500 años… nada que celebrar y mucho que redescubrir

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panamaPor Alfons  Bech

Una de mis últimas participaciones en acciones colectivas fue la que hice con los indios kunas en relación a los actos oficiales que se iban a hacer en Panamá para “celebrar el descubrimiento de los Mares del Sur por Vasco Núñez de Balboa”.

Me sorprendió que los gobernantes de un país como Panamá que se dice moderno mantengan una visión de la historia tan arcaica y tan falsa. Quizás la tienen así porque se saben continuadores de una “tradición”: la de explotar a los indígenas, negros y mestizos. Y seguramente saben que la gran mayoría del país no es blanquita, sino bien mezclada.

panama 1No soy ningún experto en historia. Pero lo que sí puedo hacer es, al menos, escuchar lo que dicen aquellos que descienden de los pueblos que “ya estaban aquí” antes de que Nuñez de Balboa y todos los españoles que vinieron a “descubrir y conquistar” estas tierras, y se dedicaron a robar y asesinar personas para hacerse con sus riquezas. Por que “la historia” escrita hasta hoy ha sido la de los vencedores, la de que aquellos que impusieron a sangre y fuego su versión de lo que fué y cómo fue. Un acontecimiento que se inició hace 500 años y que ha traído como consecuencia uno de los actos globalizadores más injustos y más distorsionadores de la historia humana.

Y si queremos escuchar esa “otra historia”, la que explican aquellos que ya vivían aquí y que sufrieron el llpanama 2amado “descubrimiento”, la cosa va así: “Una vez más el gobierno panameño y la iglesia católica de hoy se aferran a los mismos argumentos de la invasión española y festejan con entusiasmo los 500 años del supuesto descubrimiento del Mar del Sur. Al traidor y asesino de la invasión europea a nuestras tierras, (v)Asco Núñez de Balboa, responsable del mayor genocidio de la historia, lo vuelven a celebrar por haber invadido nuestras playas y eliminado a nuestros abuelos.

Para el pueblo GUNA de la comarca de Gunayala, y en especial para el Congreso General Guna, esas festividades no hacen más que encubrir la verdadera historia de Abiayala y, como siempre, vuelven a alegrarse del dolor y la sanf¿gre de los indígenas víctimas del invasor. En consecuencia, el pueblo guna no puede compartir esas festividades y exige su absoluto rechazo y su condena, porque la memoria de los abuelos indígenas se respeta, se venera, y no se ofende ni se desprecia.

…El Congreso General Guna invita a los hermanos indígenas y no indígenas, y a todos los amigos solidariosa formar filas, a unir en un solo haz de voluntades para rechazar la agenda gubernamental de celebraciones y de derroche de recursos panameños en contra de la voluntad de los pueblos indígenas y del pueblo empobrecido de Panamá. Gunayala, Septiembre de 2013”…

http://www.gunayala.org.pa/Comunicado%20del%20CGG.%20Rechazo%20a%20la%20celebraci%C3%B3n%20de%20500%20a%C3%B1os.pdf

En efecto, hay que rechazar la visión colonialista de la historia. Y lo digo desde el punto de vista no sólo de los pueblos indígenas y población americana. Lo digo también desde el punto de vista de la gente trabajadora de Europa que no tiene ningún interés en mantener esa falsedad histórica de lo que fue en realidad un genocidio y un robatorio. Como obrero catalán, como ciudadano que forma parte del actual estado español no quiero que me endusen esta historia que mis bárbaros antepasados hicieron, como si fuera un ejemplo de “colaboración” entre ambos continentes.

Los crímenes de ese pasado que dieron lugar a esa “historia común”, el saqueo de riquezas que se hizo, jamás se podrá compensar. Gracias a él se reunieron riquezas para comenzar la era capitalista y se avanzó en Europa, es cierto. Pero ignorar la pérdida vidas, el sufrimiento humano y el atraso que significó para toda América del Centro y del Sur, es perpetuar el crimen. Los pueblos no pueden superar sus barbaridades pasadas más que a condición de reconocer y aceptar la verdad. Sólo así puede haber una relación de igual a igual, que es la única que merece el ser humano, entre un pueblo y otro, o entre hombre y mujer. Nunca puede ser libre un pueblo que oprime a otro; o un pueblo que no reconoce que su progreso de hoy lo debe al sufrimiento del que oprimió en el pasado. No sólo por deuda moral, sino porque si no es así jamás entenderemos la realidad material de la opresión y la injusticia que sigue existiendo en este mundo capitalista globalizado, que sólo se basa en el robo legalizado y aparentemente “democrático” pero que en realidad es una dictadura encubierta. Como el que sigue habiendo con la clase trabajadora y con los pueblos Guna, Ngobe Bublé o Emberá de Panamá. Como muestra el comunicado del Congreso Guna.

Los pueblos indígenas son nuestros hermanos porque, con su lucha y resistencia, nos enseñan la verdadera historia. La de todos nosotros, blancos, negros, mestizos, de un continente y de otro. Por que, a fin de cuentas, todos provenimos de una especie que evolucionó y se repartió por el mundo. El mismo planeta que todos pisamos. Tenemos que redescubrir juntos esa historia, nuestra verdadera historia, nuestra bárbara historia. Sólo así veremos que somos el 99% los que tenemos unos intereses comunes, que nuestros enemigos son los mismos aquí y allí. Y que aliándonos, uniéndonos y cooperando entre pueblos, entre organizaciones de gente trabajadora, sin otros intereses de explotación, podemos vencer a ese 1% aún poderoso, pero cada vez más en crisis.

Espero que la lucha del pueblo catalán por su propia República contribuya a la caída de la monarquía en España. Y con ello, se sacuda esa falsedad y se ayude a restablecer la verdad histórica y una nueva relación entre pueblos libres e iguales. En la Península ibérica, y entre ella y los pueblos de América Latina. Adelante hermanos.

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