Unidades

Categoría: foto plana,Luchas |

serpienteweb 

Por: Roland Denis.

Aportando al debate sobre la unidad abierto por Juancho en La Guarura, añadamos otros argumentos polémicos. En estos momentos nos encontramos frente a un hecho que nos compete como nunca como pueblo. Comienza el final de un proceso marcado por la circunstancias vitales que vive el comandante Chávez. Era de esperarse, totalmente natural que en medio de los hechos los que mueven las estrategias de comunicación y movilización del chavismo se aferren al sentimiento, la identidad y el rezo (“Chávez somos todos”) como única arma que les permita mantener el conglomerado que supone la unidad de la inmensa masa llamada eufemísticamente “pueblo bolivariano”. La unidad es una preocupación desesperada del status principal de gobierno ya que compete a su legitimidad más allá de Chávez, pero no es en si misma una necesidad urgente del pueblo en lucha cuyo problema ahora es de poder, de organización, de una política que le permita entrar airoso en el nuevo ciclo histórico que nos llega de pronto. La unidad primaria de este proceso se generó hace más de veinte años contra los “hijos de puta” de siempre en un proceso de rebelión que va del 27 de febrero del 89 hasta el 13 de abril del 2002. Siempre tuvo la debilidad que supone el “caudillismo igualitario” de Chávez, retirado el caudillo hoy será la hora de las direcciones colectivas. Por ello el problema de estos amigos y su unidad es que la base popular que ahora es chavista los vaya a meter en ese mismo paquete de “hijos de putas” ya que saben que están a punto. ¿Sin la tabla de salvación de Chávez que van a ser?. Creo que los que tienen que rezar pegao son ellos.

No hace mucho hablando con un viejo amigo y camarada de otros tiempos duros, hoy en altos y lucrosos puestos oficiales me preguntaba: ¿eso es verdad que la gente rechaza tanto a Diosdado?. No me quedó más que reírme, obviamente él sabe muy bien que sí es así sólo quería saber desde que punto yo me ubico frente al personaje que de alguna manera hace de puente y ventana entre el movimiento popular -una pequeña parte manejada directamente por él-, profundamente amaestrado a la situación y hombres que han sido el ala asquerosa del gobierno junto a cierta jerarquía militar que se ha adaptado a la historia con amplias prebendas de poder y millonarias ganancias. Hoy no tiene sentido esa pregunta, sino la de la unidad, en todo caso si es posible unidad con Diosdado y Nicolás al frente del gobierno y la verdad es que nuestra respuesta debe tener al menos el mismo grado de risa que la anterior: Nicolás y Diosdado no son ninguna unidad de nada -ellos lo saben- porque no pertenecen a ningún territorio político desde donde ellos o cualquier otro-otra, salido directamente de la cúpula hoy gobernante sean designados legítimamente y con designios bien claros como voceros aunque sea provisionales de un proceso político-revolucionario en marcha. Ni siquiera el conjunto de una eventual dirección ampliada del PSUV -que existe en el papel- ha tenido ese privilegio, ni lo puede pedir.

Hagamos un poco de historia para comprender esto y porque llegamos allí. El chavismo o mejor dicho el liderazgo legitimado popularmente de Hugo Chávez se crea a partir de una alianza cívico-militar de carácter insurgente, luego electoral, donde el elemento cívico o popular organizado forzó de alguna manera elementos programáticos de orden constituyente, democráticos, antimperialistas y más tarde socialistas, mientras que el elemento militar, asimilando estas condiciones que poco a poco fueron interiorizadas dentro de la palabra del comandante Chávez, puso la forma y método de un mando vertical cada vez más condensado sobre el ícono del líder. El grueso de la dirigencia de izquierda y popular pasó a ser parte de la burocracia civil del gobierno, algunos con mucho poder interno, moldeando allí su propio discurso ideológico -no siempre honesto por el contrario- y sus propios intereses disgregados entre grupos diversos con mayor o menor cercanía al mando presidencial. Mientras que el componente militar manejó la estética y la forma de un mando, dentro de su propia diversidad. Todos estos han sido elementos de una heterogeneidad socio-política que sólo Chávez ha podido sintetizar con maestría. Un proceso así obviamente tenía que terminar con el afianzamiento del mando unipersonal del presidente, a la formación de un proyecto solapado de mando corporativo-burocrático sostenido en un fuerte capitalismo del Estado-petrolero, y toda una estrategia de mensajes y de formalismos lingüísticos y comunicativos completamente impermeables al debate abierto y verdadero (de más explicar las criminalizaciones, censuras y autocensuras que se forjaron) que nos llevaron hasta el punto en donde hoy estamos.

Probablemente todavía sea temprano para darnos cuenta en el paquete en que estamos metidos. Todavía la retórica de la unidad, el anhelo por el regreso del líder o de la continuidad revolucionaria sin otro cambio que no sea de dirección anunciada por el propio Chávez, se filtra por los lentes de una historia que a nosotros también se nos pegó a la piel. De hecho nadie, ni siquiera un volante del movimiento popular, mucho menos el de la “Unidad del pueblo bolivariano” que critica Juancho, dejemos de lado el repartido el 10 de diciembre que lo intenta pero que se diluye entre tantos, se atreve a situarse fuera de estas circunstancias que han atravesado nuestra historia y advertir el momento que viene. Lo cierto es que lo que viene no se parece en nada a la historia que hemos vivido, ni tiene ningún sentido estar pidiéndole a esa historia que sólo sea un cambio de personajes en medio de la continuidad de un proceso que muere con la desaparición o retiro de su líder. Por el contrario lo que viene es una situación radicalmente contraria donde o brota de nuevo una multitud insurgente, dispuesta a imponer su camino en función de concretar la revolución de una vez por todas, allí donde ella sólo se ha manifestado en dádivas y pequeños derechos que no han cambiado para nada los destinos particulares de nuestros pueblos y regiones, o sencillamente esto se lo llevó el diablo. Y allí Nicolás o Diosdado, más allá de juicios y moralidades que a veces es muy difícil obviar dado el caso, no tienen nada que hacer y por nuestro lado nada que pedirles más bien advertirles.

