La Alianza Estado y Capital ha emprendido una guerra contra los pueblos de la Amazonía

Categoría: ¡Ahí están, esos son! |

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Tomado de: Fobomade / Bolivia.

En entrevista especial, el investigador brasilero Israel Pereira Dias de Souza, asegura que  el gobierno que “ha dado más impulso a IIRSA es el de Evo Morales Ayma, cuyo Programa de Gobierno 2010-2015 inscribe como suyo todo el paquete de proyectos IIRSA.”

Si nos fijamos bien, veremos que la alianza del Estado y el capital ha emprendido una guerra contra los pueblos de la Amazonía. No podría ser diferente ya que esta región es hoy, incuestionablemente, una frontera para el capital, cuya lógica es, a la vez, totalizante y totalitaria, dice el politólogo.

Son muchas y diversas las fracciones del capital que operan en la región, y muchas otras están en camino. Y, para apropiarse con más libertad de los recursos naturales allí presentes, precisan expropiar a las comunidades locales de sus derechos territoriales. Por tanto, tratan de “rediseñar” jurídica, simbólica y físicamente los territorios y asignarles nuevos usos”.  Así es como Israel Pereira Dias de Souza describe la situación actual de la selva amazónica, donde se ejecutan cada vez más proyectos de infraestructura financiados por Brasil y apoyados por países vecinos como Bolivia y Perú.

En la siguiente entrevista concedida por correo electrónico a IHU On-Line, aclara cuáles son los intereses económicos que se juegan en la explotación de los recursos naturales en  las fronteras, y destaca el surgimiento de dos procesos: la territorialización y la desterritorialización de la frontera trinacional amazónica Perú, Brasil y Bolivia. \”Obviamente esto afectará dramáticamente la vida de las personas que habitan en estas áreas. Muchas de estas personas no podrán permanecer donde están. Serán expulsadas, desterritorializadas”, lamenta.

En la evaluación del investigador, los Estados, al establecer acuerdos con el Banco Interamericano de Desarrollo – BID, están hipotecando sus territorios. Frente a una orientación claramente desarrollista de parte de los gobierno brasilero y boliviano, la preocupación por las cuestiones ambientales tienen un lugar marginal en los programas gubernamentales o figuran solamente en los discursos.  Es por cosas como estas que el desarrollo en América Latina persiste como una ilusión, dice.

Para Dias de Souza, los gobiernos considerados de izquierda en América Latina son maniqueistas. Me refiero al maniqueísmo con que son tratados los críticos y opositores en general. Evo Morales llegó a llamar enemigos de la patria y agentes al servicio de USAID a los que se opusieron a la carretera en el Tipnis. En Brasil, a menudo las críticas y denuncias que se han levantado en contra de los gobiernos del PT son calificadas como maniobras de la vieja élite que hace más de 500 años gobierna este país y de los medios golpistas. ¿Quién dice que las viejas élites fueron desbancadas? ¿Y no es a ellas a quienes este gobierno viene sirviendo celosamente?”, explica.

Israel Dias de Souza es licenciado en Ciencias Políticas y Master en Desarrollo Regional de la Universidad Federal de Acre – UFAC, y miembro del Núcleo de Investigación del Estado, Sociedad y Desarrollo de la Amazonía Occidental – NUPESDAO. En la actualidad es profesor universitario en la Unión Educacional del Norte – UNINORTE.

IHU On-Line (IHU) – ¿Cuántos haitianos siguen llegando al Acre mensualmente?

Israel Pereira Dias de Souza  (IPDS) – No hay datos oficiales al respecto. En una conversación, uno de ellos dijo que hay días que llegan de 10 a 15 haitianos. El proceso para obtener los documentos es inexplicablemente lento. Y, por esta razón, la tendencia es que no aumente el número de haitianos.

(IHU) – ¿En qué medida el gobierno del Estado de Acre se ha ocupado de la cuestión de los inmigrantes desde comienzo del año? ¿Por qué razones el Departamento de Estado de Justicia y Derechos Humanos de Acre tomó la iniciativa de cortar el suministro de alimentos, energía y agua para los inmigrantes?

