Ajé vive, en nuestra rebeldía, no en el show del poder

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sanbenito2013

Movimiento Estatuismo de Maracaibo

Ajé vive, en nuestra rebeldía

Celebramos aunque el tiempo diga que no hay lugar ni momento para celebrar, y es que parece que lo único que nos da lugar y hora es la urgencia por estos días. Urgencia porque la esperanza se sostenga y se limpie de tanta inconsecuencia, de tanta apariencia y de tanta medianía. Urgencia para que las luchas sean de una vez por todas el corazón del proyecto revolucionario de justicia, que nadie nos hable de revolución, con la barriga llena de entrega al capital transnacional.

Pero celebrar y honrar a Ajé no es en ningún caso una distracción, mucho menos un espectáculo, En Ajé se concentra toda nuestra verdadera fiesta, y para nosotros fiesta es organización, fiesta es ancestros, fiesta es preparación para la lucha. Ajé aún a principios del siglo XX era celebrado por cientos de guerreros que se vestían con sus sallas de paja, antiguos petos africanos de guerra, para bailar con entusiasmo atlético su devoción. Y esa devoción viene de la alegría de los antiguos guerreros porque iban a luchar y a vivir o morir por su pueblo. Ajé nos enseña a pisarle la cabeza al poder en el canto y el baile de misericordia. Ajé es como debemos ser, lo que nos ordena, es el gobierno popular guardado en el corazón secreto de la cofradía, no tiene nada que ver con estos gobiernos de criollos que no terminan de ser los nuestros. Ajé hoy, es entonces Poder Popular, es comunidad organizada, es amor colectivo, es lucha por el agua, es defensa de los ríos, es organizarnos por el autoabastecimiento, es economía propia, es decirle no a la minería en la Sierra de Perijá. Ajé es un indio agonizando en el Tokuko mientras, de sus tres heridas salen los alientos que nos dan respiración colectiva, los alientos que nos ordenan para mantener su palabra levantada.

Ajé es el defensor de nuestra casa, es nuestra familia reunida, es Jesús Rojas, que nos ordenó esta fiesta y es Sabino, que marca el camino a seguir.

Ajé, es el santo de los payasos del pueblo.

Celebramos abril en mayo porque este año todo vino junto, y se redobló nuestra convicción sobre el “sinsentido” que implica rendirnos; ahora menos que nunca: ni ante la desesperación, ni ante el dios del dinero, ni ante la desesperanza. Tampoco tiene sentido convertir nuestro canto en  razón de limosna para que el poder nos atienda. Nuestro canto debe ser libre y rebelde, debe conservar la fresca gracia de los que nos mostraron como cantar, debe mantener nuestra ceremonia de organización, debe afilar las armas con las que iremos a la lucha. debe entrenar el cuerpo para el combate.

Preferimos el papel de los payasos, que son una herencia de resistencia. a ser bufones o sátiros del poder. El payaso sale a escena y fracasa, tropieza, se equivoca, y la gente aprende de él y de sí misma riéndose de su gracia. El payaso es otro símbolo de la fiesta de los trabajadores y los siervos, es lo único digno que nos trajo

Europa, jamás entró en la corte real, lugar de bufones, sátiros y otros jalabolas y amanuenses, el payaso siempre estuvo en las plazas y las plazas siguen siendo nuestro lugar.

Aclaratoria: Popy no era un payaso, era un maestro de pista del circo de la televisión burguesa. Un imbécil empresario que se peinaba parecido a Lorenzo Mendoza.

Recuperemos la habilidad de reirnos, incluso de nosotros, aprendamos de nuestras derrotas, seamos cuero seco y ave fénix, y tengamos el valor de la lealtad como el más elevado regalo de los ancestros.

Sabino, estatua viva!

Vemos a Sabino Romero como un símbolo insecuestrable de consecuencia y rebeldía, su muerte en manos de sicarios es una derrota dura para nosotros y nosotras que crecimos y estamos envejeciendo en la lucha por esta tierra que el supo liberar y defender hasta ofrendar su vida.
Pero el poder insiste, anda buscando cómo hacerse de Sabino, montando sobre el miedo que queda después del crimen, en que la gente diga “Sabino” como si se tratara de un héroe de Panteón.

Quieren hacer plazas “Sabino”, Haciendas Sabino, Escuelitas Sabino, murales pagados por la Estancia, donde su canción siempre fue una incomodidad, con el rostro de Sabino. Les decimos a estos productores de espectáculos que se van a joder.

Porque el nombre de Sabino es insecuestrable de verdad. Ya los más altos chapuceros han comenzado a callar su nombre de nuevo, tiene la esperanza de que caiga en el olvido.  Pero, mientras callan Sabino se hace cuento en la boca de los indígenas que viven en los barrios del noroeste, se hace canciones, se hace frente de lucha, las banderas de los que se movilizan por la tierra llevan el color de su nombre. El continente que lucha sabe bien de él, aunque siga siendo un bandido para los latifundistas y alcaldes de la Machiques Colón y una memoria incomoda par quienes vendieron las tierras de Perijá al capital trasnacional a espaldas de los pueblos y hoy quieren presentarla cómo un “solución energética”.

Sabino va para las plazas como estatua, pero estatua viva, que parece tranquila e inmóvil pero está tirándole siempre puñetazos a los opresores.

#DondeEstáAlcedoMora

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