Pero también es un error reiterar culpas de despolitización, disgregación, corrupción, del movimiento popular al Estado-gobierno, mucho menos a Chávez. Todo Estado hace eso de lo contrario se diluye, y no es precisamente Hugo Chávez, ni Evo, ni Correa, quienes inventaron estas estrategias de invertir militancia por clientelismo o cualquier otro método de despolitización de los pueblos en rebelión. Esto es casi un mandato para los gobiernos democráticos de izquierda en la medida en que ellos mismos cuentan con la desmovilización colectiva -el apoyo o al menos la ausencia de una rebelión antigobierno- como arma para enfrentar sus enemigos internos y externos, además de negociar con ellos. Es la unidad formal garantizada por el radicalismo del discurso de gobierno que alegra los espíritus izquierdistas, mientras el conjunto masivo del pueblo espera por una justicia, una transparencia y un poder que se expone pero no se concreta, hasta el momento en que se da cuenta que nadie y mucho menos un orden constituido de instituciones más que burguesas y opresoras se lo va a regalar. Esa experiencia no queda más que vivirla y es precisamente lo que nos está pasando, acelerándose la historia de manera intempestiva. Llegado este momento, pasa a un segundo plano totalmente el asunto de los agentes de gobierno. Chávez como gran hijo del pueblo rebelde y creación suya (cada pueblo también es víctima de su misma creación, digo si esto les sirve a los entendibles postulados del antichavismo de izquierda) no se preocupen ya no estará y nadie podrá sustituirlo. Cualquier agente se vuelve provisorio, pasa a primer plano el orden revolucionario y autogobernante como tal. La vocería del pueblo dentro de la propia presidencia desaparece, no pretendamos que otro lo garantice, ni estemos pidiendo la continuidad del chavismo pero sin Chávez.

Estemos de acuerdo que el debate que se nos impone es absolutamente político y propio, donde vamos a tener que pasar por nivel de reconstrucción orgánica, de creatividad práctica e ideológica, de estímulo de iniciativas y visibilización de las demandas liberadoras y colectivas como nunca en estos años. Todo este esquema de misiones y dádivas, puestos burocráticos repartidos, trabajo para el que se porte bien, poder popular que se financia y administra desde arriba, planes de desarrollo propios de un capitalismo corporativo de Estado pero cada vez más filtrados por los intereses transnacionales, políticas fiscales y monetarias a la medida de los intereses banqueros y de grandes importadores, tecnocracias tomando el mando de lo que el pueblo recupera, reformismo legal soportado en instituciones judiciales que no han cambiado de Gómez para acá, es el que que recibimos como herencia, apoyado por un pueblo que no tiene más a la mano, por ahora. Si de alguna unidad se trata es de cambiar los horizontes y correlaciones de fuerza que nos han llevado hasta aquí. Se habla de postulado “constituyente” pero esto no basta, es necesario un cuestionamiento directo específico, concreto sustentando en las cartas de lucha que emerjan de cada realidad en resistencia. Fabricar organización y articulación de fuerzas a partir de ello sin esperar que “todo el movimiento popular” se sume es nuestra tarea, lo importante es el nosotros haciendo lo que a ese nosotros toca dentro de la nueva realidad histórica. El trabajo va a ser enorme y largo, de años hasta hacer que se desplome la herencia oligárquica, colonial y burocrática. Pero estemos conscientes que este tránsito no va a ser dulce ni pacífico, el orden interno y global atacará por todos los costados, para todo ello empecemos a prepararnos. Que vivan los pueblos nuestramericanos y en lucha.

Volvemos por todo los caminos

 

 

 

3 respuestas a Unidades

  1. Este coño si abla paja. Quiere quedar bien con dios y con el diablo. Aterriza mijo aterrisa

    Tivizay
    16 enero, 2013 at 12:19 PM
    Responder

    • Tu elocuencia es pavorosa TIVIZAY, de verdad que personas como tu hay muchas pero como el camarada Roland pocas, las personas que manejan el anónimo son muchas, y obviamente tu eres una o uno de esos que andan por ahí con el alma envenenada. Te conmino que abras el debate y digas que es lo que tu consideras que es “paja” y refutes con la palabra, las ideas, propuestas….o será que no te da el coeficiente.

      FRESIA IPINZA
      17 enero, 2013 at 1:10 PM
      Responder

  2. Es así Fresia… Estos seres que envenenan todo lo que tocan… de arrogancia, frustraciones e imposibilidades infinitas, odio, incapaces de una reflexión, de argumentar, y hablan como si lo supieran todo… ¿qué has hecho tú Tivisay por alguien o por algo, porque por ti parece que nada? Pareces un infiltrado de la derecha más chimba que hay… ¿Habrá alguna palabra, alguna circunstancia, alguna Revolución que los pueda tocar en algo, que los transforme, o no tienen remedio? Ya no digamos una en concreto, sino la que sea… Si hablamos del fracaso de la IV República, el reflejo está aquí, lo estamos leyendo con nuestros propios ojos…

    Beatriz I. Pantin
    17 enero, 2013 at 2:36 PM
    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.