(IPDS) – No hay,  por parte del gobierno acriano, una gran preocupación con respecto a la cuestión social, tampoco sobre los derechos humanos de los migrantes que, como sabemos, son indivisibles. De hecho, esto ha sido tratado básicamente, a partir  de programas asistenciales del gobierno federal.

Elder Andrade de Paula, destaca que según el Censo de 2010, el 66,2% de los hogares del Acre perciben el salario mínimo. El autor también señala que el Estado de Acre, según un estudio de IPEA, registró la mayor desigualdad de la región amazónica y la segunda mayor de Brasil. Casi la mitad de la población (alrededor de 60 mil familias) recibe el beneficio de la  Bolsa Familia como una forma de aliviar la pobreza. De todos los empobrecidos, 133.410 constituyen la población en situación de pobreza extrema. Sin embargo, año tras año, el gobierno local habla sólo de ampliar el número de los inscritos en los programas del gobierno federal.

Ahora bien, si tal es la atención dispensada a los acrianos, mucho menor es la dispensada a los inmigrantes que, desde el principio, son considerados como un problema que debe resuelto por otros o ser ocultado. Dejar de pagar  el  alquiler  o la cuenta de energía de la casa en la que están viviendo los haitianos, es la expresión más completa de la falta de preocupación del gobierno local sobre el destino de estos hombres y mujeres.

(IHU) – ¿Cómo están viviendo?

(IPDS) – La situación en la que se encuentran es degradante, subhumana. Por el momento, la dueña de la casa en la que residen los amenaza con dejarlos sin hogar. Son más de de 360 ​​en una casa con sólo un cuarto de baño. Las condiciones de higiene son precarias – casi inexistentes. No hay agua potable o privacidad. Algunos de ellos están cocinando en sus habitaciones – cuando hay qué cocinar.

Es común que muchos pasen hambre allí, pasan muchos días sin comer. De vez en cuando se los ve comiendo mango, la fruta de temporada. Obligados por las circunstancias, algunos están utilizando su creatividad y coraje para dormir. No hay habitaciones para todos, algunos han hecho su cama en el exterior de la casa. Como se puede ver en las fotos, se trata de una pequeña cobertura, poco menos de un metro de altura, hecha con tiras de cartón que cubren el suelo. Pero si llega a llover…

Uno de los haitianos dijo que no quieren la caridad de otros o del gobierno. Ellos esperan la acción de CPF o del Ministerio de Trabajo. Dijo que muchos tienen familiares aquí en Brasil.  Que si tuvieran sus documentos podrían ir a casa de sus parientes y buscar un empleo. Sin exagerar, se puede decir que en Acre los haitianos no fueron acogidos sino abandonados. Vulnerados en sus derechos, en la actualidad son tratados como si no fueran personas. Fue esta degradante situación que llevó al Centro de Referencia en Derechos Humanos en la Frontera Trinacional – Brasil, Bolivia y Perú – a denunciar el caso al Ministerio Públicp Federal.

(IHU) – Usted habla de territorialización y desterritorialización en la frontera trinacional de la Amazonía, involucrando a Perú, Brasil y Bolivia. ¿Cómo están ocurriendo esos procesos y cuáles son las evidencias? ¿Cuáles son las disputas y reconfiguraciones territoriales visibles?

(IPDS) – Son muchas y diversas las fracciones del capital que operan en la región, y muchas otras están en camino. Y, para apropiarse con más libertad de los recursos naturales allí presentes, precisan expropiar a las comunidades locales de sus derechos territoriales. Se trata de “rediseñar” jurídica, simbólica y físicamente los territorios y asignarles a nuevos usos. Del lado peruano, además de la minería, es fuerte la explotación de madera y petróleo. Los mapas muestran cómo en el Perú se reconfigura la exploración de petróleo y madera, a gran escala, en el territorio.  Como se ve, una parte considerable de este territorio ya está reservada para estas actividades. Obviamente esto afectará dramáticamente la vida de las personas que habitan en estas áreas. Muchas de estas personas no podrán permanecer donde están. Serán expulsados, desterritorializados.

