Posibles Escenarios Políticos (Prospectiva)

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foto: Alejandro Vásquez

foto: Alejandro Vásquez

 

Roberto López Sánchez

1)     La salida de Chávez del poder parece ser un hecho en el corto plazo (unos meses hasta un año), ya sea por su fallecimiento o porque su estado de salud le impida volver a gobernar. Si acaso regresara y se juramentara en algún momento del año, lo precario de su salud lo mantendrá casi permanentemente en Cuba y realmente la conducción del país va a recaer en otra u otras personas.

2)     Lo anterior implica que se abre un período de profundos cambios en el liderazgo político de la revolución bolivariana. Dicho período puede durar varios meses e incluso varios años.

3)     Las recientes y contundentes derrotas electorales sufrida por la oposición en octubre y diciembre pasados colocan el centro de la disputa política post-Chávez dentro del propio chavismo. Por los menos por varios meses y tal vez uno o dos años. La derecha no tiene actualmente condiciones políticas como para actuar ofensivamente tratando de recuperar espacios de poder dentro del país. Pero obviamente esa debilidad puede modificarse en la medida en que pase el tiempo. La fuerte ofensiva mediática que ha tenido la derecha en estos días, es una muestra de lo intacto que están las fuerzas más reaccionarias del país, las cuales aunque ahora no tengan fuerza de calle ni posibilidades institucionales, su recuperación pudiera producirse en un mediano plazo, en la medida en que se pudiera deteriorar la gobernabilidad y la unidad del proceso bolivariano.

4)     Podemos inferir que el actual liderazgo chavista encabezado por Maduro y Cabello va a deteriorarse a medida que pase en tiempo. Las causas: ninguno de ellos posee las cualidades de líder que tiene Chávez y por tanto ninguno está en condiciones de generar el consenso que existía cuando Chávez estaba al frente del gobierno. El deterioro del consenso implicará un deterioro de la gobernabilidad sobre las instituciones nacionales, regionales y locales. De manera general, se puede decir que la revolución bolivariana no tiene garantizada su continuidad en el largo plazo con el actual liderazgo que ha constituido el entorno inmediato de Chávez durante estos 14 años. Asistiremos a una crisis continuada de gobernabilidad en la cual se van a producir constantes reacomodos cuyos protagonistas y tendencias no se pueden predecir con exactitud.

5)     Ocurrirán varios procesos simultáneos:

a)     Una lucha interna por un nuevo reparto del poder dentro del chavismo (reparto del control sobre las instituciones del Estado y sobre el control efectivo del presupuesto nacional). Aunque formalmente se logren acuerdos unitarios para repartirse la torta burocrática, en los hechos se comenzarán a producir fuertes choques pues el país no es una suma de partes sino un todo orgánico. Esos choques inicialmente serán soterrados pero progresivamente se harán de forma más pública. Incluso pueden propiciar escenarios de violencia, tales como atentados contra determinados dirigentes de las distintas fracciones del chavismo.

b)    Un deterioro de ese liderazgo ante el pueblo venezolano que respalda al proceso. Esto puede ocurrir por la incapacidad del gobierno para solventar aspectos críticos provenientes de las reivindicaciones populares. Por ejemplo, los conflictos laborales y por contrataciones colectivas de sectores significativos del Estado (magisterio, universitarios, industrias de Guayana, etc.). Ya no estará la figura de Chávez para apaciguar los ánimos con la cantaleta de “el presidente no lo sabe” o “no cumplen con las orientaciones del presidente”. Los yerros de la burocracia no van a ser perdonados por el pueblo como había venido ocurriendo cuando Chávez estaba firme en su liderazgo nacional.

c)     Una amplia conspiración del imperio por penetrar a los distintos liderazgos civiles y militares del chavismo para irrumpir desde allí propiciando la caída del proceso revolucionario. Esto se podría complementar con escenarios futuros en los cuales coincidan fuerzas chavistas y fuerzas opositoras para lograr el objetivo de acabar con la revolución. Pero en este momento esos escenarios todavía no son posibles (afortunadamente), pero pudieran crearse en el corto o mediano plazo.

d)    En la lucha interna dentro del chavismo tratará de influir todo el tiempo el imperialismo y sus aliados internos. Es probable que el imperio intente por su cuenta realizar diferentes acciones, incluso violentas, que puedan achacarse a la pugna interchavista, con el objetivo de echar más leña al fuego y propiciar el fortalecimiento de las tendencias internas que estén más propensas a pactar con el imperialismo.

