea demasiado oportuno mencionar la política de Lenin de defender y  firmar la “paz asquerosa” (palabras de Lenin) que aseguraba salvaguardar la Revolución Rusa.

EN LOS TRES CASOS, SE TRATA DE POLÍTICAS QUE AFIRMAN EL PRINCIPIO DE LA SOBERANÍA  NACIONAL Y DE LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS. Y DE UNA POSICIÓN SUBJETIVA QUE ES CLAVE HOY: “NO LE TENEMOS MIEDO Y DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN”, AUN EN  CONDICIONES  EXTREMADAMENTE COMPLEJAS Y DIFÍCILES.

Y ESA ES LA POSICIÓN “POLÍTICAMENTE CORRECTA” EN LA ACTUAL SITUACIÓN MUNDIAL DE GUERRA SISTEMÁTICA Y PERMANENTE: LA LIBERACIÓN O EMANCIPACIÓN DE LOS PUEBLES, PASA HOY POR LA LIBERTAD DE NO TENER MIEDO, DE NO TENER MIEDO AL MIEDO DE LA GUERRA.

27.- Hugo Chávez, con su concepto de revolución pacífica pero no desarmada, plantea una y otra vez, no simplemente la necesidad de impulsar ideas y acciones de paz, sino una ética de la responsabilidad política que asumiese una política de paz del Estado revolucionario. DESDE LA ÉTICA DE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA Y LA DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA, CHÁVEZ POSTULA LA POLÍTICA DE PAZ, DESDE EL ESTADO.

Chávez moviliza un conjunto de lineamientos políticos, a escala mundo,   tendientes a desarrollar una protección de coexistencia y convivencia que asegurase la paz de la nación y de América del Sur; y  para la mundialización de la paz. Persuadido del debilitamiento o erosión del poder del Estado nación y (por tanto, del principio de la soberanía nacional) y de la magnitud de la contraofensiva política, ideológica, económica y militar de la elite imperial, aprecia, suficientemente, que las intervenciones militares y el derrocamiento de los gobiernos populares y revolucionarios por el  imperio,  es un hecho político que interpela a la Revolución Bolivariana.

Se trata de una política de paz desde el Estado que no es realista, en el sentido de la resignación cínica, dado el poderío militar de los EEUU, la OTAN y los ejércitos imperiales. O como consecuencia de que “hasta aquí” son los límites de la Revolución Bolivariana, porque existen un conjunto de “situaciones políticas, económicas y militares” que no podemos superar. No es realista, sobre todo, por su   concepción  de la Revolución Bolivariana: la política de paz del Comandante  Chávez, se corresponde con su posición de la toma de la iniciativa política y de la agenda propia de la Revolución.

28.- UN BLOQUE DE IDEAS, ESTRUCTURAN  LA POLÍTICA  DE PAZ DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA:

1.- La paz es: UN VALOR Y UNA POSICIÓN POLÍTICA DEL PUEBLO VENEZOLANO.

2.- La ética de la responsabilidad política estatal asume ese valor y esa política: “LA SENDA NUESTRA ES LA DE LA PAZ”.

3.- Los acuerdos de integración regional y la geopolítica del gobierno revolucionario configuran: UN EJE DE PAZ SURAMERICANO Y MUNDIAL.

4.- La paz depende del poder de los pueblos del mundo: “EL FUTURO DE UN MUNDO MULTIPOLAR EN PAZ RESIDE EN NOSOTROS”.

5.- La política de paz construye: “EL EQUILIBRIO DEL UNIVERSO QUE AVIZORA EL LIBERTADOR SIMÓN: EL EQUILIBRIO SEGÚN SUS PALABRAS, NO PUEDE HALLARSE EN EL SENO DE LA GUERRA; EL EQUILIBRIO  NACE DE LA PAZ.”

6.- La hegemonía del imperio, depende de  las condiciones políticas que exige la dominación guerrerista: “EXISTE UNA GRAVÍSIMA AMENAZA PARA LA PAZ MUNDIAL, DE UN NUEVO CICLO DE GUERRAS COLONIALES, CON EL SINIESTRO OBJETIVO DE DARLE UN SEGUNDO AIRE AL SISTEMA-MUNDO CAPITALISTA.”
7.- La política de la paz, no significa  sumisión, ante el poder imperial y del capital: “VENEZUELA LLAMA A LA CONSTITUCIÓN DE UNA GRAN ALIANZA CONTRA LA GUERRA Y POR LA PAZ: CON EL SUPREMO OBJETIVO DE EVITAR LA GUERRA A COMO DÉ LUGAR. HAY QUE DERROTAR POLÍTICAMENTE A LOS GUERRERISTAS, A LA CÚPULA MILITAR-FINANCIERA.”