En el lado brasileño, la realidad es muy diferente. Se argumenta positivamente por estas partes que las modalidades de regularización de la tenencia de la tierra, como las tierras indígenas y las Unidades de Conservación Integral  así como las de  uso sostenible, suman casi la mitad del territorio acriano (ver mapas). En términos ambientales, este sería un éxito digno de destacar. Esta reconfiguración territorial, justificada por la ideología del desarrollo sostenible, tiene como marco  el Convenio de Préstamo BID 1399/OC-BR para la implementación del Programa de Desarrollo Sostenible de Acre – PDSA, firmado entre el gobierno acriano y el referido  banco, por un valor de 108 millones de dólares, de los cuales 64,8 millones son del BID y 43,2 millones contraparte local.

Fueron destinados a “normas de protección de la selva limítrofe con la carretera por medio de medidas entre las que se cuenta la creación de parques estatales” y la implementación de un conjunto de proyectos para conservar y administrar los recursos naturales, desarrollar industria que aporten valor a esos tecursos, y pavimentar un segmento de 70 kilómetros de la BR-364 (La Amazonia del Mañana).

Mercantilización y privatización de los bosques

La aprobación de la Ley 1.426/2001, que crea el Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas y la Concesión Forestal en el estado, pronto mostró que la mercantilización y privatización de los bosques serían la tónica del programa. El propio Gobierno reconoce que alrededor de seis millones de hectáreas (de bosque) presentan aptitud y accesibilidad para la producción forestal sostenible y permanente (Programa de Desarrollo Sostenible de Acre), es decir, para la exploración maderera.

En cierto sentido, es lícito decir que por los acuerdos con el BID, el gobierno ha puesto en marcha un proceso en el que el territorio del Estado es crecientemente hipotecado (Después de mí, el diluvio: o el círculo vicioso de la deuda pública en el Acre). La contraparte local, por tanto, implica mucho más que unos cuantos millones. El mapa muestra las dimensiones de eso, con las áreas verdes (claro y oscuro) destinadas al uso sostenible y la conservación permanente.

Profundizando este proceso, a finales de 2008, el Estado de Acre, a través del Programa Integral para el Desarrollo Sostenible de Acre – ProAcre, firmó un contrato de 150 millones con el Banco Mundial. 120 millones del banco y 30 millones de contraparte local.

Con una duración de seis años, el programa referido tiene como foco de acción las márgenes de las carreteras federales 364 y ​​317 (tratadas, ahora, como Zonas Especiales de Desarrollo – ZEDs) y se propone mejorar la calidad de vida de las comunidades más alejadas de los centros urbanos, llevándoles salud, educación y producción – algo recomendable y necesario. Pero no por casualidad el programa también tiene como objetivo promover el ordenamiento y adecuación para el desarrollo sotenible, especialmente dentro de la Unidades de Conservación, Tierras Indígenas y proyectos de colonización- algo discutible y peligroso.

Los mapas muestran claramente el creciente comprometimiento de nuestro territorio. Por otra parte, los mapas muestran cómo  las áreas de manejo forestal y las Zonas Especiales de Desarrollo siguen, casi sin sorpresa, las rutas de las autopistas 364 y ​​317.

Desarrollo

El resultado de eso se puede ver en el crecimiento exponencial de la explotación maderera. Como bien observa el profesor Elder Andrade de Paula en uno de los textos que forma parte del Dossier Acre, un documento que recoge una amplia y crítica reflexión sobre la realidad del desarrollo sostenible en el estado, esta explotación pasó de 300 mil m3/año a más de un millón de m3/año. Como no podía ser de otra manera, la deforestación también ha aumentado. Pasó 5.300 km2, entre 1988-1998, a 7.301,2 km2 en la siguiente década.

Además, la ganadería extensiva se triplicó en los últimos años. Sin embargo, según el profesor Elder Andrade de Paula, el hato ganadero creció de 800.000 a tres millones de cabezas. Seguro que esto compromete en esa magnitud al territorio, rediseñando y redefiniendo su uso, tiene grandes  implicaciones para los hombres y mujeres que allí habitan y se ganan la vida de la misma. Antes y de manera más directa que los que estamos en la ciudad, ellos sentirán los efectos perversos de esas políticas, sufriendo por el abandono o por la represión. Muchos son los que se quejan por  la falta de incentivos técnicos y financieros para la pequeña producción, por la falta de tierras para producir. En virtud de esto, aunque la gente tiene mucha tierra para producir, hoy el Acre se alimenta básicamente de productos que vienen de otros estados.

