El chavismo sigue poniendo los muertos

Categoría: ¡Ahí están, esos son!,foto plana |

Por: Fermín E. Osorio C.  Aporrea 04/12/2012

¡Otro dirigente agrario asesinado en el Sur del Lago! ¡Es difícil llevar la cuenta! El camarada Héctor Enrique Medina Rivera, de 42 años, fue asesinado en Caja Seca. La prensa apenas lo reseña. De ser la víctima un terrateniente, amenazado, secuestrado, tocado con el pétalo de una rosa, la condena a la acción ocuparía páginas enteras, durante varios días. Enrique Medina fue mandado a matar por defender las posiciones de la Revolución sobre la tenencia de la tierra, eso que en la zona los gobernadores de Zulia (¡obvio!) y Mérida (¡negligencia revolucionaria!) se han negado a cumplir.

En el inicio del gobierno de Chávez los ganaderos contrataban paramilitares colombianos para asesinar, pero los cuervos que criaron les sacaron los ojos: se dieron cuenta de que era más rentable secuestrar a quienes los habían traído y los latifundistas comenzaron a pagar. La experiencia asesina de los paras les hacía muy difícil de apresar y terminaban de vuelta a Colombia a gozar del botín. Ahora recurren a sicarios de baja monta, abundantes, ubicables, más baratos (hasta droga han recibido como paga), más seguros por eso de no atreverse contra sus empleadores pues la pagarían con una muerte ejemplar. Le ha sucedido a bandas completas de secuestradores de poderosos, que han terminado ajusticiados por policías, guardias o sicarios, a sueldo de los liberados tras pago de millonarios rescates.

Esto es la punta del iceberg de la violencia en la zona Sur del Lago, ese monstruo que va carcomiendo las bases de la vida social y que amenaza con una catástrofe. Esa violencia fatídica que no se ha estudiado ni diagnosticado, medidas indispensables para tomar acciones políticas eficaces y erradicarla, está tornándose estructural.

Los terratenientes tienen poder, mucho, y protección. Las asociaciones que los agrupan actúan como familias mafiosas, no respetan leyes ni reconocen autoridad. Todo la gama política de la derecha los protege y, a su vez, reciben ingentes recursos para sus aventuras políticas (En este momento Lester (alias) Pester Basura, debe ser el beneficiario de esos recursos que destilan sangre). Pero la protección no sólo la obtienen de la derecha opositora; también de sectores de la policía, fuerza armada y funcionarios de alta monta del gobierno. Esto es vox populi; la zona está llena de historia testimonial sobre ello que nadie se atreve a rescatar. La ?inteligencia social? funciona, pero no tiene destinatario. Una vez activadores de Misión Cultura fueron invitados a hacerlo como parte de sus labores académicas, y ¡maravilla!, el desestimulo vino de los propios funcionarios del INTI y otros organismos ?comprometidos? con la revolución agraria: ?cuidado muchachos, mejor dejar las cosas como están, miren que eso es peligroso, pueden encontrarle las cuatro patas al gato; quien quita que alguien aparezca con la boca llena de moscas, dejen quieto lo que está quieto. . .?
La impunidad campea, abogados, fiscales y jueces actúan con el temor que imprime una tierra a merced de los poderosos. El pueblo reconoce a los culpables, pero todos están en libertad, con la excepción de una ?hacendada? apresada in fraganti y juzgada por el asesinando a un campesino, y la presión es tanta, que no es raro que sea liberada muy pronto, sin pagar la leve condena a que fue sentenciada. Pero ay si un ?muerto de hambre? se atreve a robar un racimo de plátanos o carnear una vaca de poderosos. La pena es mayor que ?sicariar? dirigentes campesinos, algunos han pagado con su vida. Preguntamos, ¿en qué ?estadio? es que está la Revolución?

Están disponibles diagnósticos académicos privados, dispuestos a ser discutidos, que demuestran la intensidad de la violencia, el momento determinante y las medidas drásticas que deben ser tomadas a corto plazo para comenzar a revertir el fenómeno. En la nueva geometría del poder, esa zona desborda los cuatro estados con jurisdicción sobre ella, porque conforman una unidad histórica, cultural y productiva, con problemas y soluciones propios. Esta necesidad de tratamiento como una unidad ?comunal? se debilitó luego de la propuesta derrotada de reforma constitucional, pero puede ser reactivada al calor de la actual discusión constituyente y el programa de la Patria.

Anécdota para terminar: nunca han reconocido la Ley de Tierras. Los vehículos de los propietarios se pasean con una calcomanía presidida por el escudo de la principal asociación de ganaderos de la región, con el texto de ?Nuestras tierras nos costaron sudor y sangre, y con sudor y sangre las defenderemos. ¡No a la Ley de Tierras!?. . . ¡Valientes! Con sudor y sangre de otros las obtuvieron y con sudor y sangre ajenos las están defendiendo.

¡Apresad los responsables de la muerte de Enrique Medina! ¡Ni un campesino más asesinado en Venezuela! ¡No a la impunidad! ¡Fuera de las zonas campesinas los jueces corruptos y miedosos! ¡Juicio para la policía y guardias nacionales agentes de los terratenientes! (031212/11:30)

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