29.- La militarización de la política y la dominación guerreris, la estrategia Bush o la estrategia Obama, indican que la elite imperial ha evaluado el tope del conflicto: una nueva guerra fría y la posibilidad  de apelar (realmente) al potencial destructivo del arsenal bélico de los EEUU. Determinados movimientos de piezas y dispositivos (militares, económicos y políticos) denotan que la elite imperial está al borde de excluirse de la responsabilidad ética de evitar el escenario de una guerra generalizada, ya que coloca, constantemente, en juego el peso de su arsenal y capacidad militar.

Y en este punto, en el caso específico del continente suramericano, hay que tener en cuenta, que las políticas tradicionales de dominación de USA (la violencia y la guerra  económica) evidencian marcados signos de agotamiento y resquebrajamiento: la tendencia de SURAMÉRICA es hacia una acentuada autonomía, diversificación de sus relaciones mundiales, y, sobre todo de asumir, enfrentar y solucionar sus “problemas”, al margen y en contra de la doctrina de USA.
30.- Los acuerdos políticos son el resultado de dos políticas que comparten un campo común: el campo de los adversarios que deciden sus posiciones  frente a los antagonismos sociales: si se confronta la política del adversario con la del enemigo, entonces decide la paz o la guerra.

EL IMPERIO, LOS GRUPOS OLIGÁRQUICOS DE EXTREMA DE DERECHA,  LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS FASCISTAS, LOS NARCO-MILITARES Y CONTRATISTAS DE LA GUERRA: DEMASIADAS VECES, EN LOS TRES ÚLTIMOS MESES, SE HAN PASADO DE LA RAYA CON SU EXTREMA VIOLENCIA  Y ACCIONES INSURRECCIONALES. EL PUEBLO VENEZOLANO Y EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, LOS  DERROTA CON LA POLÍTICA DE PAZ Y EL EJERCICIO EFECTIVO   DE LAS FUERZAS ARMADAS DE LA NACIÓN Y LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA,  QUE GARANTIZAN LA DEFENSA  Y LA PROTECCIÓN DE LA PATRIA.  SE HA VENCIDO EL PLAZO DE LA IMPUNIDAD DE  LOS CRÍMENES DE LOS FASCISTAS. EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO NO PUEDE TOLERAR, DE NINGUNA MANERA, EL TERRORISMO,  LA VIOLENCIA, NI CEDER EL MONOPOLIO DE LAS ARMAS.

LOS CHAVISTAS, LOS REVOLUCIONARIOS CREEMOS EN NUESTRAS IDEAS Y CONVICCIONES POLÍTICAS, Y LAS DEFENDEMOS MEDIANTE LA POLÍTICA DE LA PAZ Y EN CONTRA DE LA GUERRA. CREEMOS EN  CAUSAS JUSTAS Y NO EN LA GUERRA JUSTA. Y  TENEMOS CONCIENCIA DE  NUESTRA REVOLUCIÓN  PACÍFICA, PERO NO DESARMADA. LOS CHAVISTAS, EL PUEBLO VENEZOLANO Y EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO ESTAMOS DOTADOS DE LA CAUSA JUSTA DE LA PAZ Y DE LAS CONDICIONES POLÍTICAS Y MILITARES QUE ASEGURAN LA DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.

#DondeEstáAlcedoMora

Una respuesta a Cedeño y la satanización “de baja intensidad” contra la disidencia y la acción creadora de los pueblos

  1. En Venezuela, la política no se ha militarizado, sino que se ha “pranizado”. Si los “pranes” son los jefes armados que violentamente se imponen en el control de las cárceles (tal es su origen), el gobierno venezolano ha asumido el camino de la pranización para imponer el poder del Estado-gobierno al pueblo venezolano. Así, el gobierno venezolano no sólo ha sustituido a los civiles sino que los militares son “pranes” que impulsan la politica del gobierno en todos los órdenes.

    Mateo
    9 mayo, 2014 at 2:09 PM
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