Otros factores han acentuado aún más el problema. Como resultado de la deforestación y de la explotación maderera, algunos arroyos se han secado, se ha reducido el suministro de pescado – algo esencial en la dieta de esta población -, y varias especies de animales han huido hacia zonas donde el movimiento y el ruido sean menores.

En una audiencia pública,  realizada el 31/05/2012 en Río Branco, los residentes de las Reservas Extractivistas (Resex) denunciaron abusos de autoridad – sobre todo la parte de ICMBIO – a representantes de la Secretaría de Derechos Humanos.

Bolsa Verde

Además de intimidaciones, limitaciones y humillaciones, los habitantes de las Resex reclmaron por los multas impagables que el estado está aplicando. También estuvieron presentes en la audiencia pública, una líder indígena dijo que había recibido una multa de un agente ICMBIO por un valor de decenas de miles de reales. Por esas razones, muchos han visto en Bolsa Verde una manera de aliviar sus dificultades. Sin embargo, incluso paraeso la mentira y la coerción han cumplido un papel fundamental.

Lanzado en 2011, la Bolsa Verde es un programa asistencialista del gobierno federal, parte del Programa Brasil sin Miseria, de la Región Norte. Aceptando participar en este programa, las familias (que residen en los bosques nacionales, reservas extractivistas y dedesarrollo sostenible, proyectos de asentamiento forestal, y asentamientos extractivas de INCRA) recibirían cien (100) Reales mensuales.

En declaraciones a los pequeños productores de los municipios de Brasileia, Sena Madureira y Capixaba, percibimos que la gente está siendo inducida a firmar el compromiso de participar en el programa sin saber exactamente lo que están haciendo.

Funcionarios estatales les dicen a algunos que tienen que firmar, dando a entender que participar en el programa es una obligación. A otros les dicen que se trata de una complementación de la Bolsa Familia. No dicen nada sobre el hecho de que la firma del compromiso restringirá, en una escala colosal, sus derechos de uso de sus territorios.

En resumen, el acuerdo del gobierno con los bancos condujo al deterioro del territorio. Este compromiso, a su vez, se ha traducido en la restricción de los derechos de los hombres y mujeres que ahítan la Amazonía. Al tratar de aliviarlos – por la mentira y la coacción – se han adherido a la Bolsa Verde cuyo valor es insignificante. Además, el gobierno acriano ha impedido por todos los medios que las tierras indígenas sean demarcadas. En defensa de sus tierras, este año, los indígenas ocuparon Funai  AC por más de nueve meses.

Aún así, el gobierno local sigue con la propuesta Redd, pago por servicios ambientales y la explotación de petróleo, como si estuviese ahí la cura para los males de la humanidad. Por lo tanto, mostrando complementariedad con el capitalismo verde y el capitalismo marrón, no ocultan su orgullo de estar a la vanguardia de la mercantilización de la naturaleza y la vida.

Coyuntura boliviana

Del lado boliviano la historia parece más incierta. La victoria de Evo Morales y sus partidarios no resultó lo que los grupos subalternos esperaban. En lugar de luchar contra las represas construidas en el lado brasileño y que afectarán a Bolivia, el gobierno boliviano tiene también habla de la construcción de represas en su país. Las críticas al gobierno de Morales se centran en la relación servil con Brasil y las multinacionales. Además de que resaltan que el gobierno ignora la realidad de la  Amazonía. La tensión tiende a acentuarse. Ya en 2009, en una entrevista a Le Monde Diplomatique, el vicepresidente de Bolivia  Alvaro García Linera decía: Ciertamente habrá una tensión  estado lógica social-estatal respecto a un uso sustentable de la naturaleza y la necesidad de generar  excedentes económicos a cargo del Estado”. Decía  que es una tensión entre democratización del poder y el monopolio de las decisiones (´movimiento social/Estado´)”.  \”Sería preciso vivir con esa contradicción vital de la historia. No hay receta es obligatorio tomar el petróleo y el gas del norte amazónico de La Paz.\”

Ahora, en el último Foro Panamazónico, conversé con algunos líderes de Bolivia. Ellos se mostraron insatisfechos con el gobierno. Parecían dispuestos y capaces de resistir.