6)     Las fuerzas imperiales buscarán el momento propicio para acabar con la revolución bolivariana. En sus iniciativas no descartarán propiciar escenarios tipo Libia o tipo Siria, es decir, propiciar una guerra civil que derroque al gobierno bolivariano y restablezca el dominio imperial sobre Venezuela.

En conclusión, el alejamiento de Chávez del poder abrirá un escenario  de incertidumbre y crisis política en Venezuela, que amenaza seriamente la continuidad del proceso revolucionario y abre las puertas para que la burguesía internacional y sus aliados internos intenten retomar el poder político.

Ante esta realidad, se hace imprescindible que los revolucionarios intenten fortalecer sus espacios de organización y de acción común, en base a un debate amplio y democrático sobre el programa político a enarbolar por las organizaciones populares.

La garantía de continuidad del proceso revolucionario dependerá del surgimiento de nuevas formas de liderazgo popular colectivo que nazca al calor de la difícil confrontación política que será la característica de los meses y años venideros.

De no producirse el fortalecimiento de dicho liderazgo revolucionario alternativo, es probable que terminen predominando las tendencias reformistas que dentro de la burocracia chavista empujan a un acuerdo general con la burguesía criolla y el imperialismo yanqui como fórmula para “salvar y mantener” el proceso bolivariano.

De imponerse esta última tendencia, se puede producir progresivamente la retoma del poder por el imperialismo, y los líderes reformistas y conciliadores provenientes del chavismo pudieran progresivamente ser desplazados por más confiables líderes de la burguesía tradicional. Ese proceso pudiera llevar varios años, incluso todo el período presidencial actual (2013-2019).

La tendencia que ha prevalecido en nuestra historia es que las revoluciones terminan siendo desviadas por sus mismos dirigentes. En algunos casos, por líderes segundones, como Páez, Guzmán y Gómez, o por la traición del propio jefe revolucionario, como Betancourt. Luego, cada revolución ha sido sustituida en su momento por otra revolución más avanzada en términos programáticos. La burguesía y el imperialismo han comenzado a estudiar esto luego del rotundo fracaso que tuvieron en 2002, y se pueden jugar a versiones modernas de lo ya recorrido en nuestro pasado republicano.

En la historia de nuestro país nunca una elite gobernante que haya sido desplazada del poder por un tiempo tan prolongado ha vuelto al mismo. Así ocurrió con la oligarquía paecista, con los federalistas y con el gomecismo. Aunque la historia no es un ciclo repetitivo, ciertamente lo anterior refleja características propias de la cultura política del pueblo venezolano, que siempre avanza revolucionariamente y lucha contra los gobiernos claramente regresivos en términos históricos. La dictadura de Gómez significó una abierta traición a los ideales formulados por su antecesor Cipriano Castro (que en los hechos tampoco había cumplido mayor cosa de lo ofrecido en la Revolución Liberal Restauradora). Tal vez el caso de Gómez sea el único momento en nuestra historia republicana en el cual un gobierno represivo y proimperialista se mantiene en el poder por casi tres décadas consecutivas. La dictadura militar entre 1948-1958 no significó el regreso de fuerzas gomecistas pero sí permitió un gobierno regresivo que originalmente provenía de las propias fuerzas revolucionarias (los militares golpistas eran los mismos que habían acompañado a los adecos en el alzamiento del 18 de octubre del 45). Este último caso pudiera repetirse: un gobierno regresivo que fuera encabezado por figuras provenientes del chavismo; este gobierno pudiera ser producto de elecciones o de acciones de fuerza, pero lo más probable es que en el mediano plazo corriera la misma suerte de Pérez Jiménez.

La manera de evitar que este proceso se desvíe o se pierda completamente será siempre la fuerza de la movilización popular guiada por un programa verdaderamente revolucionario. Esto no podrá depender de pequeñas y minúsculas agrupaciones o tendencias que existan dentro o fuera del PSUV. Dependerá de una gran confluencia de militantes revolucionarios (incluyendo militares) y organizaciones sociales que enfrenten la conspiración imperialista y la conciliación reformista.

En esta última estrategia, que consideramos la única alternativa que existe para salvar la revolución, habrá que ensayar todas las modalidades para ejercer la democracia y lograr el mayor consenso posible que permita una relativa unidad de acción en todo el país.

Maracaibo, 10 de enero de 2013.

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