(IHU) – ¿Cómo describiría la gobernanza ambiental en la Amazonia Sur-Occidental?

(IPDS) – En los años de fuerte hegemonía neoliberal, para que las políticas tuviesen alguna legitimidad, el Banco Mundial fue exitoso en imponer o en convencer a los gobiernos de que era necesaria la participación de la  sociedad civil. A eso el banco llama el empoderamiento de la sociedad y es la base de la gobernanza

Desde esa perspectiva, la sociedad civil es considerada sinónimo de pueblo.  Entonces, en todo proceso en el que participaba la sociedad civil era como si fuera el propio pueblo el que estaba participando. A su vez, el proceso ganaba la legitimidad que la participación popular y el control popular son capaces de conferir.

Gobernanza Ambiental

Hay que decir que no existe solo una manera de entender la gobernanza ambiental. Pero, en general, se entiende que corresponde a los “acuerdos”  en que la población, empoderada, está llamada a participar, decisiones sobre las políticas que se relacionan con los temas ambientales. Debido a esta participación, tales acuerdos efectivamente verdes (por tratar de cuestiones ambientales) y democráticos (por incluir la participación popular).

Analizo estos acuerdos a la luz del concepto de Estado ampliado (sociedad política + sociedad civil) de Gramsci.  Con eso fue posible hacer una lectura crítica de la participación de la sociedad civil. Fue posible entender que no es necesariamente un espacio/sujeto separado e independiente del Estado (sociedad política). Fue posible entender que la sociedad civil está lejos de ser algo homogéneo y armónico y que, al igual que otras instancias sociales, está marcada por los conflictos de clases, grupos y naciones.

Con el fin de comprender el funcionamiento de los sectores de la sociedad civil que actúan en torno a la temática ambiental, analicé una experiencia en la trifrontera: la Iniciativa MAP (ver Ambientalismo, Territorialização/Desterritorialização na Fronteira Trinacional Amazônica (Peru, Brasil e Bolívia) e Iniciativa para a Conservação da Bacia Amazônica – ICBA: “Cooperação Internacional” e/ou “Ecoimperialismo”?). Se trata de una red creada en 1999 y coordinado por investigadores de diversas instituciones nacionales e internacionales y organizaciones no gubernamentales que trabajan en la Amazonía suroccidental. Más precisamente en la frontera trinacional formada por el departamento de tri-nacional de Madre de Dios/Perú, Pando/Bolivia y el estado de Acre/Brasil (de ahí la sigla MAP).

A partir de foros más o menos anuales, los representantes de aquella red procuraban a los más diversos sujetos de lostres países (de los pueblos originarios y de los madereros) en una propuesta de  desarrollo sostenible para la región, argumentando que la preocupación por el medio ambiente no podía ser asfixiado por las fronteras nacionales. Lo que había de realmente sustancia en los foros era previamente acordado por la cúpula de la red y sus financiadores. Lo demás, era apenas apariencia.

Reproducción del Banco Mundial

La acción de la red, supuestamente libre de los intereses nacionales y las clases, materializaba y reproducía las contradicciones de clase y las asimetrías en las relaciones de poder Norte Sur, también en escala global.

Lo que ella hizo y sigue haciendo en la región es básicamente reproducir las visiones del Banco Mundial, de USAID (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional) y de la Universidad de Florida, formando una base conceptual para que los proyectos políticos y económicos foráneos se efectivicen en la región. Era clara la tentativa de anular o reducir el protagonismo de los sujetos sociales constituido en las luchas de resistencia, poniéndolos bajo la tutela de las agencias y organizaciones no gubernamentales, por regla general, están comprometidas con el saqueo capitalista.

Entonces, la Iniciativa MAP opera en la región como una especie de acuerdo que reproduce intereses foráneos y busca involucrar a los sujetos locales a fin de evitar la resistencia y reunir partidarios, como forma de legitimarse a través de la participación popular. Por eso digo que la gobernanza ambiental expresa una especie de carnaval de mal gusto, en el que el viejo colonialismo pretende vestirse de verde y confundirse entre los populares.

(IHU) – En general, los gobiernos considerados de izquierda, tanto en Brasil como en Bolivia, tienen dificultades para abordar las cuestiones ambientales. ¿Por qué ocurre eso?

(IPDS) – Es importante que Usted resalte los gobiernos de izquierda. Este no es el momento para profundizar en el tema. Sin embargo, es interesante considerar que tales gobiernos sólo podrían ser considerados de izquierda desde una visión liberal, como aquella de Norberto Bobbio, en Derecha e Izquierda: razones y significados de una distinción política. En una perspectiva revolucionaria, según lo expuesto por Rosa Luxemburgo en ¿Reforma o revolución? Ellos serían desertores de la izquierda.

A propósito, vale la pena recordar dos frases del ex presidente Lula. En una de ellas, dijo que el PT nunca fue de izquierda.  En otra, afirmó que nunca los banqueros habían ganado tanto como en su gobierno. Con razón, Paulo Maluf, \\\\\\\”compañero suyo, puede decir en tono de burla que, cerca de Lula, él era un comunista, ya que no apoyaría a las multinacionales como el ex presidente lo hizo – y su sucesora lo sigue haciendo.

Es innegable que estos gobiernos han surgido respaldada por las fuerzas populares. Entre estos, se contaban grupos progesistas y revolucionarios.  Pero, a pesar de las esperanzas suscitadas por estos gobiernos, terminaron legitimando el sistema que ellos mismos contribuyeron a deslegitimar. Por otra parte, resucitarán y rehabilitarán el desarrollo, incorporándolo de modo central en sus programas y considerándolo imprescindible para la inclusión social y  para el respeto de los pueblos y de la naturaleza.

Como es bien sabido, desde los primeros años de este siglo, la influencia de EE.UU. ha estado sufriendo de resistencia en América del Sur, tanto de los gobiernos (sociedad política) como de parte de los movimientos sociales (sociedad civil).  Sumado a relativa declinación de los EE.UU. en el escenario más general, eso representó una disminución de su influencia en la región sudamericana.

El Brasil aprovechó el momento favorable y avanzó en la retirada de la potencia del norte. Aislando a los opositores más radicales y cautivando el apoyo interno (los agronegocios, los gigantes de la construcción, de los bancos, de las organizaciones representativas de las clases y de los grupos subalternos, de los sectores más empobrecidos de la población, et.c) y externos (gobiernos extranjeros, capital financiero, organismos multilaterales, etc.), Lula fue consolidando y ampliando la influencia del país en la región sudamericana. Para lo que contó, además del liderazgo político, la actuación del BNDES.

Influencia brasilera

En general, las inversiones del BNDES en otros países se dan en forma de préstamos. Además de someter financieramente a los prestatarios, el gobierno brasileño consigue, por este medio, influir para la contratación de las empresas “brasileras”. El banco estipula, nos dice Patricia Campos Mello, que el 85% de los productos y servicios del proyecto debe venir de Brasil (Con apoyo de BNDES la presencia de empresas brasileras se multiplican en el exterior).

Los contratistas han sido bondadosamente favorecidos por esas inversiones externas, principalmente por las inversiones en infraestructura, que tienen un gran impacto ambiental. Entre las contratistas elegidas destacan Odebrecht, Andrade Gutierrez, OAS, Queiroz Galvao y Camargo Corrêa.

Desafortunadamente, el liderazgo de Brasil ha tenido éxito en aglutinar en torno a la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana – IIRSA, proyecto que expresa las ambiciones subimperialistas de Brasil en América del Sur (ver IIRSA e o subimperialismo brasileiro), incluso gobiernos que tendrían mucho que aportar a la promoción de otra civilización. Santiesteban resalta que, desde que el IIRSA fue lanzada, el gobierno que ha dado más impulso a IIRSA es el de Evo Morales Ayma, cuyo Programa de Gobierno 2010-2015 inscribir como suyo todo el paquete de proyectos IIRSA.

Tal inclinación del gobierno boliviano es lo que le ha llevado a ignorar las propuestas de consulta popular y de autonomía de las comunidades indígenas y campesinas sobre sus territorios. Es en este sentido que se puede entender lo que está sucediendo en torno al Territorio Indígiena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), una reserva de 1, 091 millones de hectáreas  donde viven entre 10 mil y 12 mil indígenas. Ignorando o combatiendo las manifestaciones contrarias, el gobierno masista sigue con la idea de construir una carretera que atravesaría el parque. Ante una orientación claramente desarrollista por parte de los gobiernos de Brasil y Bolivia, la preocupación por las cuestiones ambientales o asumen un lugar marginal en el programa de gobierno o figura apenas en los discursos. Espor  cosas como éstas que el desarrollo pesiste en América Latina como una ilusión las que continúa el desarrollo en América Latina como una ilusión”

Maniqueísmo

Más allá de eso hay otro elemento que me preocupa de estos gobiernos. Me refiero al maniqueísmo con que son tratados los críticos y opositores en general. Evo Morales llegó a llamar “enemigos de la patria” y agentes al servicio de USAID a aquellos que se oponían a la carretera en el TIPNIS.

En Brasil, no es raro que las críticas y denuncias que han sido levantadas contra los gobiernos del PT (Partido de los Trabajadores) son tratadas como “maniobras de la vieja élite que hace más de 500 años gobierna este país” y de los “medios golpistas”. Quien dice que las viejas élites fueron desarticuladas? Y ahora es a ellas que este gobierno viene ociosamente sirviendo? Como se vé, se trata de un maniqueísmo bastante nocivo para aquellos y aquellas que luchan contra las fuerzas que los oprimen en estos países. De ese modo, con justas razones las fuerzas están siendo asociadas premeditadamente a fuerzas reaccionarias.

(IHU)– ¿Qué modelo de desarrollo sería adecuado para la Amazonía, involucrando eventualmente esos tres países?

(IPDS) Sería un problema de gran  tamaño pensar “un modelo de desarrollo” para apenas un único país de regiones tan distintas como Brasil. Un problema mayor todavía sería, entonces, pensar un único modelo para los tres países. Es preciso no perder nuca de vista lo obvio: el desarrollo es una de las facetas del capitalismo. En este sentido, la crisis que muestra efectos perversos en Europa, los problemas ambientales y las aventuras bélicas de este inicio de del siglo dejan en relevo sus límites.

Lo que Brasil ha propagandeado en torno de su éxito económico solo puede ser presentado en tanto se haga en silencio sobre las miserias que por aquí campean. No hace tiempo que los derechos de los trabajadores vienen siendo atacados y los derechos sociales mercantilizados? Y las familias (miles) que están siendo expulsadas de sus casas en razón de las obras de la Copa y de las Olimpiadas? amenazada como hoy? En qué otro momento de la historia nuestros siringueros, campesinos, pueblos originarios, quilombolas y ribereños tuvieron su existencia tan amenazada como hoy? Eso sirve para todos aquellos que –por ventura o desventura- habitan áreas valorizadas o ricas en bienes naturales y que, en razón de eso, hoy son blanco de las personificaciones de capital.

Si miramos bien, veremos que Estado y capital están aliados y haciendo guerra contra los pueblos de la Amazonía. No podía ser diferente ya que esta región es hoy,  incuestionablemente, una frontera para el capital cuya lógica, es a un solo tiempo, totalizante y totalitaria.

Hablo todo esto para dejar claro que, sobre el capitalismo, cualquier modelo de desarrollo sembrará muerte y destrucción. De este modo, deberíamos dejar de hablar de “desarrollo” y en “modelo”. Como muchos otros, pienso que la salida está en la diversidad. Cada pueblo y región decidiendo sus objetivos sociales en beneficio del ser humano y en armonía con la naturaleza.

Acepto que no es fácil. Más insisto que es necesario, imprescindible. Y que es en la lucha que las cosas serán decididas. Hoy más que ayer, mañana más que hoy, la lucha por la vida será consecuente su es también una lucha contra el capitalismo. Para eso, importa conjugar la reflexión militante con la militancia reflexiva.

 

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